CAPÍTULO 4
ESCENA 1 – LABORATORIO CONJUNTO DE I+D, SAN ISIDRO – 08:00 HRS
El laboratorio conjunto era un espacio híbrido que combinaba la estética limpia y ordenada de AURA con la tecnología de vanguardia de Nexus. Mesas largas estaban llenas de equipos de medición, prototipos en diferentes etapas de desarrollo y pantallas que mostraban datos en tiempo real. Diego Sánchez y Andrés Valdez trabajaban juntos en una consola central, mientras un equipo mixto de técnicos de ambas empresas ajustaba los componentes de un nuevo sistema de energía solar concentrada.
"Los paneles están funcionando al 92% de su capacidad máxima," dijo Andrés, observando las lecturas en la pantalla. "Si logramos optimizar el sistema de seguimiento solar, podemos llegar al 98%."
Diego asintió, ajustando unos parámetros en el software: "Eso permitiría reducir el costo de energía del aeropuerto en un 12% adicional. Pero tenemos un problema con el almacenamiento de energía – las baterías que hemos estado usando no aguantan el ciclo de carga y descarga que necesitamos."
De repente, uno de los técnicos – Laura, de Nexus – corrió hacia ellos: "Directores, han llegado los representantes de Meridian. Están en la recepción y dicen que quieren hablar con los jefes del consorcio."
Diego y Andrés intercambiaron una mirada preocupada. Habían esperado que Meridian tomara alguna medida, pero no tan pronto.
"Llama a Carol y Franco inmediatamente," dijo Andrés. "No podemos dejar que entren aquí sin autorización."
Mientras tanto, en la recepción del edificio, un grupo de cinco personas vestidas con trajes caros observaba el lobby con una expresión de superioridad. Al frente, una mujer de pelo rubio y ojos azules presentaba su tarjeta de visita a la recepcionista:
"Soy Victoria Blake, directora general de Meridian Corporation para Latinoamérica. Quiero hablar con Carol Montesinos y Franco Valdez – ahora mismo."
La recepcionista, nerviosa, intentó mantener la calma: "Lo siento, señora Blake, pero los jefes están en reunión. Si desea dejar un mensaje, se lo pasaré en cuanto sea posible."
Victoria rió con sarcasmo: "No creo que entendáis la situación. Meridian ha llegado para tomar el control del proyecto del aeropuerto. Sus empresas no tienen los recursos ni la experiencia necesarios para llevar a cabo un proyecto de esta magnitud. Es mejor que os retiremos ahora y evitéis la vergüenza de un fracaso público."
En ese momento, Carol y Franco llegaron corriendo por el pasillo. Carol se acercó a Victoria con paso firme, mientras Franco se colocaba a su lado.
"Señora Blake, supongo," dijo Carol, extendiendo su mano para saludarla, aunque Victoria solo la miró sin moverse. "No recuerdo haber invitado a Meridian a nuestras instalaciones."
"Las instalaciones no son lo importante," respondió Victoria, mirando a Carol de arriba abajo. "Lo importante es que estáis jugando a hacer negocios en un campo que está fuera de vuestro alcance. Meridian está dispuesta a hacer una oferta generosa por vuestras participaciones en el consorcio – así podréis retiraros con dignidad y dejar que los profesionales hagan el trabajo."
Franco se adelantó, con la voz firme y clara: "La respuesta es un no rotundo. El proyecto del aeropuerto es de Perú, y será desarrollado por empresas peruanas. Meridian no tiene nada que ofrecer que nosotros no podamos hacer mejor."
Victoria sonrió con malicia: "Ya veréis. En una semana, el gobierno anunciará que ha decidido otorgar el contrato a Meridian. Hemos llegado a un acuerdo con los altos funcionarios – un acuerdo que incluye beneficios que vosotros no podéis igualar."
"Eso sería una corrupción," dijo Carol, con indignación. "El gobierno peruano no permitiría que un contrato tan importante se otorgue de esa manera."
"El dinero habla más alto que los principios, señora Montesinos," respondió Victoria, antes de darse la vuelta y dirigirse hacia la salida. "Os doy hasta el fin de la semana para reconsiderar mi oferta. Después de eso, no habrá vuelta atrás."
Cuando Meridian se fue, el equipo de I+D se reunió alrededor de Carol y Franco.
"¿Qué vamos a hacer?" preguntó Diego. "Si realmente han llegado a un acuerdo con el gobierno, perderemos el proyecto."
"No vamos a permitirlo," dijo Franco. "Tenemos que demostrarle al país – y al gobierno – que somos la mejor opción. Diego, Andrés, necesito que aceleréis el desarrollo del sistema de energía solar. Si podemos presentar un prototipo funcional en menos de una semana, podremos convencer a los evaluadores."
"Es posible, pero necesitaremos más recursos y personal," respondió Andrés. "Además, tendremos que trabajar las veinticuatro horas del día."
"Lo tendréis," dijo Carol. "Mafe, organiza el traslado de más técnicos desde nuestras instalaciones de Arequipa. Alex, revisa el presupuesto para asignar más fondos a I+D. Sofía y Verónica, preparen una campaña de concienciación pública – necesitamos que la gente se una a nuestra causa y pida que el proyecto se quede en manos peruanas."
Todos asintieron y se dispusieron a trabajar. Carol y Franco se quedaron solos en el lobby, mirándose a los ojos con determinación.
"Esta es la prueba definitiva de nuestra alianza," dijo Franco.
"Sí," respondió Carol. "Y demostraremos que juntos somos más fuertes que cualquier empresa extranjera."
ESCENA 2 – OFICINAS DEL CONSORCIO, SAN ISIDRO – 13:00 HRS
La sala de reuniones estaba llena de actividad. Sofía Mendoza y Verónica Castillo trabajaban juntas en una pantalla gigante, diseñando los materiales de la campaña publicitaria. A su lado, Carlos Montesinos y Miguel Ángel Díaz coordinaban las reuniones con líderes comunitarios y organizaciones civiles.
"Tenemos reuniones programadas con la Asociación de Vecinos del Callao, la Cámara de Comercio de Lima y la Federación de Trabajadores de la Construcción," dijo Carlos, revisando su agenda en la tableta. "Todos están dispuestos a apoyarnos si demostramos que el proyecto creará empleos locales y beneficiará a la comunidad."
Miguel Ángel añadió: "También hemos contactado con varios influencers y periodistas independientes que han aceptado difundir nuestra historia. La campaña se llamará 'EL AEROPUERTO DE TODOS' – destacará el impacto social del proyecto."
Sofía mostró los primeros diseños en la pantalla: "Hemos creado un logo que combina los colores de AURA y Nexus – azul y gris – con símbolos que representan la unión y el progreso. Los mensajes se centrarán en tres puntos clave: empleos locales, tecnología peruana y beneficios para la comunidad."
Verónica frunció el ceño: "Pero ¿cómo respondemos a las acusaciones de Meridian de que no tenemos la experiencia necesaria? Ellos tienen proyectos en más de veinte países."
"Mostraremos nuestras credenciales," dijo Sofía. "AURA tiene reconocimientos internacionales por su tecnología de bioseguridad, y Nexus ha desarrollado infraestructura de clase mundial en el país. Juntos, tenemos más experiencia en el mercado peruano que cualquier empresa extranjera."
En ese momento, Alex Cruz entró corriendo en la sala con un informe en la mano: "Tenemos un problema. Las acciones de AURA y Nexus han comenzado a bajar – los inversionistas están preocupados por la amenaza de Meridian y están vendiendo sus participaciones."
JP Hernández, que había llegado con Alex, añadió: "Meridian está difundiendo rumores de que el consorcio está a punto de colapsar y que no podrá cumplir con los plazos del proyecto. Algunos bancos ya están preguntando si queremos renegociar los términos del préstamo."
Carol y Franco entraron en la sala justo en ese momento. Franco tomó el informe de Alex y lo revisó rápidamente: "No podemos permitir que los rumores nos destruyan. JP, llama a todos los inversionistas importantes – organiza una reunión para mañana y les mostraremos el progreso del proyecto de I+D. Alex, trabaja con los bancos – explícales que nuestra situación financiera es sólida y que tenemos el apoyo de la comunidad."
Carol se dirigió a Sofía y Verónica: "Acelera la campaña – la lanzaremos hoy mismo en redes sociales y en los medios de comunicación. Necesitamos que la voz del pueblo se escuche antes de que Meridian consiga convencer al gobierno."
Mientras todos se preparaban para actuar, Elisa González y Fernando López entraron en la sala. Elisa llevaba una carta en la mano: "He recibido una carta del Ministerio de Economía. Nos han invitado a presentar una demostración final de nuestro proyecto dentro de cuatro días – el mismo día que Meridian presentará la suya. El gobierno tomará la decisión final inmediatamente después."
Franco cerró los ojos por un instante – cuatro días no eran mucho tiempo, pero era todo lo que tenían.
"Entonces es ahora o nunca," dijo él. "Todos saben lo que tienen que hacer. Que comience el trabajo."
Después de la reunión, Carol encontró a Franco en el balcón de las oficinas, mirando hacia la ciudad.
"Estás preocupado," dijo ella, acercándose a su lado.
"¿Cómo no estarlo?" respondió Franco. "Si perdemos este proyecto, la alianza se romperá y nuestras empresas volverán a la rivalidad anterior. Y esta vez, no sabría si podríamos recuperarnos."
Carol colocó su mano sobre el hombro de Franco – un gesto de apoyo que ambos encontraron reconfortante. "No vamos a perder. Tenemos algo que Meridian no tiene – pasión por este país y un deseo real de hacerlo mejor. Eso es lo que nos hará ganar."
Franco miró a Carol, y en sus ojos vio una fuerza que le dio esperanza. "Tienes razón. No hemos luchado tanto para rendirnos ahora."
"Además," añadió Carol con una sonrisa breve, "no quiero volver a tener que odiarte. Me gusta más esta versión de nosotros – trabajando juntos."
Franco sonrió por primera vez en horas: "Yo también. Tal vez esta prueba sea lo que necesitábamos para darnos cuenta de que realmente somos mejores juntos."
ESCENA 3 – LABORATORIO CONJUNTO DE I+D, MADRUGADA – 03:00 HRS
Cuatro días después, el laboratorio estaba lleno de actividad. Los técnicos trabajaban sin descanso, ajustando el último detalle del prototipo del sistema AURA-SHIELD 2.0 y del sistema de energía solar concentrada. Diego y Andrés estaban a punto de realizar la prueba final antes de la presentación oficial.
Carol y Franco habían pasado las últimas tres noches en el laboratorio, ayudando donde podían y animando al equipo. Ahora, se encontraban junto a Diego y Andrés, esperando los resultados de la prueba.
"Todo está listo," dijo Diego, su voz cargada de cansancio pero llena de determinación. "Si esta prueba sale bien, tendremos el sistema más avanzado de su clase en Latinoamérica."
Andrés ajustó los últimos parámetros en la consola: "El sistema de almacenamiento de energía ha sido optimizado – ahora puede mantener la carga durante setenta y dos horas consecutivas sin necesidad de recarga."
"Comencemos la prueba," dijo Franco, dándole la señal a Diego.
Diego presionó un botón, y el prototipo se encendió con una luz azul suave. Los datos comenzaron a fluir por las pantallas – niveles de eficiencia, temperatura, capacidad de detección. Todos los indicadores estaban en el rango óptimo.
"¡Funciona!" gritó uno de los técnicos, emocionado. "El sistema está funcionando al 99% de su capacidad máxima."
El laboratorio se llenó de vítores y abrazos. Carol y Franco se miraron, y en ese momento, todo el estrés y la preocupación de los últimos días desapareció. Habían logrado lo imposible.
"Lo hicimos," dijo Carol, con lágrimas de emoción en los ojos.
"Sí," respondió Franco, abrazándola sin pensarlo dos veces. "Lo hicimos juntos."
Carol se sintió sorprendida por el abrazo, pero no lo rechazó. Sintió el calor de su cuerpo, el aroma de su perfume y la sensación de seguridad que le daba estar cerca de él. Por un instante, olvidaron dónde estaban y quiénes eran – solo eran dos personas que habían trabajado duro para lograr un objetivo común.
Franco se dio cuenta de lo que estaba haciendo y se separó rápidamente, sonrojándose un poco: "Perdón, me emocioné."
"No te preocupes," dijo Carol, sonriendo. "Yo también lo estoy."
En ese momento, Mafe entró en el laboratorio con una sonrisa triunfal: "Tenemos noticias geniales. La campaña 'EL AEROPUERTO DE TODOS' ha sido un éxito total – millones de personas han compartido nuestros mensajes en redes sociales, y varias organizaciones civiles han organizado manifestaciones pacíficas pidiendo que el proyecto se quede en manos peruanas. Además, varios políticos importantes han expresado su apoyo al consorcio."
Verónica llegó detrás de Mafe: "Meridian está perdiendo terreno. Los periodistas han comenzado a investigar sus proyectos en otros países y han descubierto varios casos de corrupción y abuso laboral. La gente ya no les cree."
Franco tomó el micrófono del laboratorio y se dirigió al equipo: "Escuchen todos – han trabajado más de lo que cualquiera podría pedir. Mañana, tendremos la oportunidad de mostrarle al país y al mundo lo que podemos hacer. Estoy seguro de que ganaremos este proyecto, pero ya sea que ganemos o perdamos, quiero que sepan que estoy muy orgulloso de cada uno de ustedes. Y quiero dar las gracias especiales a Carol y a su equipo por demostrarme que la colaboración es más poderosa que la rivalidad."
El equipo aplaudió con fuerza, y Carol se levantó para hablar: "Yo también quiero dar las gracias a Franco y a su equipo. Nunca imaginé que podríamos lograr tanto juntos. Esta alianza no solo nos ayudará a construir un aeropuerto increíble – nos ayudará a construir un país mejor."
Después de que el equipo se retirara para descansar un poco antes de la presentación, Carol y Franco se quedaron solos en el laboratorio, mirando el prototipo que habían creado juntos.
"Mañana será un día importante," dijo Franco.
"Sí," respondió Carol. "Pero ya sea que ganemos o perdamos, sé que hemos hecho lo correcto."
Franco se acercó a Carol hasta que apenas había distancia entre ellos. Sus ojos se encontraron, y esta vez, ninguno de los dos se desvió la mirada.
"Carol," dijo Franco, con voz baja pero clara. "Durante estos últimos días, he descubierto cosas sobre ti que nunca imaginé. Eres fuerte, inteligente, compasiva... y no puedo evitar sentir algo por ti que va más allá de la amistad o la colaboración."
Carol sintió cómo su corazón latía más rápido. Había sentido lo mismo durante días, pero no se atrevía a decirlo.
"Yo también siento algo por ti, Franco," respondió ella, con la voz temblando un poco. "Durante años, te vi como mi enemigo, pero ahora... ahora te veo como alguien en quien puedo confiar, alguien con quien quiero compartir mi vida y mis sueños."
Franco tomó su mano con cuidado, como si fuera algo frágil: "Entonces, si ganamos mañana, ¿quisieras salir conmigo? Solo como dos personas normales, sin empresas ni proyectos ni rivalidades."
Carol sonrió, y en su rostro brillaba la felicidad: "Sí, Franco. Me encantaría."
Franco acercó su rostro al de Carol, y justo cuando sus labios estaban a punto de tocarse, se escuchó un ruido en la entrada del laboratorio. Andrés entró corriendo, con una expresión de urgencia:
"Lo siento por interrumpir, pero tenemos que hablar. Meridian ha hecho algo que no esperábamos – han presentado una demanda contra el consorcio, acusándonos de violar derechos de propiedad intelectual."
Carol y Franco se separaron rápidamente, intentando mantener la compostura.
"¿Qué?" preguntó Franco, con incredulidad. "No hemos copiado nada de ellos – nuestra tecnología es original."
"Sé que es una mentira," respondió Andrés. "Pero tienen documentos falsos que parecen reales. El gobierno ha anunciado que pospondrá la decisión hasta que se resuelva la demanda."
Carol cerró los ojos por un instante, sintiendo cómo la frustración la inundaba. Habían logrado lo imposible, pero Meridian no estaba dispuesta a rendirse.
"No vamos a permitir que esta demanda nos detenga," dijo Carol, con voz firme. "Camila y José Luis trabajarán juntos para demostrar que las acusaciones son falsas. Mientras tanto, seguiremos con la presentación.