28 ✩⋆☾⋆✧ NO SÉ DÓNDE ME HE METIDO ✧⋆☾⋆✩ Leah Nunca he llegado a conocer la historia al completo. Liam mencionó que hubo una época en la que Asher lo pasó mal sin él, pero jamás especificó. No me dio suficientes detalles. Cuando Ash me preguntó si estábamos bien, no sabía exactamente que debía de responder. Sus palabras me dejaron con un nudo en el pecho, el cual tuve que tragarme. Y no fue fácil hacerlo. Me encuentro, como de costumbre, en el campus. Tengo una corazonada, y no es que sea muy buena. Estoy casi convencida de que voy a encontrar a Asher aquí, en este mismo sitio, en esta misma aula. El terror me recorre cada parte de mi cuerpo, cada nervio, músculo, extremidades. No estoy segura de qué le voy a decir si me lo encuentro. —¿Me pasas la redacción de ayer, Leah?—pregunta Chris, mi compañero de mesa. Se piensa que soy su esclava, para eso tiene inteligencia artificial. Si pretende que se lo pase, la lleva clara. Yo por lo menos me esfuerzo en hacerla, él solo en pedirla, lo cual no es que tenga mucho mérito. —Te voy a pasar una que hice especialmente para ti—musito con sarcasmo. Chris parece ofendido y dolido por mis palabras. Cruza los brazos extremadamente fuerte, hasta que estos comienzan a temblar. —Con que esas tenemos, ¿no?—tanto él como sus amigos me rodean en un pequeño círculo. Me tiembla todo el cuerpo. No sé qué voy a hacer. En este preciso momento, me doy cuenta de que no hay nadie cerca, ya que nadie nos observa. No me doy cuenta hasta que lo pienso dos veces. Chris está preparado para hacer su primer movimiento, cuando alguien aparece y nos interrumpe. —¡Dejadla en paz, capullos!—interviene Asher. Al principio del día, no me hubiera imaginado que nuestra primera interacción de hoy fuese esta. Parece que no les tiene miedo, aunque, conociéndolo bien, sé que lo está. Plantar cara no es algo fácil para él. Mantiene sus puños apretados, justo como cuando ha entrado por la puerta. Sus nudillos se van tiñendo de rojo conforme va pasando el tiempo. Ash se acerca hasta nosotros. Me agarra el brazo y me empuja para que pueda irme. Pero para su sorpresa no lo hago. Uno de los amigos de Chris me vuelve a coger, solo que esta vez me hace mucho más daño. —¿Tú también quieres pelea? Venga, ven aquí. ¿O es que tienes miedo? Os vamos a matar a la zorra y a ti. Pero, ¿sabes qué? Primero vamos a ir a por ella. Para que te duela más—Asher se queda en blanco. No parece dolorido, más bien tiene rabia. Ahora mismo no lo reconozco—. Para que sepas cuánto te vas a arrepentir por no haberme pasado los deberes, puta—desvía su mirada a la mía. Ash cierra la mano apretando los dedos, coloca el pulgar sobre los dedos índice y corazón, y alinea la muñeca recta con el antebrazo para impactar con los dos nudillos principales. Golpea a Chris con todas sus fuerzas, y este comienza a sangrar por la nariz. —¡Vámonos tíos!—chilla desesperado el chico que todavía me sujeta el brazo. —Como volváis a tocarla o insultarla, os juro que lo que os voy a hacer es peor—su tono de amenaza da miedo. Esta es una versión de Ash que jamás he visto. Chris y los demás se van del aula. Cuando dejo de escuchar los pasos, le agradezco a Asher todo lo que ha hecho por mí. —Siento haberte metido en este lío. —Y yo siento no haber venido antes. Te juro que si vuelven a acercarse a ti… —Todo ha pasado, Ash—le corto—. No te tienes que preocupar por mí, de verdad. Gracias por todo lo que has hecho—logro decir en un hilo de voz. Sigo agitada, a pesar de que ya habrán pasado un par de minutos. Una ruda voz nos impide seguir con la conversación. El director aparece apoyado en la puerta. —Los dos, a detención. Y tal y cómo ha venido, se marcha. Esto va a afectar mucho a mis notas. Mierda. Seguro que se han chivado Chris y los demás. Aparte de estar preocupada por mis notas, también lo estoy por Liam. Le he pedido hablar todos juntos por la tarde, aunque sé perfectamente que Asher no se va a presentar allí. Sin importar lo mucho que le empuje a hacerlo. Tenemos una conversación pendiente los tres, y es algo que no se puede aplazar. Es demasiado importante, pero supongo que, solo por hoy, habrá que hacer una excepción y aplazarlo. —No te preocupes, L. Me quedo yo limpiando, tú vete a casa. —No pienso dejarte solo. Este es mi desastre, y tú solo has llegado para arreglarlo. Si alguien tiene que limpiar, esa soy yo—tiro de su mano y agarro la escoba. El suelo está lleno de papeles. Con chicles incluidos. Con ayuda del recogedor, empiezo a limpiarlo todo. —Déjame ayudarte—dice Asher en un susurro. Me rodea solo para poder coger la escoba. Toca mi hombro por accidente—. Perdón. —No te preocupes. Continuará...
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