Osiris miraba feliz desde el quinto luego de arrojar las fotocopias de Alicia teniendo sexo con el maestro de música.
El verla cómo sufría alimentaba al vacío de su corazón.
Pues el chico que amaba a Alicia ya no existía dentro de él mismo.
Odiaba su pelo rubio.
Odiaba su ojos celestes.
Odiaba su lunar en el cuello.
Odiaba todo de ella.