Alineando las estrellas

24. No quiero seguir así

24

✩₊˚.⋆☾⋆✧ No quiero seguir así ✧⋆☾⋆₊˚✩

Liam

Siento mis emociones amplificadas. Ayer me puse demasiado a la defensiva con Leah. Estaba tan celoso que… que hubiera hecho una imprudencia. Me tiene loco. Pero loco en el buen sentido. Loco de amor. Por eso, cada vez que alguien la mira, le habla, o le pone una mano encima que no sea yo, me pongo muy nervioso y, lo que es peor, celoso. No quiero que Leah tenga que aguantar todas mis mierdas. Tengo que lidiar con esto yo solito. No sé si buscar un psicólogo que me ayude a gestionar mis emociones o, simplemente, hacerlo por mi cuenta, lo que creo que me va a costar más.

El baile es dentro de unos meses. Los chicos ya le están pidiendo ir a las chicas. Se lo quiero pedir a Leah, pero para estas cosas soy muy tímido y no me gusta mucho bailar.

Hoy hay una fiesta en el campus. Voy a preguntarle a Leah si quiere ir. Lleva mucho tiempo estudiando en mi habitación. Creo que desconectar le ayudará, aunque solo sea por unas horas.

Me acerco a la puerta de mi habitación. Toco un par de veces y abro la puerta.

—¿Te apetecería ir a una fiesta esta noche?
Me voy acercando a ella. Gira la silla y se levanta.

—Me encantaría, siempre y cuando sea contigo—posa una mano en mis hombros y se pone de cuclillas para besarme la mejilla.

—Vete arreglando, que tardas demasiado, preciosa.

Voy a salir por la puerta cuando Leah me llama.

—¿Podemos ir a conjunto?
Me parece una chorrada, pero no quiero herir sus sentimientos. No me importa que la gente vea que estamos juntos. Tampoco me apetece tener que vestirnos prácticamente iguales, pero de mi boca solo puede salir un:
—Claro. Elige lo que quieras de mi armario y me lo pondré.

Estoy tan colado que no puedo rechazar ninguna petición.

Leah saca un par de conjuntos. Uno tiene unos toques de amarillo, mientras que el otro es negro.

—Me gustan estos. ¿Qué opinas?
—Me gusta más el negro.

—Sabía que dirías eso. Pruébatelo, anda.

Obedezco.

—¿No vas a ir al baño?
—Date la vuelta.

Ahora es ella la que obedece. Me quito la camiseta y la reemplazo por la que ha elegido Leah. Hago lo mismo con los pantalones y zapatos.

—Ya te puedes dar la vuelta. ¿Qué opinas?

Ella se queda asombrada.

—Liam, estás…radiante.

—Tengo que estar guapo para ti. Te toca.

Me doy la vuelta tal y como ella ha hecho para no incomodarla. Cuando me da su aprobación para mirar, me quedo igual que ella.

—Estás tan guapa como siempre, preciosa.

—Correción: estamos—sus brazos me envuelven. Estar con ella es como un sitio donde no tienes que fingir nada, donde simplemente eres tú y eso ya es suficiente.

—Vamos a ese dichoso baile, preciosa.

—¿Quieres una copa, preciosa?—comento entre gritos. La fiesta está llena de gente y dudo que se me escuche.

—Vodka, por favor.

—Voy a por ella.

La barra está libre, así que no tengo que hacer cola.

Espero un rato hasta que llega el barman.

—Un vodka, por favor.

Empieza a prepararlo y lo sirve en un plato con una rodaja de limón.

—Aquí tiene.

Le doy una de mis sonrisas a cambio, y me voy a la pista de baile, donde se encuentra Leah.

—Su bebida, señorita Collins.

Me la quita de las manos y me agradece el gesto.

—Podríamos haber llamado a más gente para que viniera a la fiesta, ¿sabes?

—¿A quién? No me digas que te refieres a mi hermanito.

—Justo en el blanco.

Parece que está obsesionada con Asher. Quería que volvieran a estar como antes, pero no así. No de esta manera. Ya ni siquiera quiere que le bese en frente de él porque, al parecer, le vamos a dar celos.

—Envíale un mensaje o algo. Yo paso.

—Amor, ya sabes que…

—Que es solo un amigo, sí—la corto.

No me creo todo el rollo de que sean amigos. Cada vez que salimos, lo menciona.

—Siempre que hacemos algo juntos, Asher tiene que estar en medio de los dos, Leah. Y estoy harto de eso.

Me voy sin decir nada más. Ya he terminado la conversación.

—Liam, no te vayas.

La voz de Leah suena a lo lejos. No miro atrás, solo camino. Se escucha el sonido de unos pasos acelerados viniendo hacia mí.

Algo me toca el brazo y me impide seguir.

—Liam espera. Lo siento. No tenía ni idea de que no querías estar con Asher. El único motivo por el que quiero que esté con nosotros es porque está muy solo. Ha perdido a su padre y eso es bastante duro.

—¿¡Y qué te crees, que yo no he perdido a mi padre!?—grito. Todos los que estaban a mi alrededor se giran para mirarme. Siento como todos me miran.

—Lo siento, Liam. Por favor, no te vayas—las lágrimas van cayendo por sus mejillas a la vez que mueve la boca.

—Vale, Leah. Ya está. He vuelto a hacerlo. He sobrerreaccionado. Lo siento, preciosa.

La envuelvo en mis brazos, y en poco tiempo se convierte en un abrazo cálido. Estoy harto de comportarme así con ella. No se lo merece. No nos lo merecemos. Esto me está pasando factura. Nos está pasando factura.

—¿Bailamos?—pregunta ella, aún con la mandíbula tensa.

Le agarro de la mano y la llevo a la pista de baile.

Llevo mi mano a su cadera y la relajo. Ella coloca la suya en mi hombro. La canción es lenta, así que nos movemos al ritmo de ella.

—Creo que está sufriendo, Liam. No tiene a nadie, solo a nosotros.

—¿Seguimos hablando de él?
—Sabes que tengo razón, Sparks.
Aunque me duela admitirlo, la tiene. Siempre está en lo correcto, no importa lo que diga o haga.

Cambio mis manos. Las poso en las suyas y la giro.

—¿Qué quieres que hagamos?
—Bueno, digamos que tengo algo en mente.

—Leah Collins y sus planes. Me gusta. Ahora suéltalo, que el suspense me está matando.

—En pocas palabras; vamos a conseguirle una novia. Una de verdad. Amber no le merece.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.