La radio del bus 93 anunciaba las noticias mañaneras. Era como empezar el día con el mal sabor: Desaparecidos, asesinatos, secuestros, la mala Praxis del gobierno.
Primero anunciaron que una señora llamada Katherine había matado a su esposo por defender a su bebé. Otra noticia que la policía había cerrado un enorme burdel en el centro de la ciudad donde había todo tipo de prostitución.
El chico no tenía ni un mínimo de interés por este tipo noticias del mundo exterior, ya era suficiente que en su mundo interior sucedían cosas muy malas y cercanas a esta. Aunque esto ya no importaba demasiado, desde que vino a Alicia su mundo cambió para bien.
Por la ventana pudo ver la limusina negra de Alicia, que se estacionó unas cuadras lejos colegio. Ella bajó, lo primero que hizo fue arreglarse el pelo.
Al bajar del autobús el chico se escondió tras un árbol y la observó hasta que entró al colegio. Cuando quiso seguirla chocó con una chica de lentes, la chica dijo algo, más él la ignoró y fue tras Alicia.
Solo era ella la protagonista de su cuento. Su eje central. Aquello que hace avanzar a las historias.
[...]
Desde las 11 am las gotas empezaron a caer poco a poco y cuando ya era la 1pm la lluvia estaba en su punto máximo.
Justo era el horario de salida del colegio. Alicia permanecía parada a un rincón de la puerta abrazando su mochila con los ojos algo rojos como si algo ardiente le habría caído, mirando de un costado a otro, viendo a lo lejos el lugar que iba a recogerla la limusina como siempre lo hacía. Pero este día no vino.
El chico salió media hora después. Sacó su paraguas. Vio a Alicia y pasó por su costado, trató que no sea evidente observarla.
De repente la escuchó.
—Hola ¿Te importa si te acompaño? Creo que hoy no vendrán a recogerme y no conozco bien la ciudad...
El chico se sobresaltó, no del miedo sino de emoción. Al fin sus mundos se chocaban y no podía gesticular ni una sola palabra.
—Bueno si no te importa... claro...
Insistió ella.
—Bueno si quiero.
El chico abrió su paraguas y Alicia se internó a su lado muy cerca, no obstante, sin rozarse. Ni siquiera milímetros como si una barrera invisible e impenetrable existía.
—No sé si puedes acompañarme cerca del metro, de allí puedo ubicarme un poco.
En todo el trayecto el chico no pudo pronunciar una sola palabra por más que intentó, era como si algo le atara la lengua. Y cuando estuvo a punto de decir algo ya habían llegado.
—Bueno gracias un gusto me llamo Alicia.
«Ya lo sé. Sé todo de ti».
Pensó el chico.
—Gracias la verdad pedí a ayuda a varias personas y nadie me aceptó.
[...]
Diario:
Nunca toqué una nube y ni lo haré, solo la gente rica se da es lujo, nosotros la gente así estamos condenados a vivir en la tierra.
Más que sentir tan si quiera un poco a Alicia se siente mejor que eso. Gracias a eso hoy al fin sentí algo que quería sentir y no sabía cómo "Su dulce aroma". Su olor se asemeja a cientos de flores. Su rico aroma era más fuerte que la humedad de la lluvia. Seguro en el momento de su creación, Dios agarró las flores más dulces que hay en el mundo y las mezcló y las espolvoreó sobre ella antes de nacer. Por eso huele así.
Se ve que nadie se quiere acercar a ella, porque nadie se siente digno para estar delante de ella, toda persona se aleja de ella y siempre que ella pasa murmuran. Deben hablar de la envidia que le tiene de su belleza.
Ojalá tenga la dicha de volver a estar cerca de ella. Ojalá nuestros mundos vuelvan a chocar.
Si ese día mi paraguas fue un refugio para ella de la lluvia. Ella es mi refugio para los problemas de la vida.
[...]
Diario:
Ha pasado una semana desde que la acompañé al metro. Alicia está más metida en sus clases extra de música o de educación física y algunas de matemáticas.
En verdad la extraño, aunque a veces suelo esperarla cerca al colegio para verla al menos unos instantes antes que entre a su limusina. Es como ese pequeño rayo de haz de luz que sale en un cielo muy nublado y deja florecer esa flor marchita que hay en mi corazón.
Suele salir muy sudada y hasta veces creo que adolorida del gimnasio . Una vez la vi cojeando.
Me hubiera gustado salir de mi escondite, cruzar la calle y ayudarla a llegar a la limusina, aunque eso revelaría que la espío y nunca me daría la oportunidad de conocerla. Ya parezco un acosador no lo niego.
Estoy convencido que entrena para la competencia de deportes nacionales y se exige mucho que termina en ese estado. También para el concurso de orquestas. Ambos son a finales de año y a parte de dar una nota perfecta en esas materias, suben un 20% a las demás materias. Cuando lo haga yo estaré en primera apoyándola.