31
✩⋆✧ Tarde o temprano, algo malo va a pasar ✧⋆✩
Liam
Me odio a mí mismo por todo lo que he hecho. Debería de haberme portado mucho mejor. No tengo ni la menor idea de por qué actué de esa manera en el pasado, como si nada me importase una mierda. Cuando, en el fondo, sé perfectamente lo mucho que me importaba todo.
Cuando llegué aquí, a esta ciudad, no tenía ni idea de que iba a enamorarme de Leah. De haberlo sabido, habría venido antes. Estoy demasiado enamorado como para cargarla y decirle todo lo que ha estado pasando estos días.
Leah está junto a mí, sentada en mi regazo. La noto algo incómoda, como si estuviera preocupada por algo. No deja de mover la pierna. Y, para darle más énfasis, se está tocando los dedos repetidas veces.
—¿Todo bien, preciosa?—pregunto, algo preocupado al verla. Tengo clara su respuesta. Es más que evidente que va a negarlo, pero su mirada siempre la delata. Y, en esta ocasión, sus gestos también.
—Perfecto. ¿Qué te hace pensar que no lo estoy?—clava su mirada en mí. Me fijo de nuevo en esa pierna que parece no parar de moverse. Para justo cuando se da cuenta de que la estoy mirando.
—Entonces, ¿eso qué ha sido?—señalo desde la cadera hasta el tobillo, para que entienda a la perfección de qué estoy hablando, aunque ella parece saberlo—. Dime qué te pasa, preciosa. Estoy preocupado—la miro con la expresión más seria que me sale. Bueno, ni me sale, es algo natural. Quiero que confíe en mí y me cuente lo que le pasa. Tampoco voy a insistir, al fin y al cabo es su decisión, y quiero que sepa que la apoyo plenamente. Pero quiero que también sepa que estoy aquí para ella, en las buenas y en las malas.
—Estoy un tanto preocupada por todo. Es cómo si tuviera el presentimiento de que algo malo va a pasar—ya no parece estar tensa, más bien algo aliviada por haberse desahogado. No quiero verla así de mal. Y, por supuesto, tampoco quiero que piense esas cosas. Se merece lo mejor—. No me creo que todo esté bien otra vez. Es algo, por desgracia, raro.
—No tiene por qué ser así. Quizá esta vez todo sea diferente—rozo su pelo con la palma de mi mano. Se lo aparto hasta que veo que no le tapa la cara. Así puedo verla detalladamente—. Venga, vamos a hacer algo—propongo, y al principio no parece muy convencida, pero después acepta mi propuesta.
Asher
—¿Estás nervioso? Hoy son los cambios de sitio—susurra Emma, ya que el profesor está explicando y puede oírnos si quisiera. Hablo con ella a diario. Es una buena chica—. Exactamente dentro de diez minutos—apunta algo en su libreta. Intenta taparla colocando la palma de la mano en ella, pero soy tan fisgón que no paro de intentar hacer que la quite.
—Estoy un poco nervioso. No me caen muy bien los de esta clase. Bueno, solo…Leah—rectifico, viendo que a ella la adoro. Como amiga. La adoro como amiga y persona. Emma solo asiente, y después me dedica una sonrisa pícara. Aparta su mano y me deja ver lo que ha escrito—. ¿Qué significa eso?—me aparto el pelo de la cara para ver mejor. Hay nombres de personas repetidas veces escritas en el papel.
—Verás, es una…manifestación. Si escribo los nombres de las personas que quiero sentarme, a veces se cumple. Además, lo más importante no es escribirlos, que también, pero sobre todo te lo tienes que creer—añade, sin mirarme a los ojos. Yo no creo en esas cosas, pero si a ella le funciona y le hace ilusión, pues que siga haciéndolo. Me parece bien. Es algo que no hace daño a nadie.
—Atended, por favor—chilla el profesor—. Vamos a hacer los cambios de sitio ya—anuncia, con una voz firme. Estoy bastante nervioso. Si me toca con alguien que me cae mal, voy a tener que aguantarme durante más de un mes.
—Mierda. No quiero irme de aquí. Ahora que por fin me estabas empezando a caer bien…—comento irónicamente. Llevamos quedando unos días para conocernos mejor. Temía que este momento pasara. Las despedidas no son lo mío.
—Lo mismo digo.
Silencio.
—¿Vamos a quedar aunque no nos sentemos más juntos?—pregunta, un tanto preocupada por lo que voy a decir a continuación.
—Qué va. Me caes demasiado mal. No te soporto—vacilo, aunque ella parece habérselo tomado demasiado a pecho. No creo que lo haya pillado, ya que tiene una cara de pánico total—. ¡Pues claro! Eres una buena persona, sabes. Me gusta pasar el rato contigo.
Su cara se transforma en otra completamente distinta al escuchar mis palabras.
—Recoged vuestras cosas.
Ya se podría esperar un poco. No sé por qué tiene que meter tanta prisa. Joder. Para colmo todos empiezan a sacar sus cosas lo más rápido posible y las sitúan encima de la mesa. Ni que esto fuera una carrera.
Yo me tomo mi tiempo. Admiro por última vez la cara de Emma. Leah no parece tan nerviosa como ella. El profesor va anunciando las parejas que les ha tocado juntas, una por una. Me agobio cuando veo que a Emma le ha tocado con una de las peores chicas de la clase. Es demasiado odiosa. Y sé que ella también la odia, al igual que todos los que estamos en este aula.
—Julian con Rodrygo—anuncia, señalando dos pupitres que están ahora libres.
—Asher con…—deja un suspense que no voy a olvidar. Por un momento siento cómo mi corazón se va acelerando. Casi parece que acabo de correr una maratón—. Collins. Asher con Collins—completa.
Es el mejor viernes del mundo. No puede ser. La miro con una sonrisa en el rostro. Ella parece estar alucinando. Cogemos nuestras cosas y nos ponemos donde nos ha tocado. Estamos justo detrás de Emma.
Ahora más que nunca, temo dejar escapar mis secretos. Lo que ha pasado con Amber debe de permanecer en Liam y en mí. Tengo que aprender a cerrar la boca. Todo puede salir muy mal.
Continuará...