Alineando las estrellas

21. Cartas

21

✩₊˚.⋆☾⋆✧ Cartas✧⋆☾⋆₊˚✩

Leah

Ahora todo ha vuelto a la normalidad. Liam y yo quedamos casi todos los días, Asher está más o menos feliz y yo vuelvo a recuperar el brillo que alguna vez perdí. Estoy segura de que, si Jacob me viera, estaría contento, a pesar de que él odiaba con todo su corazón a Ash.

—Hola, preciosa—Liam viene de la cocina y se sienta en el sofá, al lado de mí.

Le doy un beso en la nuca como saludo y se le forma una pequeña sonrisa.

—¿Qué estás haciendo?

—Pensar en ti—guiño—. He pensado que podríamos salir algún día con Ash.

A Liam no parece gustarle mucho la idea. Su cara lo ha delatado antes que su boca.

—¿Todos juntos?

—¿Por qué no? Creo que a todos nos vendría bien. Tengo que dejar de pensar en Grace y, además, mañana tengo que ir al campus.

Esta vez está más convencido. Parece que tiene algo entre manos, y no me fío ni un pelo.

—Vale, pues entonces quedamos hoy.

Su respuesta me deja desconcertada. Me esperaba de todo menos eso.

—Envíale un mensaje dándole todos los detalles.

Acordamos la hora y el lugar, y antes de que pueda siquiera terminar de hablar, Liam ya había mandado el mensaje.

—Hecho.

—¡Pero no he terminado de…! Es igual, déjalo.

Reímos juntos, tirándonos en el sofá. Me hace cosquillas en la zona baja de la cadera, y yo pego un leve chillido. Liam ríe ante mi reacción.

Me siento bien cuando estoy con él. Olvidaba cómo era estar enamorada.

Liam

—Entonces le tiré el café y ella se cayó encima del sofá.

Todos reímos. Olvidaba lo que era estar con Asher. Leah y él han conectado bastante desde que arreglaron todo.

El estilo del restaurante es de los 70. Tiene varias guitarras colgadas en la pared. El suelo es de cuadros, de un color blanco y negro.

La quedada que Leah ha planeado me está gustando.

—¿Qué tenéis pensado hacer en el futuro?—curiosea Asher.

—Yo todavía no estoy segura de lo que haré—interviene Leah—. Supongo que aún no lo he decidido.

—Tienes mucho tiempo por delante. Ya se te ocurrirá algo que realmente te guste—articulo, dándole un mordisco al pan—. ¿Pedimos la cuenta?

Todos asienten. Llamo al camarero y le pido el datáfono. Este sitio no es muy barato. En parte hemos venido aquí por eso, precisamente. Tenemos que celebrar que, aunque papá no esté, nos tenemos los tres, y eso es muy valioso.

—Me encantan tus tatuajes, preciosa.

La tinta parece mágica. Tiene un color rojo brillante, que ilumina cualquier ciudad entera.

—Mi favorito es este—señala su cadera, dónde se puede apreciar una estrella amarilla.

—Es perfecta. Al igual que tú.

Me da un pequeño golpe en el muslo. Saco mis dotes actorales y finjo que me ha dolido demasiado.

—¡Qué dolor, Leah!

Ella ríe ante mi actuación.

—Hasta mi primo lo hace mejor que tú, Sparks.

Tiene los dientes alineados, haciendo que su sonrisa se vea perfecta. Se le achinan los ojos cuando sonríe. Me quedo embobado cuando la miro. Nunca me había enamorado tanto.

—Ah, ¿sí? Pues que venga aquí y lo vemos—continúo con la broma.

—Lo llamo mañana—miente descaradamente.

—Aquí lo espero.

Un día después…

—¿Grace? Te necesito es urgente.

—Estoy en Seattle comprando, pero te escucho.

—Quiero regalarle algo a Leah, pero no sé el qué.

—No se lo digas a nadie, especialmente a Leah, pero le encanta cantar. Me va a odiar por decírtelo, pero eres su novio.

¿Cantar? Le encanta la música, pero, ¿cantar?

¿Qué le regalo una entrada a un concierto? ¿Un tocadiscos? ¿Un vinilo?

—Y, ¿qué es lo que le tengo que regalar exactamente?
—Eso ya te lo dejo a ti, playmaker.

—Mierda, Grace. Hazlo por Leah aunque sea.

—Creéme, todo lo que venga de ti le va a encantar a ella. Adiós, Liam.

—Espera no…

Corta la llamada y no me deja terminar la frase. ¿Qué le voy a comprar a Leah? Si tanto le gusta cantar, ¿por qué no le compro un micrófono? Es algo básico, pero importante.

Además, quiero escucharla, así que así podré. Me gusta la idea que he tenido. Le mando un mensaje a Grace agradeciéndole por la información.

Asher

Mi padre ya no está aquí. Al parecer tenía cáncer y ni siquiera nos lo había contado para no preocuparnos.

El funeral fue hace unas cuantas horas. Ahora mismo no puedo pensar en nada de eso, porque entonces voy a cometer mi mayor error; llorar.

No voy a dejar que me vean así, apagado. Tengo que ser fuerte. Voy a superar esto. Sé que lo haré. Ahora que por fin Leah y yo volvemos a ser amigos oficialmente, mi vida vuelve a tener color, algo que parecía casi imposible.

Necesito desahogarme. No he parado de hacer cosas en todo el día. Tengo que escribir cartas que nadie leerá, solo para expresar mis sentimientos en ella.

Abro la mochila de la universidad y agarro mi estuche. Saco el primer bolígrafo que veo y arranco una página de la libreta de biología. Ni siquiera me he fijado en si estaba escrita por detrás. Por suerte no lo estaba, lo que me hace pegar un grito de satisfacción.

Empiezo escribiendo, línea por línea, hasta que se llena la hoja.

Cuando termino, lo leo una y otra vez, hasta que el corazón ya no me duele y la mente por fin se digna a descansar.

Querida Leah

No sabes las veces que me he rendido contigo. He querido pasar página, y creéme, lo he intentado, pero es imposible cuando se trata de ti. Tampoco quería hacerlo, pero debía. No tenía otra elección. No me dejabas otra elección. Siento no haber estado ahí para ti cuando más lo necesitabas. Solo tú viste cómo se derrumbaba tu mundo lentamente, y yo no pude hacer nada, solo me quedé en casa, con el corazón en las manos, y con ese enorme nudo en la garganta que nunca desaparece cuando no estoy contigo. Por un momento pensé que me estaba enamorando de Amber, Leah, pero esos sentimientos no eran reales. Ojalá pudiera decirte que Amber y yo no somos nada y que nunca vamos a serlo pero, si ella se enterase, tú ya no estarías aquí. Todo esto lo hago por ti, y no tienes ni idea de lo mucho que me está costando.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.