20
✩₊˚.⋆☾⋆⁺✧ Ansiedad✧⁺⋆☾⋆₊˚✩
Hace cinco años…
Asher
No puedo seguir viviendo con mi hermano. Siempre que puede se mete conmigo, y precisamente no es algo que me haga mucha gracia.
—¡Levántate ya, mocoso!—chilla—. A ver si esta vez te lavas la cara, que todos los días tienes más legañas…
Todos los días la misma mierda. Mamá no hace nada al respecto. Tiene miedo de que él le pueda hacer algo. No le juzgo, yo también le tendría bastante miedo. Hace unas semanas le abrieron un expediente por agredir a un compañero de su clase. A mi amigo, en concreto. Jordan y yo solíamos ser muy buenos amigos, pero por su culpa dejó de hablarme. Dijo que se sentía amenazado cuando estaba conmigo. Al principio no lo entendí, pero después supe lo que Liam hizo. Yo jamás haría algo así. E incluso aunque quisiera, no podría, porque él no tiene amigos.
—No eres consciente de la pena que das—maldigo en voz baja.
No tiene ni la menor idea de lo mucho que me afectan sus comentarios, aunque no lo parezca. Todos piensan que por el hecho de ser hermanos, tenemos que llevarnos bien. “Bien” es justo lo contrario de como nos llevamos. Yo sólo quiero tener una relación sana con mi hermano, dónde nos apoyemos en todo momento, y no nos insultemos. Vale, sí, podemos pelearnos de vez en cuando, pero no a todas horas.
La ansiedad de perder al único amigo que tuve es cada vez mayor. Nunca me he llegado a imaginar una vida sin él. Tarde o temprano nos íbamos a separar, pero no esperaba que fuese tan pronto.
Hace cuatro años…
Desde que el abuelo ha muerto, ya nada es igual. La que es ahora la casa de mi abuela, se siente vacía, como si faltara algo o… alguien. Las paredes no son iguales, ahora están teñidas de un color amarillento en honor a mi abuelo, ya que era su color favorito.
Los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años… Cada vez todo se hace más pesado desde que él no está aquí. Le prometí que conseguiría el trabajo de mis sueños, y que nunca dejaría que nadie me quitara mi sonrisa. Sin embargo, esa ha sido la única promesa que he roto. Hace tiempo que perdí las ganas de vivir y de sonreír. Pero aquí sigo luchando por él.
—Deja ya de lloriquear, nenaza. ¿Acaso no te das cuenta de que al viejo ese nunca le has importado una mierda? Creo que ya es hora de espabilar y afrontar la realidad.
¿Cómo se supone que debo reaccionar a esas palabras? No puedo más. De verdad que lo estoy intentando, pero nadie a mi alrededor parece cooperar. Solo quiero irme a dormir y no despertar nunca más.
Hace tres años…
La relación con mi hermano va a peor. Por fin se ha ido de casa, sí, pero es que no ha dejado ni una mísera nota. Pensaba que le importaba un poco, pero me acabo de dar cuenta de que no es así. Ojalá todo hubiera sido diferente.
Mi madre se alivió al saber que se había ido por fin. La sensación de que él estuviera aquí no le hacía mucha gracia, y era bastante notable. Conmigo siempre ha sido más abierta, más adorable, más…ella. Conmigo siempre ha sido más ella. Siempre ha tenido claro quién era su hijo favorito. El que siempre trae buenas notas a casa, se comporta bien, no da ruido y es mejor persona, o sea ser yo.
No sé qué me espera en el futuro, pero tengo claro que no quiero ver a mi hermano
Actualidad
—Dime que es mentira, Liam. Que todo es una broma.
No puedo respirar. Los ojos se me llenan de lágrimas conforme voy hablando.
—Lo siento, Ash. Papá ya no está aquí.
Rompo en llanto. Me dejo caer al suelo y apoyo mi espalda en la pared. Tengo los nudillos rojos de tanto apretar los puños. Siento cómo mi mundo se derrumba de golpe. Cinco palabras, un corazón roto. «Papá ya no está aquí».
Mis sollozos se escuchan en la llamada. Liam lo nota al instante.
—¿Ash? Todo va a estar bien. Te lo prometo.
Intento hablar, pero apenas me salen las palabras. Golpeo el suelo con fuerza.
—¡Nada va a estar bien, Liam!
No pretendía gritar. Él no tiene la culpa de nada. La impotencia que siento en este momento no la había sentido jamás.
—Lo siento, no quería…
Liam sisea.
—Está bien. No tienes que disculparte. Voy a casa a hacerte compañía.
Yo sigo llorando. Me imagino que ya ha colgado, pero no me paro ni a mirar el móvil. Solo puedo pensar en la falta que me va a hacer, y digamos que no es poca.
Leah
Hace dos horas…
Liam abandona la casa como si de un incendio se tratara. No me da tiempo ni a preguntar qué ha pasado, sólo se echa en mis brazos y me da un cálido beso. Parecía ser que necesitaba consuelo, así que intenté animarlo.
—¿Vamos a la playa?
—Lo siento, amor, me tengo que ir.
Arrancó el coche tan rápido como pudo y se fue.
Actualidad
Asher no responde a mis llamadas. No da señal de vida, lo cual es bastante preocupante. Intento llamar a Liam, pero salta el contestador.
No sé qué ha pasado, pero ha debido de ser algo urgente.
Estoy de pie, yendo de un lado para otro, inquieta. No sé a quién más llamar. Decido ir a casa de los Sparks para ver si están allí. Cojo mi bolso y mis pintalabios y conduzco hasta allí. Mi canción favorita se repetía todo el rato en mi cabeza. Iris es una canción difícil de ignorar. La tarareo en mi cabeza para calmarme un poco. Cuando llego a mi destino, las luces están encendidas, lo que me causa una buena señal.
Saco la copia de las llaves de su casa. Liam me las dió hace unos días por si pasaba algo importante. Se me resbalan y caen al suelo. Me agacho para cogerlas y me levanto. Encajo la llave en la cerradura y la giro. Subo las escaleras lo más rápido que puedo. Las luces de la habitación de Asher están apagadas, y las de Liam también. Por el hueco que hay debajo de la puerta del baño, se ve iluminado. Toco dos veces para que sepan que estoy aquí, y entro sin pensarlo dos veces.