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✩₊˚.⋆☾⋆⁺₊✧ 𝓐𝓫𝓾𝓮𝓵𝓸✧⁺₊⋆☾⋆₊˚✩
8 de marzo de 2026 19:57:22
Querido diario:
No estar con Leah ya era normal. Antes era complicado. Ella es una chica atenta y bastante alegre, por eso cuando la veo triste se me parte el corazón.
Ya la he visto triste cientos de veces y lo que más me rompe es que no he podido hacer nada para ayudarla. Hace tiempo que no hablamos y lo veo normal. Yo también estaría cabreado si alguien se fuera con otra después de que esa misma persona haya intentado hacerme daño. Lo que me refiero con esto es que la echo de menos. Mucho de menos. A mi me importaba una mierda Jacob, pero cuando Liam me contó que había muerto, una parte de mí también murió. Me di cuenta de que había sido un inmaduro, así que todo este tiempo he intentado cambiar. Siento que la he decepcionado cientos y millones de veces, pero ya es un poco tarde para pedir perdón.
Cierro el diario y coloco el candado. Lo dejo en la estantería y lo toco por última vez.
No suelo escribir mucho en mi diario, pero cuando lo hago lo suelto todo. Siempre me ha costado mucho expresarme, pero en un diario no. Nadie lo va a leer nunca, solamente yo, por eso me siento así.
Decido ordenar mi habitación. Los libros los pongo en la estantería, todos en el mismo sitio. Al quitarlos, veo una libreta de hace años. Para mí no es una simple libreta, es la cosa con más valor sentimental que tengo. La cojo con delicadeza y voy pasando las páginas lentamente. Veo varias historias que escribí cuando tenía unos nueve años. “Capítulo 1: ¿Los robots existen?”.
Desde pequeño, siempre me ha encantado crear historias. Creía que era algo divertido, donde podía desconectar de la realidad. Leo la primera historia que veo y me echo a reír. Es divertido ver como escribía con tan poca edad. No lo hacía nada mal, a decir verdad.
«Estuve un rato pensando en un plan, y al fin ya sabía que iba a hacer… atacar» Me río de nuevo, esta vez más fuerte. Una sonrisa aparece en mi rostro. Encontrar esa libreta ha sido lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Llevaba tiempo buscándola, pero no aparecía por ningún lado. Estuve meses buscándola y ahora, que solo he movido unos libros, aparece. Ha sido una muy grata sorpresa, y eso que las odio. Me paso la noche leyendo las historias que escribí, hasta que llegué a una página. La página más triste que alguna vez pude hacer. Los recuerdos me vienen de golpe y yo hago mi mayor esfuerzo en no soltar una pequeña lágrima, lo cual me resulta complicado. Muy complicado. «Abuelo te amo». «Falleció el 30 de mayo de 2022». Mi corazón se rompe en pedazos al leer eso.
«Te quiero». Mis ojos se empezaron a llenar de lágrimas y todos los recuerdos vuelven.
De pequeño iba todos los domingos a casa de mis abuelos y le peinaba el pelo. Hacía como si fuera peluquera y él era mi cliente. Cogía unas revistas que tenía por casa y se las daba. Yo le empapaba de agua y él no se quejaba nunca. Él fue el que me enseñó a jugar a la baraja española. Jugaba con Liam y él durante horas. Él siempre tenía una gran sonrisa en la cara y nunca dejaba que lo viéramos triste.
Al poco tiempo lo ingresaron al hospital y le dijeron que le tenían que operar. A pesar de que la operación era bastante grave, él sobrevivió y vivió una vida normal, pero los problemas volvieron al poco tiempo de que saliera. Le tenían que operar otra vez, y si salía con vida le costaría bastante vivir. Le operaron y él murió. Mi abuela se pudo despedir de él, pero yo nunca pude. No estaba en ese hospital y era muy pequeño . Cuando mi madre me dió la noticia, mi mundo se vino abajo. Las lágrimas empezaron a caer y no pararon hasta el día de hoy, que sigo llorando y pensando en él. Nunca supe que el último abrazo que le dí iba a ser el último. De ser así, le hubiera abrazado más fuerte y durante más tiempo. Hay algo que tengo muy claro: él estaría muy orgulloso si viera todo lo que ha conseguido su nieto.
Leah
—¿No crees que es hora de hacer las paces con Asher y Liam, Leah?—Grace apoya su cabeza contra la mía y yo le pongo mi mano en su muslo.
—Liam me odia y Asher está con Amber…—respondo, quitando mi cabeza para mirarla.
—No creo que Liam te odie, Leah. No sabes las veces que Liam me ha preguntado qué puede hacer para que le perdones.
Me levanto de un salto del sofá y enarco las cejas.
—¿Y tú qué le has dicho?
—Que si tanto te quiere, él sabrá—suspira y se queda callada por unos segundos hasta que continúa—. Mira, Leah, si algo tengo claro es que Liam quiere arreglar las cosas contigo, pero al ver que tú no quieres, él se encierra en su pequeña burbuja y se pone borde con todo lo que le rodea.
—¿Enserio piensas eso?—pregunto confusa.
—¿Crees que te mentiría?
—Pues la verdad es que no—respondo con cariño mientras mis manos tocan las suyas.
—Ahora ve a por tu hombre, Leah.
—No te pases, Grace. Solo quiero que seamos amigos. Ya sabes que no me queda a nadie, solo a ti y tú te vas dentro de…
—Ve a casa de Liam—me corta.
—¿Ahora? Tienes que estar de coña
—No estoy de coña
—Son las doce de la noche, Grace. No voy a ir por mucho que quiera.
—Pues entonces iré yo.
Abro las manos y las cierro varias veces.
—¡Espera! Le voy a mandar un mensaje—intento excusarme para no ir.
—Vas a ir a su casa, Leah. Ahora. No me vale un no por respuesta.
—Grace…
—Ya me lo agradecerás luego—me coge en brazos y me lleva hasta su coche.
—¡Grace!—chillo—¡Suéltame!
—Si te suelto, ¿irás a su casa?—espera mi respuesta mientras mira mis ojos para saber si voy a mentir.
—Te lo prometo, pero bájame—contesto con sinceridad.
Ella me deja en el suelo y yo me monto en el coche. Conduzco mientras la cabeza se me inunda de pensamientos. ¿Y si no me quiere perdonar? ¿Y si lo he perdido para siempre? No. No puedo perder a más gente. Enciendo la radio y le subo la voz. Está tan alta que no puedo ni escuchar mis propios pensamientos.