2
✩₊˚.⋆☾⋆⁺₊✧ 𝓐𝓼𝓱𝓮𝓻 𝓢𝓹𝓪𝓻𝓴𝓼 ✧⁺₊⋆☾⋆₊˚✩
Leah
—Aléjate de él, Leah.
—Mira, si crees que me gusta, no estás en lo cierto—respondo su comentario de manera evasiva—. Haz lo que te dé la gana, pero yo no quiero malos rollos, y menos en el quinto día.
Me da la espalda y entra en el baño.
—Te he estado buscando por todas partes, Collins.
Asher aparece junto a mí por tercera vez consecutiva en esta semana.
—¿Puedes parar de aparecer de la nada? Da un poco de mal rollo, ¿sabes?
—Intentaré dejar de hacerlo. ¿Y tú puedes ayudarme con los deberes de mates?
—Intentaré hacerlo—repito sus mismas palabras. Se enfada conmigo de broma y me sigue—. ¿No te vas a ir?
—No hasta que me digas cuándo y dónde quedamos para que me ayudes.
—Joder, Asher. Está claro que no me vas a dejar en paz, ¿eh? Hoy en mi casa.
—Perfecto. Allí estaré.
—A las…
Se va corriendo hasta que llega a su clase y no me da tiempo a comentarle la hora a la que debe de estar allí.
Cuando llego a casa, me doy una breve ducha. Llaman a la puerta cuando me estoy colocando una toalla en el cuerpo. Justo a tiempo. Genial.
Voy tan rápido como puedo y abro la puerta. Allí está él, con la mochila pegada a la espalda y la mano en la pared. Asher se ríe cuando me ve con la “ropa” que llevo.
—Pasa, anda. Voy a cambiarme y ahora nos ponemos a repasar.
—Por supuesto.
Entro en mi habitación y cojo unos pantalones vaqueros y una camiseta rosa. A continuación, voy al baño y tiro la toalla que cubría mi cuerpo. Voy poniéndome cada prenda y, cuando ya estoy lista, salgo. Asher está fuera esperándome mientras le escribe a alguien en el móvil.
—¿Lista?
—Deberían de pagarme por enseñarte, Ash.
No sé cómo ni cuando, pero me gusta estar cerca de él. Le explico todo lo que me pide y cuando acabamos charlamos durante un rato.
Al día siguiente me levanté para ir a la universidad. No
paraba de pensar en él, por mucho que intentara no hacerlo. Era imposible quitármelo de la cabeza.
Sé que no podía estar con él, porque, aunque quisiera, no estaría bien estar con alguien como Asher. Es un mujeriego. Por mucho que me gustara sabía que no iba a funcionar.
Cogí el coche y me dispuse a ir a la universidad. A primera me toca historia del arte, lo que me parece un rollazo, pero al menos sabía que Asher iba a estar allí. No puedo creerme que haya hecho un amigo.
Al entrar a la clase vi un pupitre vacío y, casualmente, Asher no estaba ahí.
Mi primer pensamiento fue: ayer estuvimos toda la tarde charlando, quizás se acostó tarde, pero, segundos después, mi cabeza se empezó a llenar de pensamientos negativos.
—Pero por qué debería preocuparme si solo es otro chico más—digo en voz alta.
—Señorita Collins, ¿hay algo que quiera compartir con el resto de la clase?
Todos se giran para mirarme y se ríen a la vez. Joder. Todos han escuchado la estupidez que he dicho. Esto solo me pasa a mí.
—No, nada, nada. Perdón, profesor Cruz
Él sigue con la clase como si nada hubiese pasado. Yo continúo sin prestar atención, porque bastante tengo ya con mis pensamientos.
Cuando la clase termina cojo mis cosas y me voy a casa. No puedo concentrarme. Necesito parar la cabeza un rato.
Una hora después, mi amiga Grace me envía un mensaje para decirme que hoy hay una fiesta cerca de donde yo vivo. Ella no va a venir porque está en la otra punta del mundo persiguiendo sus sueños. Grace y yo solemos hablar a menudo por mensajes o por videollamada, pero últimamente no hemos hablado mucho y lo peor es que no le he dicho nada sobre Asher. Quizá sea lo mejor. Tampoco es mi novio ni nada de eso, pero es mi mejor amiga y tiene derecho a saberlo.
Me dispongo a ir a la fiesta. Quizá así me olvido de Asher.
Me pongo mis botas negras,mi vestido rosa y unos pendientes dorados. Me maquillo de nuevo, esta vez mejor, y cojo el bolso y me voy a la fiesta.
Hay demasiada gente en el local. Me dirijo hacia un barman y le pido un mojito. Acto seguido voy a la pista de baile y ahí estaba él, con su camisa azul y pantalones vaqueros negros.
Estaba con unos chicos, que asumí que eran sus amigos.
Nuestras miradas se encontraron por unos segundos. Me ha visto, me ha visto. Joder. Mierda. Intento mirar hacia los lados, pero ya es demasiado tarde. Me ha visto
—¡Leah!—grita.
Camino con confianza hasta dónde está él.
—¡Hola! No te había visto—articulo, sabiendo que es la mayor mentira que jamás he dicho.
—Estos son Aiden y Jackson.
Aiden tiene el pelo color platino y unos ojos color mar. En cambio, Jackson es lo opuesto a él; pelo negro azabache y ojos verdes.
—Leah—me presento
—Asher nos ha hablado mucho de ti—dice Aiden, que
mantiene su sonrisa
—¡Tío! Eso no es verdad—intenta excusarse.
Asher continúa protestando, aunque en el fondo se ve que realmente no le importa mucho.
—Espero que haya hablado bien de mí—lanzo un guiño a Aiden.
Asher tiene la mandíbula tensa, como si se hubiera puesto celoso.
Un rato después, sus amigos se van y nos quedamos solos.
—¿Por qué no has venido a clase esta mañana? —mi tono suena preocupado. No quería que se notara pero no he podido evitarlo.
—No me apetecía estar rodeado de tías y supongo que tú no hubieras aguantado verlo.—me dedica una sonrisa y acto seguido imita mi movimiento, lanzándome un guiño.
—En tus sueños, capullo.
En realidad es verdad. No lo hubiera aguantado. Casi no aguanté el primer día. Ahora que nos estamos conociendo, no quiero que Asher se fije en nadie. No por nada, sino porque temo que él se aleje de mí. Si eso ocurre, ya no me van a quedar amigos a los que acudir. Digamos que tengo a Grace, pero está a mil kilómetros, así que no es lo mismo.