Melanie
Creo fielmente en que las amistades no se hacen, sino que ellas por sí solas nacen. Siento que eso fue lo que pasó con Alice. Nunca imaginé que alguien como ella terminaría compartiendo la misma casa que yo, y siendo mi mejor amiga.
Alice es a la persona a la que recurro en todo momento, cada que la más mínima cosa sucede, ahí está ella escuchándome, y viceversa.
No estábamos ni remotamente cerca de estudiar las mismas carreras, tampoco teníamos clases juntas. Así que yo amaba cuando caía la tarde y podíamos convivir juntas luego de un largo día, contándonos todos los acontecimientos desastrosos que sucedieron mientras la otra no estaba.
Digo " desastrosos " porque nunca nos sucede nada normal. Empezando porque ambas estudiábamos en una universidad metida en el medio de un pueblito olvidado, la cual ahora era centro de atención luego de haber sucedido el asesinato de un estudiante el pasado viernes por la noche.
El mismo día que Alice salió sin siquiera mirar su teléfono , y la causa de nuestra reciente pelea. No trataba de ser mala o quisquillosa, solo la estoy cuidando.
Quiero a Alice, aunque ella a veces ni siquiera lo note, me preocupo por su bienestar. La conozco, es impulsiva, y muchas veces suele tomar decisiones sin pensar. Cuando me dijo que estudiaría criminología estuve emocionada por ella, a pesar de todo me gustaba sentarme mis noches de sábado a ver casos de asesinos seriales, pero todo desde la comodidad de mi sofá. Nunca imaginé que mi mejor amiga acabaría envuelta en ese tipo de cosas, las cuales son más difíciles y reales de lo que cualquiera puede imaginar.
Me gusta que durante las noches nos sentemos en la sala , mientras ponemos una película de fondo y platiquemos acerca de todo un poco, pero esto ... me parece excesivo, hasta para ella:
— ¿Recuerdas el "asesinato" del viernes por el cual te pusiste histérica? — Alice fue la primera en hablar, lo hacía mientras limaba sus uñas sin poner mucha atención al detalle. — Hoy hablamos acerca del tema en mi clase de Criminología, y...
— ¿Y qué?, no me digas; ¿van a jugar a los detectives para tener un diez, jajaja? — dije con ironía pero no la escuché a ella reírse
Seguía limando sus uñas, inclinó un poco su cabeza hacia la izquierda y, las sopló como para quitar el exceso de polvo.
— Si, eso haremos.
— ¿¡Qué!? — Fue mi única reacción
Me quedé en silencio esperando a que su cinismo e ironía hablaran por ella y dijeran algo como : "Si claro porque el asesino es hombre, no tengo pruebas ni tampoco dudas"
Pero no lo hizo.
— ¿Es en serio?
— Si, de hecho estoy halagada. Sólo escogieron a un par de alumnos, específicamente a los mejores de la clase para analizar el caso e investigar ayudando a la policía. Nos darán extra crédito y no tendremos que hacer el examen final.
— Ósea, me estás diciendo que vas a meterte a investigar un caso real, policial, con un asesino suelto aquí. Dentro de la universidad.
— Si — continuaba limando sus uñas con una enorme tranquilidad que me inquietaba.
Alice, suele llegar todos los días con un nuevo dato que comentar acerca de asesinos, violaciones, casos de abuso infantil, y yo siempre suelo escucharla con mucha atención ya que me encanta el tema. Nunca la he juzgado o dicho que no me interesa.
Pero hay algo en esto que es más...
Más que un dato, más que algo que simplemente se cuenta. ¿Por qué meterían a alumnos no entrenados de primer año universitario para ayudar a investigar a la policía sobre un caso real, con peligro presente?
Hay algo en todo esto que no me convence, tampoco me da un buen presentimiento.
— ¿Qué tal si por primera vez te mantienes lejos de la zona de fuego, y rechazas la oferta? — Trate de sonar lo más calmada que pude, no quería que Alice se sobresaltara como siempre y termináramos peleando porque según ella "nunca estoy de acuerdo con sus decisiones"
— ¿Por qué lo haría? Me gusta la idea.
— No tengo un buen presentimiento de esto.
— No voy a morir Mell, voy a estar en una oficina, hablando con oficiales acerca del caso y posibles sospechosos. No soy policía, soy detective.
— De alguna forma u otra siempre terminas involucrada y haciendo cosas peligrosas. — Mis manos sobre mi regazo comenzaron a picar. Sentía otra vez esa necesidad de decir algo, pero terminaría mordiéndome la lengua como siempre.
Alice no me escucharía, le daría igual lo que sea que yo diga. No había mucho que hacer para impedir que no se involucrara.
— Al menos prométeme que no harás cosas raras.
— Prometo no hacer cosas raras... y que tú lo sepas ...
Susurró algo al final de esa frase, no pude escuchar bien de qué se trataba pero sabía que no era bueno.
— ¿Cómo te fue hoy en matemáticas ? — trató de cambiar de tema. Por fin había dejado de limar sus uñas; parecía que ya me ponían un poco de atención.
— Bastante bien la verdad, ya comienzo a entender la clase. Mi tortura empieza mañana con economía. Así como a ti te tortura dar historia, yo odio economía. — incline mi cabeza hacia atrás, soltando un gran suspiro de frustración solo al recordar que mañana volvería a dar economía.
Si Alice podía odiar a todos, yo podía detestar la clase de economía. Lo peor era que literalmente esa era mi clase principal este semestre, si no la aprobaba tendría que repetirla, ya podía ver mi futuro a la vuelta de la esquina, porque era muy obvio que no pasaría a menos que un milagro bajara ahora mismo del cielo.
— Todo estará bien. Una D es la nueva B, yo también tengo D en historia y aquí ando, sobreviviendo.
— Si, pero al menos tu profesora no te odia — voltee los ojos en frustración — estoy un noventa por ciento segura de que esa señora serás tú de vieja si no cambias, igual de obstinada, odiando a todos y sin marido.
— ¡Ey! — soltó insultada poniéndose una mano sobre el pecho de manera dramática — No seas tan cruel, eres mala.
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Editado: 15.02.2026