El segundo día de universidad fue una locura. Las chicas me dijeron que me alejara del chico nuevo, Asher. Me dijeron que lo dejara en paz o tendría problemas, pero no me importó. Me encontré a Asher en el pasillo. Iba al baño y yo también. Estamos juntos en la misma clase.
En el recreo me contó que había chicas que le estaban
acosando y persiguiendo. Pensé que seguramente serían las mismas chicas que me dijeron que si me acercaba a él iba a tener problemas. No se lo quería contar porque iba a parecer la típica niña celosa, así que mejor decidí no contarlo.
Al día siguiente quedé con Asher en mi casa para charlar.
Llamaron a la puerta; era él.
Yo todavía estaba en pijama y con el pelo mojado porque acababa de salir de la ducha. Le abrí la puerta y vi como se reía de mí al verme con el pijama puesto. Mi
expresión es seria, dejando claro que no tiene gracia
—Acabo de salir de la ducha
Creo que no hacía falta explicarlo. Era obvio.
Pone los ojos en blanco.
—Bueno, ¿puedo pasa
—Claro, claro. Pasa
Me vi obligada a preguntarle sobre esas chicas.
Tengo que admitir que me daban miedo, aunque sé que si no le pregunto podría acabar mal.
—¿Te acuerdas de aquellas chicas que no paraban de acosarte? —su expresión cambió al instante
—Sí, ¿por qué? Es mejor no hablar de ellas ahora mismo
—¿Qué te estaban diciendo el primer día?
—¿La gran Leah Collins está celosa?
¿Pero quién se cree? Admito que sonaba celosa, pero es que esas chicas me preocupan,aunque en el fondo quizás estaba un poco celosa
—¿Qué? Solo me preocupo por ti
Esa última frase se me escapó
—Pues no hace falta que te preocupes por mí, Leah. Yo sé cuidarme solo—dice, mientras se lleva las manos al pelo y se peina hacia atrás.
—Joder, no hace falta que te pongas así—contesto, indignada ante su tono.
La tarde se pasó volando. Estuvimos casi todo el rato hablando.
Al día siguiente me levanté para ir a la universidad. No
paraba de pensar en él, por mucho que intentara no hacerlo. Era imposible quitármelo de la cabeza; me levanté pensando en él, desayuné pensando en él, me duché pensando en él, me vesti pensando en él…
Sabía que no podía estar con él. Es un mujeriego. tiene
a todas detrás. Por mucho que me gustara sabía que no iba a funcionar.
Cogí el coche y me dispuse a ir a la universidad. Casi llego tarde.
A primera me toca historia del arte. Que rollazo. Al menos sabía que Asher iba a estar allí.
Al entrar a la clase vi un pupitre vacío y, casualmente, Asher no estaba ahí.
Ayer estuvimos toda la tarde charlando, quizás se acostó tarde. Ese fue mi primer pensamiento. Segundos después, mi cabeza se empezó a llenar de pensamientos negativos.
—Pero por qué debería preocuparme si solo es otro chico más.
Mierda. Toda la clase lo ha escuchado
—Señorita Collins, ¿hay algo que quiera compartir con el resto de la clase?
Mierda. Me había escuchado.
—No, nada nada. Perdón profesor Cruz
Siguió con la clase como si nada hubiera pasado. Yo seguí sin prestar atención, bastante
tenía ya con mis pensamientos.
Cuando la clase terminó cogí mis cosas y me fui a casa. No podía concentrarme.
Necesitaba parar la cabeza un rato.
Una hora después, mi amiga Grace me envió un mensaje para decirme que hoy hay una fiesta cerca de donde yo vivo. Obviamente ella no va a venir porque
está en la otra punta del mundo. Grace y yo solemos hablar
a menudo por mensajes o por videollamada, pero últimamente no hemos hablado mucho y lo peor es que no le he dicho nada sobre Asher. Quizá sea lo mejor.
Me dispuse a ir a la fiesta. Quizá así me olvido de Asher.
Me puse mis botas negras,mi vestido rosa y unos pendientes dorados. Me maquillé, cogí el bolso y me fui a la fiesta.
Cuando llegué me encontré a mucha gente. Me dirigí hacia un barman y le pedí un mojito. Acto seguido fui a la pista de baile y ahí estaba él, con su camisa y pantalones negros.
Estaba con unos chicos, que asumí que eran sus amigos.
Nuestras miradas se encontraron por unos segundos. Me ha visto, me ha visto. Joder. Mierda. Intenté mirar hacia los lados pero ya era demasiado tarde. Me había visto
—¡Leah!
Me dirigí hacia él
—¡Hola! No te había visto.
Probablemente esa sea la mayor mentira que he dicho
—Estos son Aiden y Jackson.
Son guapos. Bastante.
—Leah.—me presento
—Asher nos ha hablado mucho de ti. Dice Aiden, que
mantiene su sonrisa
—¡Tío!
Asher protesta aunque en el fondo se ve que realmente no le importa mucho
—Espero que haya hablado bien de mí— Le guiño un ojo a Aiden.
Puedo ver la cara de Asher; tiene la mandíbula tensa, como si se hubiera puesto celoso.
Un rato después sus amigos se van y nos quedamos solos
— ¿Por qué no has venido a clase esta mañana? —Mi tono sonaba preocupado. No quería que se notara pero no pude evitarlo
—No me apetecía estar rodeado de tías y supongo que tú no hubieras aguantado verlo.—me dedica una sonrisa y acto seguido me guiña un ojo
—En tus sueños, capullo.
En realidad es verdad. No lo hubiera aguantado. Casi no aguanté el primer día y, ahora que nos estamos conociendo le hubiera pegado a esas niñatas
—No fui porque me quedé despierto hasta tarde. No podía dormir
—Te puedo pasar los apuntes
—No hace falta, empollona. Gracias.
—Me voy a casa
—¿Tan pronto? —Su expresión cambia al instante
—Creo que las fiestas no son para mí. Dile a tus amigos que me voy y que ojalá que nos veamos otro día. Me han caído bien
Veo su cara de celos, justo como pretendía cuando me dice:
—Te llevo
¿Qué? ¿He escuchado bien?
Asher me quiere llevar a mi casa. Asher Sparks.
Quiero decirle que sí, pero mi boca dice otra cosa