Alice y los Horrores de Wysteria

30-. Humpty Dumpty.

Alice ahora mismo tenia varias cosas que hacer y todo desde el comienzo de su viaje.

Primero había llegado a un jardín de hadas que era cruelmente aterrorizado por el ave asesina, Jobo Jobo, la cual encontró su fin cuando uso su magia contra esta causandole la muerte al empalarle la cabeza. –en donde igual conoció a Briastan.– así pudo saber quien podría ayudarla a volver a casa.

Su segunda parada fue un circo lleno de misterios donde los actores eran extraños y conoció a los gemelos Tweedledum y Tweedledee, quienes le explicaron un poco las extrañas reglas del lugar antes que la bestia del circo fuera libera, dándose cuenta entonces que un Rey hada Canibalia y podrida era quien movía los hilos detrás del escenario.

Alice llegó a una mansión, curó parcialmente una enfermedad incurable, descubrió una posible pista para una cura, fue niñera durante una hora, presenció la transformación de un bebé en cerdo, insultó con éxito a una noble y luego se fue.

Luego de eso llego a Eldore en donde habían personas que al parecer provenian de su mundo y no lo recordaba mas que muy pocos habitantes, avanzando a partir de ahí llegó a un lago donde sirenas trataron de hundirla sin explicación aparente –luego descubrir que solo deseaban su ayuda para salvar a sus Ostras al escuchar sus hazañas en el jardín.– solo para que el Sombrerero la salvará y ser invitada deseada sin invitación a su extraña fiesta de té.

Luego tuvo que desviar su camino hacia el Teatro del Carpintero junto con la Liebre de Marzo, la cual no tenia buenos recuerdos de ahí. Al conseguir salvar a las ostras, escaparon adentrando mas al lugar y escapar del Verdugo –aunque este último se unió a su equipo de viaje.–

De ahi tuvieron que viajar a Arckleon, de ahi mismo al bosque de ña oruga Myrrhal, a quien no había visto en su vida. Eso hasta que llego a los dominios donde las hadas enfermas vivían –con ayuda de una extraña hada.–, escapar de ahí con amigos con los que había discutido y volver a Arckleon, solo para que la guerra fuera declarada y ocurriera muerte junto a destrucción.

Luego de dicha guerra tuvo que detener a Briastan de cometer una tontería siendo ayudada por Rosita –su única amiga hada al parecer.

Al acabar todos esos problemas finalmente llegó a Brumelith para al fin conocer a la persona que la ayudaría a volver a casa...

Pero tal parece que sus problemas nunca terminan, pues ahora estaba teniendo una pelea contra un Mímico luego de haber ido a acabar en los calabozos del castillo.

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— Pareciera ser que Wysteria, antes de dejarme ir me dice indirectamente "Primero debes completar otras diecisiete misiones secundarias, tres guerras, dos tragedias familiares, un apocalipsis y probablemente matar otro monstruo gigante."—se dijo enojada mientras avanzaba por los calabozos en busca de alguna salida, avanzaba por los pasillos inferiores del castillo con una vela robada en una mano y la varita en la otra.

Había dejado atrás la celda de Izanami y también al extraño señor pulpo.

Y, según ella, cualquier peligro inmediato, incluido el Mímico el que el señor pulpo le había mencionado hace tan solo unos minutos atrás.

Grave error.

— Bien...—murmuró.— Solo tengo que encontrar una salida, volver a ver la luz del sol, explicar a algún hada lo de la reina falsa, encontrar a la verdadera reina, evitar una guerra civil y luego pedirle que me diga como volver a casa.

Permaneció unos segundos en silencio, soltando un largo suspiro al pensar en todo eso.

— Suena agotador.

Continuó caminando.

Las antorchas de las paredes iluminaban apenas el corredor, todo se veía demasiado tranquilo, demasiado para ella ya que eso podía hasta significar algo malo y ella tenia experiencia con cosas malas ya había aprendido a desconfiar de la tranquilidad.

Entonces escuchó algo.

Un sonido suave.

Como uñas arrastrándose sobre piedra.

«Scrrrrch...»

Se detuvo rápidamente, agudizando su oídos mientras buscaba de donde provenía el ruido, el cual al mismo tiempo que ella se había detenido.

— No otra vez.

El ruido también

Alice siguió caminando.

«Scrrrrch...»,Volvió a detenerse casi de inmediato, el ruido también lo hizo.

—No.

Giró rápidamente buscando al culpable.

No había nada mas que oscuridad.

— No me gusta esto.

Una sombra desapareció detrás de una esquina tan rápido en cuanto se giro.

Alice la vio y la sombra también la vio a ella.

El silencio volvió a ella y pudo observar a la sombra esconderse.

— Definitivamente no me gusta esto.

Retrocedió un paso y la sombra avanzó dos. Alice tragó saliva.

— Sombrerero ya no está aquí.

Retrocedió otro paso, la sombra avanzó otros dos.

— Los Gemelos tampoco están aquí.

Otro paso, otros dos mas se escucharon.

— Y tampoco tengo algún arma para defenderme a parte de mi varita... dudó la magia funcione está vez.—se dijo mientras avanzaba con mas cuidado hasta detenerse.

Hubo silencio, enfoco su mirada en la oscuridad, hasta que una enorme sonrisa llena de dientes filosos hizo su aparición. Demasiados dientes capaces de desgarrar la mas dura carne y armaduras y un cuerpo hecho de madera dando la apariencia casi similar a la de un cofre.

Alice dio media vuelta inmediatamente.

— ¡NOPE!

Y salió corriendo todo lo que sus piernas le permitían y detrás de ella algo golpeó el suelo, luego siguió otro golpe y otro.

El Mímico había abandonado cualquier intento de sigilo con tal de atraparla.

Ahora simplemente la perseguía para tener algo que comer.

— ¡¿POR QUÉ SIEMPRE YO?! ¡¿NO TIENEN A ALGUIEN MAS A QUIEN PERSEGUIR?!—gritó asustada y enojada, mientras corría doblo una esquina y salto sobre unas cajas caídas, creyendo así lograr perder al Mimico, pero eso no detuvo a la criatura quien las atravesó como si fuera papel.




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