Alicia en el País de las Parafilias

3.14. EL DESPERTAR DE ALICIA

Alicia se encuentra el jardín de su memoria.

Arriba a muchos kilómetros de altura se torna una tormenta que tiñe el cielo completamente gris.

Furiosa va a la planta de fotografías, arranca los recuerdos de Celeste y las hace trizas.

—¡Solo es una mala amiga! ¡No quiso que un príncipe me lleve a su castillo!

Vuelve a escucharse los sollozos del niño de la casa oscura del frente. Se acerca y golpea furiosa.

Por más fuerza que ejerce no logra romper los cristales, solo se oye un golpe en seco ahogado.

Y tú cállate si tu hermanita le pasó algo malo es porque no la cuidaste!

–¿Ali...

«Fuerte zumbido»

—...cia? –dice el niño callando su llanto.

El mundo de Alicia parece paralizarse.

Siente como si estuviese desentrañando un gran secreto universal.

«¿Por qué parece que dijo mi nombre?»

Dijóse Alicia.

Y la planta verde y pequeña creció otros dos centímetros más. Lo miró y tuvo curiosidad por saber de qué trataba, más antes que dé un solo paso, despertó.

[...]

Alichie… –Celeste movía el cuerpo de Alicia – Alichie svegliati.

Despierta.

Al abrir los ojos mira que el reloj marca las 6pm.

Han pasado 3 horas y todo está fuera de su lugar, excepto los cuadros, las personas que habitan allí no se han movido ni un milímetro.

Una extraña sensación se produce en su estómago como si tuviera un nudo, quiere vomitar.

Con las piernas tambaleantes sale de abajo del sofá.

La escena que ve no logra hallarle explicaciones, tanto hombres y niñas están desnudos dormidos; algunas están cubiertas de sangre, parecen muertas pues tienen los ojos abiertos con mirada vacía que le recuerda a la niña del punto en la frente.

Algunas están atadas encima de las mesas y otras de pies y manos como si fuera ganados.

A lo que más no logra hallarle explicación es a la cabeza decapitada de una niña que está puesta en la entrepierna de un hombre desnudo.

Alicia escarba en su mente y no halla respuesta y eso le causa cierta jaqueca.

Los ojos de Alicia siguen inspeccionando el lugar al mirar al hombre del grito piensa que ese hombre vio todo este desastre en el pasado y se horrorizó.

Encuentra a Celeste que un hombre gordo desnudo la abrazaba. Con mucho esfuerzo logra zafarse de él, mostrando una cara de asco.

Baja al piso y se pone su vestido, tiene la cara corroída por el maquillaje y el pelo todo alborotado. Marcas rojas notorias tatúan su piel.

Revisa el piso. El piso era un basurero.

Botellas y prendas de vestir predominaban.

Qué pasó aquí... –exclama Alicia al ya depertar bien.

Celeste se acerca rápidamente y le pone su dedo índice en sus labios.

Shhh...

Celeste mira de reojo un pantalón en el que se asoma una billetera. Lo levanta, saca una cédula de identidad con el apellido Shneider que ella desconoce. Lo tira al piso.

También hay un celular táctil que pide una huella táctil. Celeste observa la foto del documento y al hombre gordo del sofá que son idénticos, a excepción que tiene la boca y cubierto de vómito.

Con sumo cuidado acerca la pantalla del celular a la cara del hombre. Se desbloquea.

Marca el número de policía en eso se da cuenta que no hay señal telefónica.

Y entra a una aplicación de traducción, configurándolo de italiano al idioma de Alicia.

—¿Tú sabes escribir? –Escribe Celeste e inmediatamente la aplicación lo traduce.

Alicia asiente al leer el texto. Celeste le entrega en sus manos.

–Escribe Alicia – ¿Sabes que pasó aquí... Todos están... Parece que algo malo les pasó.

Celeste se queda dudando viendo la pantalla del celular. Escribe.

Sí. A los hombres les entraron unos demonios e hicieron daño a muchas niñas.

Celeste escribe y piensa que es mejor seguir la corriente a Alicia. Si ella cree estar en un cuento, entonces así será.

Celeste apunta a una niña muerta sobre una mesa tiene dardos en el cuerpo. Para Alicia todo tiene sentido porque ese acto solo monstruos pudieron hacerlo.

Por eso debemos irnos de aquí. Este lugar fue invadido por fuerzas oscuras.

–Está bien –Traduce el texto de Alicia.

«Entonces Celeste no dejó de ser nunca mi amiga. Ella sabía todo lo malo que iba a pasar por eso me iba a salvar»

Ambas se miran con complicidad y asienten la cabeza. Alicia la abraza y le da palmaditas en la espalda como un gracias.

No hagas ruido. Si ves una llave o algo que nos ayude a abrir la puerta, lo tomas.

Ambas de dirigen hacia la única puerta.

Alicia y Celeste levantan con suma delicadeza objetos.

Al pasar cerca de un sofá observa una niña abierta de piernas de par en par, hasta el ombligo, algunas de sus viseras caen al piso.

Algo se agita en el estómago de Alicia y hace querer que vomite como si fuera que eso purgará lo grotesco que veía. Unas manos cubren su boca.

Shhh —Susurra Celeste.

Le muestra la pantalla del celular con palabras traducidas.

No grites ni nada, puedes despertarlos.

Una notificación roja sale en la pantalla. Celeste desliza la barra para ver “Batería baja 15% conecte el dispositivo por favor”.

Celeste pone el celular en modo ahorro de batería. Estando delante de la puerta ve por la rendija de la puerta.

No hay nadie… –Cuando voltea ve a Alicia alzar un alambre de vino.

–¿Esto puede servir? –El celular traduce el mensaje.




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