Alice
La lluvia cesó luego de unos diez minutos, mientras yo me había quedado sentada en una esquina justo al lado de la puerta. El chico de la tienda no había vuelto a hablar durante todo ese tiempo; yo tampoco lo hice.
Mire la pantalla de mi teléfono, encendida con una llamada entrante a la cual no deseaba responder.
Trate de mirar por el empañado cristal de la puerta, buscando una señal de que la lluvia había parado. Mi móvil seguía repicando en mi mano, con zumbidos cada vez más incesantes. Melanie parecía desesperada, pero yo no entendía el apuro.
Fue ahí cuando recordé que estaba sola en casa con ese chico que le gustaba. Probablemente solo estaba impaciente por que regresara para no sentirse incómoda acerca de sus sentimientos.
Algo un poco tonto pero comprensible a la vez.
Miraba con extrañeza aquel paraguas negro que se encontraba justo en frente de mis pies. Seguido sin entender por qué ese extraño chico me había dado un paraguas para el irse debajo de la lluvia.
<< ¿Vas a seguir mirándolo o por fin lo usarás? >>
Me levanté del suelo sintiendo como ambos pies se acalambraban esparciendo lentamente ese hormigueo indeseable a lo largo de mis piernas. Recogí el paraguas del suelo junto con la bolsa plástica, en la cual estaban mis compras.
Decida y sin nada más que hacer, abrí la puerta y salí andando con el paraguas en una mano, la bolsa en la otra, unos zapatos que no eran míos y el teléfono aún repicando en el bolsillo.
Trate de apresurarme lo más que pude ya que el desespero de Melanie era evidente.
La calle seguía vacía, las luces tenues y ahora con un toque más sombrío debido a la lluvia que aún caía en pequeñas gotas frías sobre la tierra, haciendo que ese típico olor empalagoso entrara por mi nariz, a cierto modo lo amaba, pero no hoy justamente.
Mi teléfono seguía y seguía. Ya hasta yo me había desesperado por llegar a casa solo con tal de saber que tanto deseaba Melanie.
...
— ¿¡Se puede saber cuál es el apuro con que llegara cuando es obvio que afuera hay una tormenta!? — abrí la puerta de un golpe y sacudí la sombrilla en la entrada antes de cerrarla
— ¡Eres tonta! ¿Quieres matarme de un infarto?. — Melanie se abalanzó hacia mi y me abrazó como si llevara años sin verme. — ¿¡Por qué diablos no contestas!? — Se separó de mí y me dio un manotazo en el brazo — Estaba preocupada.
Me quedé confundida tratando de entender la situación, pero no entendía por qué tanto revuelo si solo me había ido por máximo veinte minutos.
Analice la sala con la mirada en busca del diminuto amigo de Melanie. Ya no estaba, probablemente se había ido antes de empezar la tormenta porque quizás el si revisa su aplicación del clima, y no es como yo.
— Bueno... — me encogí de hombros soltándome del agarre de Melanie. Me dirigí hacia la cocina.
— ¿Bueno? ¿Qué rayos te pasa, acaso no revisas tus notificaciones del campus?
— A veces no pongo ni mi propia alarma para levantarme, voy a revisar unas tontas notificaciones. — Dije con desinterés llenando la olla de agua para poner la pasta de una buena vez a hervir. — Por cierto, ¿Dónde está tu amiguito?
— El si revisa las notificaciones del campus. — ella se dio al vuelta indignada, cruzándose de brazos. — No es un irresponsable como tú.
— ¿Me estás armando un drama porque me fui sin sombrilla en medio de una alerta de tormenta?
— ¿Que? — Ella sacudió su cabeza y miró la sombrilla que estaba toda empapada en el suelo. — En primer lugar, ahí hay una sombrilla, no sé de qué hablas, te vi venir con ella. En segundo. — Melanie agarró su teléfono con ambas manos y comenzó a leer el voz alta — 'Alerta: Alumnos y residentes del Campus principal, se les avisa que por favor permanezcan en un lugar cerrado y seguro, si puede ser con algún compañero o conocido mejor. No es recomendable salir solo en estos momentos. Un reporte del asesinato de un estudiante dentro de uno de los edificios docentes, ha sido informado a la policía cerca del campus norte. Por favor quédese donde está, se les pide mantener la calma y discreción de esta situación. Ahora mismo no hay sospechosos reportados. El departamento de policías del campus está investigando. Gracias y manténgase informado.'
El silencio reinó durante unos tres minutos dentro del apartamento. Yo estaba inmóvil sin saber que decir, mientras que Melanie, observaba su teléfono volviendo a leer el mensaje.
— ¿A qué hora llegó ese mensaje? — Pregunté tratando de excusarme con algo.
— Dos minutos después de que te fuiste.
Busqué mi teléfono dentro de mis bolsillos y traté de encontrar el dichoso mensaje.
Y si, ahí estaba...
— Como sea, no me sucedió nada, estoy aquí. — Dije en un tono desinteresado tratando de que Melanie no enloqueciera del todo. — Además estudió Criminología, se lo que hago.
— Deja de decir que "Estudiar criminología" te hace inmortal ¿Qué tal si ese loco estaba suelto, Alice? ¿Que tal si te siguió y te estuvo observando todo el tiempo? ¿Que tal si ahora sabe dónde vivimos y tú eres su próxima víctima?
— Estas exagerando Mell — Voltee los ojos tratando de calmarla con mi desinterés.
Entonces recordé al chico Batman de la tienda.
<< Un completo desconocido vestido totalmente de negro. Alguien que casualmente sabía que no llevaba paraguas y mis zapatos se habían roto. >>
Trague en seco, sintiendo como la saliva no bajaba por mi garganta.
<< Cálmate Alice, no es para tanto. Solo era un chico cualquiera>>
Trate de fingir demencia y no pensar mas en el asunto, así que cambie el tema de conversación.
— Emm — me aclare la garganta antes de hablar tratando de borrar todo rastro de nerviosísimo. — ¿Dónde está el enanito?
— Alan, se fue luego de que su novia lo llamara por teléfono muy preocupada por no saber dónde estaba. — Respondió ella con un tono decepcionante en la voz
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Editado: 15.02.2026