Alicia:
Estoy sobre su pecho desnudo. Es muy cálido. Afuera hay una gran tormenta, así como estaba mi mente, más aquí todo se siente en paz y calma.Escucho su corazón.
Late fuerte… constante.
Es extraño.
Jamás había escuchado el corazón de alguno de esos hombres antes.
Jamás había tenido este momento. Antes al hacerlo quería que termine rápido, ahora quisiera que no termine.
—Malicia...
Desde detrás de las cajas la voz muerta de la chica que sacaron de habitación de al frente me habla. Un voz ronca y seca y hace que tiemble.
—¿En verdad crees que esto durará para siempre? Recuerda que te irás y nunca volverás. Nada de lo bueno te mereces. Él solo es un chico confundido, él no te ama.
Siento un escalofrío que recorre mi espalda.
—¿Quién podría amarte? Eres una cualquiera, sucia tanto tu cuerpo y alma. Él solo es un chico que no sabe lo que quiere, alguien roto y la gente hecha un desastre busca cualquier mierda para repararse.
El brazo de Osiris cobra vida pese a que él duerme y me apega más a su cuerpo abrazándome más fuerte. Aquella voz desaparece y la calma regresa.
Pero cierto yo debo irme. Mas por ahora solo quiero disfrutar este momento. Me acurruco más sobre su pecho para oír sus latidos que me hacen dormir.
[...]
—Bien enana solo estaremos una hora en ese festival ¿ok?
Habla Alex a Alicia niña están en un bus. Y yo como siempre solo lo miro de lejos como si ya no perteneciera allí, aunque esta vez estoy algo más cerca.
—Si mi capitán.
Alicia baja del asiento y se para firme con un saludo militar. Vuelve a subir. Se escucha un timbreo en el bolsillo de Alex, rápidamente contesta.
—Alex vino la vecina a devolver algo que le prestamos y dijo lleva media hora tocando el timbre ¿Dime fueron a algún un lugar? —habla su madre desde el trabajo.
Alicia se percata de la llamada y taba rápidamente el micrófono del teléfono móvil.
—Por favor hermanito no digas... —habla Alicia en tono bajo.
—¿Me escuchas? Habla
—por favor iremos solo un ratito.
—Si ma, salimos, pero a la heladería del barrio. Ya nos iremos a casa.
—Bueno está bien, ten cuidado con Alicia, sabes que es una niña inquieta.
—Si ma.
—Bueno nos vemos en la cena. Los quiero.
Alicia abraza a su hermano y siente paz. Una paz similar la que sentía con Osiris.
—Te quiero hermanito.
[...]
Abro mis ojos y el lugar está completan oscuro. La lluvia ha parado afuera. Los gatos duermen en una cama improvisada de cajas. Osiris aún duerme es mi momentos de irme, si no se da cuenta es mejor. Me levanto de su pecho y sin hacer ruido me acomodo mi ropa.
—¿Alicia? No tienes que irte. Si te quedas prometo dar un final feliz a tu historia. Si tú eres una hoja en blanco y yo una lápiz entonces escribiré un final feliz.
Él se sienta y me mira a mis ojos. Pese a la oscuridad puedo ver que sus ojos brillan. Lágrimas solo caen de mis ojos.
—¿Entonces qué haremos? No entiendes todo es difícil y si me quedo contigo corres peligro esas personas...
—Entonces quiero correr el riesgo. Y créeme todo saldrá bien. Buscaremos a tu padres... A tu hermano.
—Pero antes debes saber una cosa importante de mi pasado.
—Eso lo podemos hacer luego.
Respiro profundo y trago mis miedos.
—No. Será ahora. Si me quieres así yo acepto que lo intentemos.
Limpio mis lágrimas.
—Yo…