Alineando las estrellas

27. Amapolas envenenadas

27

✩₊˚.⋆☾⋆✧ Amapolas envenenadas ✧⋆☾⋆₊˚✩

Liam

Allí está ella, leyendo en mi habitación, justo el libro que le compré ayer. Me hundo en mis pensamientos, una vez más. Está preciosa cuando lee. Tiene el pelo recogido en un moño alto despeinado. Los mechones caen por todo su rostro. Siente el libro como una puñalada cada vez que pasa algo malo. Sus caras me hacen reír una y otra vez, sin ser consciente de que ella me mira de reojo.

—Es intimidante, ¿sabes?—replica, pasando la página sin siquiera mirarme—. Me refiero a que me estés mirando todo el rato.

—Me gusta ver las expresiones que haces, preciosa.

Una sonrisa tira de su rostro.

Me encanta esa sonrisita.

Tengo que aclarar mis pensamientos. Mi cabeza no para de pensar en ella, pero ahora mismo quiero centrarme en Asher.

Leah tiene razón sobre la conversación que tuvimos ayer. Se siente solo. Lo noté el día que llegué a casa, cuando aparecí después de tanto tiempo sin verle. Cuando…le abandoné.

—Voy a ir a dar una vuelta—agarro mi chaqueta y giro sobre mis talones—. ¿Necesitas algo?—pregunto. Me acerco hacia ella para darle un beso de despedida.

Tengo que hablar con Asher sobre todo lo que está pasando. Amber siempre ha sido el problema de todo, y por eso él no ha podido llegar a terminar de conocer a Leah, lo que ha implicado que se…distancien.
—Aparte de ti, no.

Siempre tan encantadora. Solo con su presencia ya soy feliz.

—Te dejo con tus libros. Cuando vuelva, me cuentas cómo vas y me das todos los detalles.

—No hay nada que me guste más.

Me gusta escucharla hablar de lo que le apasiona. No he vuelto a mencionar lo bien que canta desde la primera y última vez que cantó aquella canción. Tiene una hermosa voz, pero no tanto cómo su rostro y su forma de ser.

—No puedes esconderte aquí para siempre, hermanito—cierro la puerta detrás de mí cuando entro.

—No pretendo hacerlo—su voz resuena por toda la habitación.

Este sitio me recuerda a cuando éramos pequeños. Jugábamos cerca de este lugar, en esta misma casa.

Las plantas se están marchitando, algo común en la familia. Tenemos muchas, pero se nos olvida regarlas. No es que tengamos mucho tiempo, que digamos.

—Mira, hermanito, no sé por qué estás aquí o, qué te ha traído hasta aquí, pero…—lo noto disperso, con la mirada fija en el suelo—. Eh, mírame—una vez que hace lo que le digo, prosigo—. Estamos todos preocupados por ti.

—Yo no lo estaría tanto. Ahora pasas de mi cara. No quieres hacer planes conmigo, me evitas—mantiene la cabeza cabizbaja y se niega a mirarme—. Leah es la única que se ha preocupado por mí durante todo este tiempo. Y tú, que se supone que eres mi hermano, no me has hecho ni puto caso—se le marcan muchas de sus venas del cuello, y las recorro con la mirada.

Ojalá poder decirle que está equivocado, pero me estaría mintiendo a mí mismo. Leah tenía razón. No soy capaz de pasar tiempo con los míos, porque temo que ellos no quieran.

—He estado con Leah todo este tiempo y, entre el campus y ayudarla a ella, no he tenido tiempo de…

—Mentiras y más mentiras, Liam—impide que termine de hablar—. Cada vez que Leah mencionaba quedar los tres juntos, como un equipo, tú te quedabas ahí parado, simulando que te encanta pasar tiempo con tu hermano cuando, en realidad, ni te molestas en ver cómo estoy. ¿Es eso ser un buen hermano? Yo diría que no. Pero me encantaría saber tu opinión, “hermanito”—pronuncia en tono de burla.

Le prometí cambiar, renunciar a mi vida para estar con él. Siempre he pensado que sería Asher el que triunfaría en la vida pero, en vez de eso, aquí el único que tiene una vida “perfecta” soy yo, cuando no merezco nada de lo que tengo. Pero voy a ser egoísta, una vez más, y pelear por lo que quiero; Leah. No me voy a rendir tan fácilmente con ella.

—He intentado cambiar mil veces, Ash. No tienes ni idea de lo duro que es para mí verte así, pero sabes perfectamente lo duro que es para mí apoyar a la gente que quiero—me arrimo hacia la cama para sentarme, pero él niega con la cabeza.

—Vete, Liam. No quiero verte.

Silencio.

—Te juro que voy a luchar por nosotros, Asher. Aunque eso me lleve al infierno. Te lo prometo.

—Ya rompiste una promesa, no tardarás en romper esta.

Abandono la habitación sin dirigirle otra palabra. Nuestro vínculo cada vez se rompe más. Desde que le conté que Leah y yo salimos, él ha estado a la defensiva, solo que no dejaba salir ese lado cuando estaba ella delante. No llegué a darle mucha importancia, solo pensé que si me alejaba, con el tiempo estaríamos mejor. Pero ya veo que me equivocaba. Como siempre hago.

Creo que estoy maldito.

Asher

—Dime que no te has peleado con tu hermano.

—Vale, pues no te lo digo.

—Asher—inclina la cabeza en modo de desaprobación.

—Leah—la imito.

Liam y yo no hemos sido la definición de “hermanos perfectos” sino todo lo contrario. Nos peleábamos constantemente, por cualquier cosa, a cualquier hora. Le sigo guardando rencor por todo lo que me hizo en el pasado, aunque decidí perdonarle, pero hay cosas que jamás se me van a olvidar, especialmente las palabras que tanto me hirieron.

«Nadie te va a querer en tu puta vida».

«Mamá te odia, ¿o es que acaso no lo ves?».

«Toda tu vida es patética».

«No sirves para nada, mocoso».

Creo que si me apuñalaran dolería incluso menos que haber escuchado las mismas palabras durante toda mi vida, salidas de la boca de mi hermano.

—¿No podéis hacer las paces? Estoy confiada en que él se arrepiente. Hoy no me ha llamado. Ni siquiera me ha escrito. Eso no es normal en él en cuanto se trata de mí.

—Si se arrepintiera, no me habría tratado como una mierda todos estos años. Y ya no años, sino días, semanas, las cuales cada vez se hacían más pesadas sin su presencia. ¿Tienes idea de lo mal que lo he pasado sin él?—le recrimino. Leah no tiene la culpa de sus comportamientos. No lo controla. No quiero que ella le obligue a hacer las paces conmigo, cosa que tengo por seguro que va a hacer. Pero quiero que ese gesto venga de Liam, que le nazca a él y, no porque ella se lo ha dicho, tiene que hacerlo. Eso no es lo que yo quiero—. Perdona, sé que no es tu culpa. Me pone de los nervios.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.