Alicia en el País de las Parafilias

3.12. EL CASTILLO

Alichie... Alichie...

Siente un leve empujoncito en su hombro. Esa voz la conoce, la llama del mundo exterior. Solo debe abrir los ojos, es es boleto para traspasar de un mundo a otro.

Abre los ojos está Celeste, se ve muy diferente, no tiene ni una cicatriz.

Alichie.

Celeste la abraza, Alicia corresponde. Logra ver lo que se ocultaba detrás. Un hermoso palacio. Todo es blanco y muy iluminado.

Un enorme candelabro que parece ser oro cuelga del techo. Es el castillo que había imaginado por mucho tiempo.

«No está ese gato burlón»

Murmulla para su interior al ver que solo hay un reloj normal.

Las camas son de una madera que suelta un agradable olor, quizá de girasoles piensa, y los colchones parecen estar hechos de nubes por lo cómoda que es.

Y una enorme puerta de dos aberturas está en el lado norte y al lado sur enormes ventanas con rejas que proyectan un extenso cielo.

Alicia baja de la cama y se dirige como si fuera un metal atraída por lo que hay tras la ventana.

No presta atención a las demás niñas que han cambiado mucho y también hay nuevas.

Hasta el piso es muy cómodo, es una alfombra peluda que al rozarla siente algo de cosquillas, al tocarlo con sus pies desnudos.

Se para frente a la ventana y sus ojos se abren como platos y brillan.

Está muy sorprendida, más no por lo que ve a través de la ventana, sino lo que esta refleja.

¿En verdad soy yo?

«Si somos ella»

Menciona su mente como si tuviera consciencia propia.

Su piel es muy blanca. Sus ojos celestes. Tiene un busto más pronunciado y caderas. Su pelo rubio está más definido. Y ni una cicatriz tiene.

«El Mago me ha ayudado...»

Voltea por unos instantes y mira a las otras niñas.

«Todas se ven igual de hermosas. El Mago y la reina roja nos ha ayudado a todas»

Se toca sus manos y las tienen muy suaves que hasta ella misma se ruboriza.

Vuelve a ver la ventana. Logra ver el mar interminable que a donde ya no pueden ver sus nuevos ojos en donde el azul del mar y el cielo se hacen uno solo.

Están en un castillo, piensa. Es un castillo en medio de una isla.

«El Mago había mejorado a todas»

Alichie hai dormito molto.

Alichie dormiste mucho.

Celeste está detrás tocando su hombro.

Alicia mira el mar con atención.

Non so Dove siamo.

No sé dónde estamos.

Madame Carmesí entra, tiene un vestido rojo.

Buenos días mis lindas florecitas en unos momentos llega el desayuno. Coman bien hoy es la gran fiesta.

Toca una campanilla.

Seguidamente entran personas con trajes blancos y negros, para Alicia tienen aspectos de pingüinos. Traen bandejas de plata muy brillantes con jugos y de postre un platillo de pastillas de colores.

Los ponen sobre las camas. Antes de ir a su cama Alicia ve un avión con el nombre el Lolita Express.

«Seguro alguien llamada Lolita maneja esa cosa»

Celeste trae su bandeja donde Alicia. Lo destapa y hay una comida rica. Y servilletas con tejidos de iniciales J.E.

Al probarlo es como si fuera su paladar baila. Un sabor nuevo. Ambas comen felices.

Alichie...

—Dime.

Menciona Alicia.

Perché seo sempre felice?.

¿Por qué siempre estás feliz?

Celeste dibuja una carita sonriente en su plato con la salsa y apunta a Alicia.

Sí, soy muy felíz. -Responde sin entenderla del todo.

Alicia sigue comiendo despreocupada, pensando en sus otros amigos el tipo del sombrero, la liebre de felpa y la rata que nunca despierta.

«¿Quien les llevará comida ahora que no estoy?»

Alichie..

Ambas se miran. Saben que no se entenderían mucho.

Niente...

Nada...

Se abrazan. Celeste se mira triste.

—¿Por qué estás así?

La agarra de las mejillas.

No hay que estar tristes, hoy es la fiesta y unos príncipes nos van a elegir. —Alicia se para sobre la cama y da vueltas. —Hoy pondré en práctica todos los movimientos que me has enseñado —Alicia mueve las caderas con facilidad —Y todas tendremos una vida feliz.

Las demás niñas la miran extraña.

Alicia mira por la ventana y ve que el avión ya ha abajado a tierra firme a un lado de la isla.

Mira bajar a los príncipes. Hombres de diferentes tonalidades de piel en su mayoría blancos, llevan maletas y les adornan joyas que relucen desde lejos.

Son hermosos.

«¿Cuál me escogerá a mí?»

-Esa chica está loca, cree que estamos en el paraíso, que todos esos son príncipes... -murmulla una niña que Celeste entiende su idioma.

Alichie...

La puerta se abre y madame Carmesí está en el umbral de la puerta. Lleva un vestido color sangre.

Alicia exclama para así misma que ahora si hace justicia a su nombre de pila "La reina roja".

Bien mis florecitas acompáñenos. Los invitados ya han llegado deben vestirse lindas.

Alicia siente satisfacción. Al fin un príncipe la adoptará.

Detrás varios mayordomos entran y agarran una niña.

Algunas niñas caminan, aunque con caras de tristeza otras intentan resistirse, pero Alicia agarra normal la mano de mayordomo y salen de los dormitorios .

Está en un cuarto con muchos espejos y pueden verse en muchos ángulos.

«Si los espejos pudieran hablar me dirían que soy muy hermosa»

Se abre uno de los espejos detrás hay demasiados vestidos. Le ponen uno celeste que hace juego con sus ojos y le maquillan el rostro. El mayordomo abre uno de los espejos y busca labiales.




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