Pasaron más días no solían hablar de sus vidas, solo cosas externas. Pocas veces el chico sabía empezar la conversación. Ya era un enorme avance para él.
[...]
Ni bien cruzó el umbral de la puerta secreta. El cielo se nubló y cayó una lluvia inmediata.
Alicia estaba sentada de rodillas con las gotas cayéndole. No lo podía distinguir bien, pero notó que ella lloraba.
—¿Te sientes bien?
—Sí… si.
Dijo ella sin emociones, como si fuera una cascarón vacío. Era la primera vez que Alicia se oía así para el chico.
Abrazaba su cuaderno viejo negro.
—Solo necesito ir al baño. Sí solo necesito eso.
Alicia intentó forzar una sonrisa. miró el baño y de allí salía mucha agua. Como si las cañerías habrían reventado.
—Allí todo está inundado. Podemos ir a la cabina.
El chico se acercó para intentar tomar su mano y ayudar a levantarse.
—No gracias, yo puedo sola. Yo no necesito ir allí… Necesito... Ir al baño para...
Su voz empezó a ser temblorosa al igual que sus manos.
—Solo déjame ir allí por favor.
Shadow trataba de proteger a sus crías por la lluvia.
—¿Debemos pagar a ellos por alojarnos en su reino recuerdas?
Alicia vio a los gatos y asintió con la cabeza.
Se puso de pie y juntos los llevaron a la cabina de locución.
Mientras la lluvia empeoró. Alicia no dejaba de temblar, el chico la tapó con unas mantas. Más aun así no dejaba de temblar. Parecía que el frío venía de otro lugar, un lugar que él no había entrado aún.
—Sabes sé no soy bueno con las palabras, pero quería darte esto . —El chico abrió su mochila y sacó una nota.
Nota: Hola Alicia la vez que me mostraste muchos géneros musicales. Sabes te mentí. Mi melodía favorita del mundo es oír tu voz.
Alicia dejó de temblar y suspiró. Cubrió su cuerpo completamente con la manta sin dejar a la vista alguna parte de ella y apoyó su cabeza en el hombro de él. El chico quiso extender su mano y estaba a punto de cubrirle con su brazo, más se detuvo.
—Gracias —Dijo Alicia y no se notaba tristeza.
Allí se quedaron muy cerca, a la vez con la manta que evitaba que sus pieles chocasen.
Shadow limpiaba a sus crías.
Alicia le había dicho que sea él mismo y eso era lo que era él, alguien que la ama y le sirve. Y eso quería serlo para siempre.
Cuando paró la lluvia algo nuevo había nacido en ellos.
[...]
Al día siguiente improvisaron una pequeña cama para Shadow y sus crías en la cabina. Con una caja cortada y mantas adentro.
Después de todo ese lugar les pertenecía.
En eso ordenaron ciertos papeles y hallaron folletos pasados. Iban de todo tipo desde clases de fútbol hasta próximos partidos grandes “Montrive vs Millan Bear”, juego que jamás llegó. Más lo que llamó verdaderamente su atención fue un folleto con el enunciado “Cumple toda tu lista de deseos no cumplidos no dejes que tu hora acabe en el reloj”. De allí salió el tema de conversación.
—¿Qué lista de deseos pendientes tienes?
Preguntó el chico.
—Bueno yo… ¿Me prometes si te los digo no me vas a preguntar las "razones”?
Al momento de asentir, Alicia dijo su lista. Y al preguntarle al chico le dijo que solo tenía una cosa que más quería hacer en el mundo, más hizo la promesa decirle que ella cumpla todos. Alicia se puso muy curiosa por saber.
[...]
“Nunca he celebrado mis cumpleaños”
Al día siguiente el chico vino con una cajita pequeña. Desde lo alto de las gradas le gritó a Alicia mientras ella escribía en su cuaderno negro. Ella guardó su cuaderno y subió. Antes que entre le dijo cierre los ojos porque él no podía tocarla.
Cuando Alicia abrió los ojos sobre un cajón que simulaba una mesa, encima yacía una pequeña torta que decía “Feliz no cumpleaños” Alicia se le volvió a dibujar una sonrisa. La alegría del chico era la alegría de ella ¿Después de todo así debe ser el amor no? Alicia partió la torta en dos tazones grandes y 3 pequeños improvisados de papel para Shadow y sus crías. Cantaron el cumpleaños.
[...]
Lo segundo de la lista de lista era algo que ya habían hecho, el picnic. Lo tercero era…
“Nunca he bailado”
—Pero si bailas bastante bien. — dijo.
“Bailar con alguien en alguna fiesta”.
Como claramente él no podía salir en las noches porque Frank le partiría las piernas y dedujo también que ella no podía por sus padres ricos ya que seguro eran demasiado estrictos. Compró unos globos y adornó la cabina y compró algunas bebidas energéticas. Volvió a traer el parlante. Puso música suave y bailó con ella. Claro sin tocarse las manos. Y torpemente. Y una música suave, porque bailar una música movida le iba a costar más.
[...]
“Quisiera ir a una biblioteca”.
Alicia le explicó que nunca en su vida tocó un libro en físico. Solo leía en una aplicación naranjada y pdfs. Aunque para otros hubiera sido algo tan básico, ella quería ver un libro real.
Fueron a la biblioteca central de la ciudad.
Fue la primera vez que salieron del estadio, antes de salir Alicia le pidió que le preste su capucha y se puso unos lentes. También dejaron comida a Shadow y los gatitos.
Llegaron a la biblioteca. Al entrar Alicia se sorprendió mucho como una niña que recibe su mejor regalo o un niño en una juguetería que tiene todos sus juguetes soñados. Volvía a temblar, pero esta vez era de emoción. Corrió a varias secciones leyendo en voz alta cada libro que tenía la estantería.