Alineando las estrellas

12. Miradores y, ¿mentiras?

12

✩˚⋆☾⋆✧ 𝐌𝐢𝐫𝐚𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐲, ¿𝐦𝐞𝐧𝐭𝐢𝐫𝐚𝐬?✧⋆☾⋆˚✩

Asher

Leah ya no quiere saber nada más de mí. Ayer intenté hablar con ella, pero se apartó y se fue. Desde que pasó lo de Amber no he querido hablar con ella, porque sé que eso sólo nos causará más daño. No ha querido dirigirme la palabra en todo este tiempo, así que, ¿por qué lo haría ahora? Tampoco tengo una razón para que ella hable conmigo, ya que solo le he causado daño. Aunque Amber y yo no seamos nada, ella no puede saberlo. Es mejor así y no complicar las cosas.

Me levanto temprano y decido escribirle a Liam. Sus llaves no estaban en el mueble, así que he intuido que se ha ido de casa. No sé a dónde ni por qué, pero se ha ido. Le mando un mensaje y me lo lee al segundo.

𝓒𝓱𝓪𝓽 𝓭𝓮 𝓛𝓲𝓪𝓶

—¿Dónde has ido? No he visto tus llaves así que supongo que estarás fuera.

—Me he ido a una ruta con unos amigos. Volveré tarde, así que no me esperes para almorzar.

—¿Amigos? ¿Qué amigos?

—Unos del campus que hice ayer al llevarte la libreta.

—Guay. Llámame si necesitas algo.

—Eso haré. Adiós, hermanito.

—Ciao.

¿Liam tiene amigos? Es bastante raro, ya que ninguna persona se ha querido relacionar con él desde que amenazó a una chica hace un par de años. Sitio nuevo, vida nueva, o eso dicen. Supongo que nadie del campus lo sabe. Lo que me resulta extraño es que solo me trajo una libreta y ya ha hecho amigos. Vi como caminaba por el pasillo, así que es un poco raro lo que me ha dicho. Quizás solo sea una paranoia mía que me estoy inventando. Últimamente tengo la cabeza bastante mal y me cuesta mucho concentrarme. Ayer me hicieron una pregunta y me quedé embobado mirando al profesor. Fue humillante. Voy a la cocina y abro la nevera. Saco la leche y una taza. La vierto y cojo el cacao para añadirlo a la leche. Después de unos minutos ya tengo mi desayuno preparado; unas galletas con colacao. Me lo bebo de un trago y me como la galleta de dos pequeños bocados. Me visto y cojo el coche para dirigirme al estudio de tatuajes. Hoy me toca turno de mañana, así que me tenía que dar prisa si no quería llegar tarde.

Mi jefe estaba allí y tenía un semblante bastante serio, jugando con el anillo de su dedo, pasándolo de un dedo a otro.

—Un cliente está esperando—masca el chicle y señala una habitación—. Has llegado cinco minutos tarde. Que no vuelva a suceder o tendré que tomar medidas.

—Lo siento, Jason—me dirijo hacia la habitación donde se encuentra el cliente. Me siento en la silla y cojo las agujas para empezar a tatuar.

Abro la puerta de casa sin hacer mucho esfuerzo. Trabajar tanto es agotador y mi jefe no es que ayude mucho. Liam no ha llegado a casa todavía y son las cinco de la tarde, lo que me hace preocuparme.

Preparo el almuerzo y me siento a comer en la mesa, solo. Me gusta pasar el tiempo solo, aunque a veces lo detesto. Quizás me sienta un poco solo cuando no estoy rodeado de gente aunque, cuando estoy con gente también me siento un poco solo. Los amigos que tenía antes eran bastante graciosos, pero a veces se pasaban de la raya. Humillaban a alguien solo para hacer reír al grupo, y resulta que ese alguien siempre era yo. Me utilizaban en los trabajos de clase, me ignoraban cuando no les era útil, me insultaban y, a veces, me pegaban. Yo siempre me quedaba callado y no me quejaba porque, en el fondo, tenía miedo de quedarme solo. Además, ellos se hubieran puesto en mi contra como siempre hacían. Mi opinión no valía nada y me sentía como si le estuviera hablando a la pared. No me escuchaban ni tampoco hacían el amago de hacerlo. Me he sentido así prácticamente toda mi vida.

Yo siempre me he portado bien con todo el mundo, pero ellos nunca lo han hecho. Me culpaban por cada decisión que ellos tomaban, y si me equivocaba ya era el fin del mundo.

Abro el ordenador y me pongo una serie mientras termino de almorzar para no sentirme tan solo.

—¿Qué estás viendo, hermanito?—una voz resuena en toda la habitación.

—¿Liam? ¿Qué estás haciendo aquí?

—He decidido venir antes para pasar más tiempo con mi hermano preferido.

Asiento y abro un poco la boca, dejando al descubierto mis dientes.

—¿Puedo comer contigo?—sus brazos se mueven lentamente hasta alcanzar su barriga y mueve su mano haciendo círculos.

—Claro que sí—imito su gesto y él se ríe—. ¿Sabes algo de Leah?

—¿Por qué iba a saberlo? Eres tú el que está en su misma clases—se sienta y arrastra la silla para estar más cerca de mí.

—Ya, pero aún así no sé cómo está llevando todo esto.

—Pues supongo que mal, pero no es algo que me importe mucho, realmente.

—¿Han dicho algo más en las noticias?—pongo las noticias en el portátil.

—Nada más, solo que había sido un asesinato—gira su cabeza y mira mi portátil.

—¿Quién crees que ha sido?—pregunto con un tono tajante.

—Sinceramente, no lo sé. No creo que alguien odie tanto a una persona como para matarlo y, que yo sepa, Jacob era un buen tío.

—Vamos a dejar que la policía se encargue de todo esto. Tú y yo vamos a comer por ahora—me llevo la cuchara a la boca con poca gracia, y hago gestos debido a que la comida está ardiendo.

—¡Mierda! Me he quemado.

—Ten más cuidado la próxima vez, hermanito.

Leah

Puedo sentir como mi pierna roza la arena. Estoy sentada mientras miro el atardecer. Tengo una cámara de fotos en la mano para utilizarla más tarde. Me crujo los dedos mientras alguien pasa por delante de mí, haciendo que no pueda ver nada. Ella no se disculpa y me mira con cara de asco.

No voy a dejar que me arruinen el mejor momento del día, así que lo dejo estar y no abro la boca para rechistar. Niego con la cabeza mientras la miro por unos instantes y mis ojos vuelven de nuevo al atardecer. La arena ya no quema tanto como esta mañana, así que me pongo de pie mientras guardo la sombrilla en su funda.




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