Era 30 de septiembre del 2009. Alicia niña y Alex estaban en la sala con el televisor encendido. Y yo los veía en mi mente en una sección de recuerdos que jamás olvidaré porque fue el principio del fin.
—¡Vengan, vengan ya!
Hablaba un payaso vestido de muchos colores montado en un monociclo, hacía un perfecto equilibrio. Con una sonrisa que jamás parecía desdibujarse.
—¡Solo por mañana las entradas al 2x1! Si oíste bien pues te has lavado muy bien las orejas. ¡Ven a nuestro circo y feria FUN CARNIVAL!
Alicia tenía los ojos brillando. Siempre sucedía eso cuando se sorprendía por algo de verdad. Alex no prestaba tanta atención, su mente estaba inmersa en el libro de Frankenstein, esos que Alicia temía.
—Hermano, hermanito ¡Mira!
La niña pone su mano sobre las hojas tapando las letras. Ambos miran el anuncio.
—Tenemos de todo magos...
Un mago se asoma a la pantalla, sostiene flores y las hace desaparecer. Los ojos de Alicia se abren.
—¡Malabaristas y come fuegos!
Un hombre sin camiseta entra en cuadro, tiene muchos tatuajes. Hace malabares con espadas y a la misma vez escupe fuego. Los ojos de Alicia se abren más adquiriendo algo se vidrio, se acerca al televisor.
—¡Los perritos bailarines como la gran Lia!
Una perrita marrón y negro que lleva un tutú de ballet entra al cuadro y salta de dos patas y da giros. Alicia está a medio metro del televisor con los ojos más abiertos con un brillo como las estrellas.
—¡También videntes!
Un hombre con lentes cuadrados y una tela envuelta en la cabeza se asoma y habla.
—Me llamo Daniel y puedo adivinar tu futuro.
Pone sus dedos sobre su sien.
—¡Y payasitos tan divertidos como yo!
El payaso da una pirueta y se cae, pero se levanta.
—No me dolió jajaja. Todo esto y más en Fun Carnival ¿Te vas a perder esta oportunidad?
El anuncio se corta. Alicia tiene los ojos abiertos como platos y la cara pegada al pantalla del televisor. Mira a Alex.
—¡Tenemos que ir! ¡Tenemos que iiiiiirrr!
—No lo sé, papá y mamá mañana trabajan y nos podrían acompañar.
—Podemos ir solos.
Alex baja la cabeza dudando. Alicia se para enfrente de él y le hace ojitos de súplica.
—¿Anda si? ¿Un ratito? Cuando me contaste el cuento del Sastrecillo Valiente me dijiste que uno debe tomar riesgos para ganar.
—Pero...
—Además tengo algo de dinero que me dió papá de mi mesada.
—Bueno enana está bien.
Alicia se sube al sofá y salta de felicidad y vitorea.
—¡Si! ¡Voy a ver animales que bailan y magos así como en los cuentos! ¡Estaré en cuento!
[...]
Acabo de despertar son las 4 de la madrugada. Como siempre he tenido esos sueños de mi pasado, se sienten tan reales. Y es duro enfrentarse la realidad del ahora con el antes. Esa idea que jamás todos esos recuerdos bonitos jamás volverán. Y me duele el alma.
Meto dos pastillas a mi boca que al menos alivian un poco el dolor.
Veo el teléfono y hay una larga lista de clientes en los mensajes.
Cliente 21, 6 am
Cliente 25, 7 am
Cliente 33, 8 am
Cliente 45, 10 am
Cliente 49,11 am
Cliente 59, 12 pm
Cliente 61, 1 pm
Cliente 65, 2 pm
Ni si quiera termino de leer toda la lista, solo sé que será un día largo y más que ya no voy al colegio a cumplir las misiones. Ya ni me importa tampoco las filas que debo cumplir.
[...]
El día ha acabado y mi mente entra a mi cuerpo. Recobro mi conciencia, antes solo era un objeto sin alma. Como un una basura en la calle, pueden pisar, lanzarlo, golpearlo y nunca se quejaría pueden hacer lo que sea con él.
Mi boca la tengo seca como si todas las pastillas me habrían consumido a mi. Agarro mi teléfono y entro al reproductor y toca Billie Eilish. A veces parece que una música sabe cómo nos sentimos y nos acompaña para intensificar nuestros sentimientos.
Sin lugar a dudas hoy fue un largo y mi cuerpo no responde más. Pero no puedo dormir con dolores en el alma cojo una bolsa de cocaína y la inhalo. Y esos sueños donde solo puedo verlos como una película siguen en mi.
[...]
—Bien Alex ya sabes cuándo yo no estoy en casa debes ser el hombre del hogar y cuidar y a tu hermana.
El padre se agacha y toca el hombro de su hijo con orgullo.
—Y tú Alicia no te olvides hacerle caso a tu hermano, él sabe lo mejor para ti.
—La comida está en el refrigerador solo deben calentarlo en el microondas.
La madre sonríe.
—Te amo Alicia mi pequeña de cuentos de hadas.
La madre se pone de rodillas al raz de Alicia y la abraza. Lo hacen con tanta fuerza y ternura como si fuera su tesoro más valioso. Puedo ver eso en sus ojos, los ojos sirven para ver, pero en este caso me hablan. En sus ojos veo el pasado, ella en un hospital sufriendo por salvar la vida de Alicia en su nacimiento.
—Bueno campeón la cuidas.
Los padres salen tomados de la mano. Suben a su auto se dan un beso. Alicia mira por la ventana. Se acerca a Alex y junta las manos como si fuera un villano clásico de una película de Disney y trata de hacer una cara malvada, pero más bien para su hermano le da mucha ternura.
—Hermano... ya se fueron ¿Sabes qué significa?