Nota de suicidio:
Es triste que todos nos vayamos a morir un día.
Siempre he querido hacerlo. A veces todo aburre o parece perder su significado.
A veces parezco un pequeño grano de arena del desierto que cayó en la inmensidad del mar. Soy único y diferente sí, pero eso a la vez me hace demasiado insignificante entre todas las gotas que conforman el mar. Así si siquiera que alguien me viera a un metro, nadie reconocería a ese grano de arena.
A veces la vida parece no tener sentido y nada parece importar. Todo queda pequeño ante la muerte. Todo lo que uno hace. Todo lo que hago al final no importa, se queda demasiado diminuto ante la muerte. A veces es mejor morir.
A veces quisiera mandar mi vida al carajo y perderme que me trague el vacío. Que nada más importe. Fundirme en la nada. No es que algo importe en mi vida o luche por eso. Sino hago las cosas y ya. Como un robot. Automáticamente sin sentir pasión por lo que hago, incluso cosas tan básicas como comer. A veces quisiera que no sea así. Solo fundirme en la nada
No sé lo que quiero en la vida en realidad.
Si un día tuviera que decidir, que alguien me diera la oportunidad a decidir por primera en mi vida, sería no pensar más. Quizá sea muy ligado a la muerte el no pensar nada. Sería bueno un día despertar y no pensar más.
Yo soy el mayor mentiroso. Porque miento a las personas que me rodean y sobre todo a mí. Nunca pude ser como las demás personas que con salir con amigos o amigas o beber para apagar mi cerebro y no pensar más. O como otras personas que ganando dinero le dan sentido a su vida. O como las mascotas que con solo comer son felices. Algunos dan un propósito a sus vidas con estudiar.
Pero yo no.
Nunca pude ser una persona normal.
Nunca pude llenar ese hueco que tengo en el alma. Tantas opciones que hay en el mundo, sin embargo yo no pude llenarla. Y tampoco he sentido que yo pueda ser esa cosa, esa persona, que alguna haya podido ser quien llene el hueco del alma de otras personas. Porque igual cada persona ha seguido sin mí. Porque si fuera esa persona o cosa que llena no quedaría siempre solo.
Un día despertaré y haré eso para no pensar más. Porque igual toda persona seguirá sin mi normal.
Todo acontecimiento histórico pasará igual sin mí.
No importo, ni siquiera me importo a mí. Y en verdad quisiera dar ese salto que me trague ese vacío. No pensar más.
Un día dejare de mentirme y lo haré. Al ya no fingir que tengo un propósito o que me importo yo mismo.
Yo quiero morir cuanto deseo eso.
Un día no existiré más.
Un día no estaré más.
Un día solo seré recuerdo, claro si alguien me recuerda.
Pues hoy saltaré desde el quinto piso.
[...]
Gotas caían en la nota de suicidio y no eran por la lluvia, era una tormenta interna.
Cuando el chico (Puesto que él creía que no merecía un nombre) terminó de escribir la carta. subió a la azotea del colegio. Allí los 5 pisos eran suficientes para hacer ese viaje al país de Nunca Jamás, el país donde se quedaría con 15 años para siempre. Un árbol detenido por el tiempo. Un Peter Pan muerto.
Solo debía dar un paso.
Ese instante tuvo su primera muerte. Murieron sus sentimientos y sus emociones. No sintió nada más, ni nada bueno ni nada malo. Ya estaba por cruzar ese umbral y entregarse a la oscuridad y al vacío que por 5 años había intentado devorarle.
En su ciudad había como 800 mil personas.
En su país como 8 millones.
En el mundo como 5
mil millones.
Y nadie le importaba si saltaba de allí.