INTRODUCCIÓN
Nunca pensé que volvería a verlo, pero sin embargo allí estaba él, con esa sonrisa que ilumina la calle cuando está oscura, haciendo los planes que él siempre prometió que haríamos juntos, como ir a ver las estrellas o cumplir todos mis sueños. Si alguien me hubiera preguntado cuál fue el peor error de mi vida, habría dicho su nombre sin dudar. Y aun así, lo volvería a cometer. Ha sido la persona que más feliz me ha hecho, pero también la que más daño me ha hecho al irse. El día que volví a verlo entendí que hay heridas que no se cierran, solo aprenden a sangrar en silencio.
—No deberías estar aquí —le dije.
Pero lo que en realidad quería decir era: no debería seguir queriéndote.