Alineando las estrellas

3. Giro Inesperado

Ash y yo nos pasamos toda la noche hablando. Me contó cosas de su infancia que jamás le había contado a nadie. Me sentía especial cuando estaba con él. Cuando estaba cerca suya no temía a nada ni a nadie, pero cuando estaba lejos me sentía vulnerable.

Me dormí cerca de las dos de la madrugada y me desperté a las once de la mañana y por suerte hoy no había universidad.

Me vestí y salí a dar una vuelta para despejar la mente, ya que últimamente no paro de pensar en Asher.

Me senté en una cafetería y el móvil sonó.

Mensaje desconocido

—Vas a pagar por todo lo que has hecho.

—Como te vea otra vez con él me las pagarás

—Te va a salir el tiro por la culata

—Te voy a matar

Me quedé paralizada al leer los mensajes y un escalofrío me recorrió todo el cuerpo.

No sabía quién era, pero me hacía una idea.

“Como te vea otra vez con él me las pagarás” , “Te voy a matar”. Nunca antes había sentido tanto miedo.

Seguramente sea una gilipollez de las tías que

rodeaban a Asher el primer día y seguramente no me vaya ni a tocar. Eso quería pensar, pero una parte de mí sabía que esas chicas harían cualquier cosa por estar con Asher, y cuando digo cualquier cosa es cualquier

cosa. Si se lo cuento a él se preocupará e irá a

denunciarlas a la policía, pero todavía es demasiado pronto, a lo mejor es solo una broma de mal gusto.

Segundos después mi móvil volvió a sonar.

Mensaje desconocido

—Responde Leah

—¿Tienes miedo?

—Deja a Asher en paz. Es mío

—Aléjate de él o te mato

—Mira al final de la calle

Me temblaban las piernas y eso hizo que no pudiera ponerme de pie. Al mirar al final de la calle vi a una chica de negro con un cuchillo en la mano. Era ella. La acosadora de Asher.

Cogí el coche y me fui lejos.

Mientras conducía me volvió a sonar el móvil por tercera vez y esta vez tenía más miedo que las anteriores. Paré en una gasolinera y cogí el móvil.

“Nuevo mensaje de Asher Sparks”.

Mis piernas dejaron de temblar cuando leí el mensaje.

Lo único que hice fue recordar las palabras de la acosadora de Asher; “aléjate de él o te mato”. Así que eso fue lo que hice, irme lejos. Sabía que tarde o

temprano Asher y yo nos íbamos a encontrar, ya que íbamos a la misma universidad.

El mensaje de Asher decía que si podíamos vernos en su calle a las cinco de la tarde. Yo no contesté. Tenía que alejarme de él.

Volví a casa a las ocho de la tarde. Estuve conduciendo

unas cuatro horas.

Asher me envió seis mensajes y me llamó ocho veces.

ASHER SPARKS

—Estoy en mi calle, ¿y tú?

—¿Dónde estás?

—¿Estás bien?

—¿Estás enfadada?
—Dime donde estas por favor, me estoy empezando a preocupar

6 llamadas perdidas de Asher Sparks

—Joder, Leah, me estabas empezando a gustar pero ya veo que tú no sientes lo mismo

Cuando leí los mensajes sentí como si me estuvieran clavando un cuchillo en el pecho y cada vez lo clavaran más profundo. Lo único que hice fue bloquearlo. A mí también me gustaba Asher pero no podía estar con él si eso implicaba morir. Intenté dormir, pero no pude. No podía parar de pensar en todo lo que había pasado hoy, en como tu vida puede cambiar en un instante, con una acción, con una palabra, en un segundo.

Al día siguiente había universidad, lo que implicaba volver a verlo, y no solo a él y a sus preciosas pecas, si

no también a la acosadora. También implicaba volver a

tener miedo, las piernas temblorosas iban a volver, el dolor de cabeza también, pero sobretodo, el dolor en el pecho por tener que verlo con una psicópata que quiere

asesinarme y no poder estar cerca de él o al menos, poder contárselo, pero sé que si lo hago no saldré viva.

Al día siguiente me arreglé para ir a la universidad. Cogí el coche y cuando llegué lo vi. Ahí estaba él, con sus vaqueros negros y su camisa blanca. Cruzamos miradas durante dos segundos. Volví a recordar el mensaje de su acosadora. Asher se estaba acercando a mí y yo me apresuré a entrar en la universidad.

—¡L! ¿Por qué no viniste ayer?— gritó preocupado

Entré en el aula y me senté en el pupitre.

—Perdón por llegar tarde

—No vuelva a interrumpir la clase señorita. Abra el libro por la página doscientos veintidós y atienda

Odio al profesor Owen. Una vez humilló a un chico en clase. Le dijo que no servía para nada y que era una pérdida de tiempo. Meses después el chico se fue de la universidad y consiguió un título.

Las clases se me hicieron eternas. Llegó la hora libre, cogí mi merienda y me fui. No tenía amigos, solo a Asher, pero supongo que ahora es un desconocido. Me senté en un banco y me comí mi merienda. Un chico se acercó a mí, solo que esta vez no fue Asher.

—Hola. ¿Eres Leah?—dijo, con una cara alegre

—Sí. ¿Y tú eres?

—Jacob Lewis. Encantado de conocerte

¿Jacob Lewis? ¿Por qué me hablaría alguien? No es por nada, es que me resulta raro.

— ¿Qué haces aquí? En la universidad, me refiero.

—La verdad, no lo sé. Mis padres quieren que estudie aquí

Le entiendo. Los míos hicieron lo mismo. Mis padres son muy estrictos

—¿Y tú qué quieres?

—Quiero dedicarme a la música, pero mis padres dicen que eso es una tontería

—Pues yo no pienso que sea una tontería. De hecho creo que está genial

Lo pienso de verdad. Creo que es un gran sueño. Admiro a los cantantes. Ojalá pudiera cantar tan bien como ellos.

—Gracias Leah

Pasan unos segundos largos en los que solo se oyen nuestras respiraciones.

Veo como Asher me busca y yo intento darme la vuelta para que no me vea, pero es demasiado tarde. Viene hacia mí.




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