All of us

~I lose my mind~

bien.

La diferencia entre el Modus Operandi, y el Lex Talionis es que el primero se refiere al método que utiliza un criminal para cometer delitos, (ejemplo: herramientas, forma de entrada) enfocado en la eficiencia. Mientras que el segundo es un antiguo principio legal de << ojo por ojo >> que exige un castigo proporcionado al delito, no una técnica criminal.

El Modus Operandi, puede cambiar a medida que los criminales mejoran, vinculando los crímenes con el como se cometen. Mientras que el Lex Talionis, dicta la retribución en si, asegurando que la justicia refleje el daño causado.

...

Miraba la nota, atemorizada, sintiendo como todo mi cuerpo quería desplomarse.

Debe de tratarse de una broma... si, es eso...

Esa rara sensación en mi estómago comenzó a expandirse por todo mi cuerpo, la ansiedad me estaba carcomiendo. Sentía ojos que me observaban detrás de mi; clavándose con el mismo cuchillo que había frente a mis pies.

<< No, esto no es posible >>

— ¿Quién hizo esto? ¿A quien se le ocurriría una broma de tan mal gusto?

No existía explicación posible para esto, a menos que...

<< El asesino entrará minutos antes que yo y la dejará ahí... >>

No...

O... ¿si?

Mi corazón latiendo a mil por segundo, casi saliéndose del pecho. Me tambaleaba sobre mis propios pies.

Soy una tonta, una estúpida que solo siguió un maldito impulso y ahora está rodeada de peligro real.

Me agaché recogiendo aquella nota. Palpando las yemas de mis dedos sobre la torpe escritura. Tratando de encontrar un indicio que quizás me ayudaría con la investigación.

<< Está escrito con sangre >>

El olor que desprendía aquel papel era tan fuerte que tuve que alejarlo de nuevo de mi. La sangre parecía seca, pero aún así era fresca. Quizás de una o dos horas atrás. ¿Cómo diablos era eso posible?

Doble la pequeña hoja y la metí en uno de mis bolsillos. Mi respiración seguía sin volver a la normalidad, ya ni siquiera sabía que estaba haciendo aquí.

<< Una pista, un indicio, eso fue lo que vine a buscar >>

Observé la mancha durante unos segundos, analizándola para luego observar el cuchillo. Era exactamente lo que había descrito hace unos minutos; un pequeño cuchillo de cocina el cual tenía el mango extrañamente limpio, las únicas marcas de sangre estaban sobre la punta, la cual ni siquiera tenia tanto filo.

Tal vez apuñalo a la chica usando guantes y luego se los quito; O quizás solo cambió la mano...

No, eso no tendría ningún sentido.

— No hay explicación lógica para que este cuchillo esté aquí. Tampoco para la nota, mucho menos para lo que le sucedió a esas chicas. Ni siquiera se por que carajos aún no me he ido. — dije todo eso en alta voz.

Sentía como todo a mi alrededor me mareaba, nada tenía sentido y eso me hacía caer en una espiral sin fin de preguntas sin respuesta.

<<Necesito irme>>

<< Tengo que salir de aquí>>

Las paredes a mi alrededor comenzaban a cerrarse lentamente, el aire se volvía escaso, tanto que comenzaba a sentir su ausencia en mi. Entre náuseas y pinchazos incesantes en mi pecho, los cuales evitaban que las palabras o pensamientos siguieran fluyendo en mi cabeza.

Solo podía concentrarme en una cosa, y no tenía sentido.

¿Que me motivaba a aun estar aquí? ...

— Tengo miedo — Solloce. Por primera vez en mi vida estaba reconociendo que algo me hacía entrar en pánico. Desafiaba mi propia lógica e escepticismo. Porque nada tenía sentido, y eso me aterraba. — El cuchillo... no puedo dejar el cuchillo. — susurre. Mis manos temblorosas no ayudaban a hacerme menos torpe ante la situación. No deseaba agarrar aquella cosa a mano limpia, pero no sabía que más hacer

Mis piernas estan desesperadas por salir huyendo de aquí, pero mi mente me obliga a seguir pensando.

— Tengo que agarrarlo — comencé a buscar desesperada, mirando hacia todos los lados posible por algo que sostuviera en cuchillo sin dejar huellas.

Esa sensación de ser observada otra vez llegó hasta mi. Me estaban vigilando... ¿Pero quién?

— ¡El abrigo! — Sin pensar más de lo que podía permitirme, le bajé el zíper a mi abrigo. Con ambas manos aún sacudiéndose envueltas en el; agarre el cuchillo siendo lo más cuidadosa posible, para así desaparecer de aquí.

...

Me volví a encaminar por donde mismo había llegado, subiendo aquellas escaleras y desapareciendo en la oscuridad. La rara sensación seguía insistente en mi. El edificio se había tornado más frío de lo que antes estaba, los pasillos se sentían como los de un congelador gigante, o quizás solo era porque ya no estaba cubierta con más que una pequeña camisa de franela.

Me abrazaba a mi misma sosteniendo en medio de mi pecho aquel abrigo. Mis oídos zumbaban. Se sentía como un escenarios ficticio que yo misma había inventado dentro de mi mente. Pero no, era real.

Al llegar busqué desesperadamente la puerta que antes había dejado abierta para asegurarme de que no me perdería de regreso. Sabía que estaba al final del pasillo, nada más eso.

Como el viento que sopla en una tarde fría de invierno, escuché un silbido el cual provenía justo detrás de mí. Mi corazón se aceleró tanto que podía sentirlo en cada punto de mi cuerpo.

— Solo te queda esta parte Alice, no lo pienses mucho y ve — Me dije a mí misma en alta voz. Agarrando el abrigo con fuerza, aguantando las ganas de derrumbarme y echarme a llorar.

El ruido era incesante, no importa cuánto avance, sigo escuchándolo. Pero fingía calma, caminaba despacio con la mirada hacia adelante. Mi confianza era falsa pero quizás el silbido también lo era.

Llegué a la única puerta abierta en todo el extenso pasillo. Con una X marcada en rojo justo en medio.

<< antes no estaba >>

— Solo vete, no mires atrás. — me susurre una vez más tratando de seguir en pie hasta salir de este lugar.




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