"¿Qué es un crimen sin una víctima? Estos son delitos en donde no hay una victima directa, como el consumo de drogas o la prostitución consensuada"
...
Alice
El aire se me entrecortó en los pulmones, al punto de dejar de respirar.
El frio que salía de la nevera, rozaba mi piel como pequeños témpanos de hielo que caen del cielo. Eso no ayudaba en lo absoluto. La cocina completamente oscura hacía que el entorno se sintiera aún peor. Con la pequeña bombilla dentro del refrigerador encendida en un tono amarillento opaco; hacia que todo esto luciera como un sueño.
Por segundos deseé despertar con la cabeza incrustada en mi escritorio como las veces anteriores.
Me habían atrapado, y no quería ser la siguiente en desparecer...
— No vayas a hablar. — lo escuché decir con calma, tenía una voz familiar... — Si tan solo gritas, o te volteas, estarás acabada. — Esa voz, ¿Dónde la he escuchado antes? Es gruesa, tan ronca que en vez de palabras parecen ladridos... espera...
Si...
<< El chico Batman, el mismo que estaba en la tienda >>
<< Así que todo este tiempo... estuviste ahí >>
Cerca de mi espalda baja percibí un toque muy sutil, pero lo suficiente como para notar la punta picuda que se pegaba cada vez más a mi piel en forma de amenaza.
— Si te mueves, acabo con esto. — Lentamente, como si disfrutara cada segundo dentro de su retorcida mente. Se acercaba poco a poco, hasta que pude sentir su respiración ardiente en mi oreja. Rozando mi piel como el caliente humo de una hoguera. — Esto está siendo divertido. No lo arruines. — pasó su áspera lengua por el lóbulo de mi oreja. Sentí un picor irritante mezclado con su pegajosa y desagradable saliva— Dentro del congelador encontrarás una pequeña bolsa negra de plástico, sácala cuando me vaya.
Su cuerpo se pegaba aún más al mío. La presión ejercida por el cuchillo pegado a mi espalda era cada vez peor. Sentía como la punta iba hincándose en cada movimiento que él daba.
— Estás haciendo muy buen tu trabajo, te felicito. Aunque... — Su mano libre pasó hacia adelante, estampándola en toda mi cara. Era enorme, más grande de lo que podía recordar aquella última vez en la tienda. Traía unos guantes de látex negros con un olor muy desagradable.
Era una mezcla entre carne podrida de hace diez días y papeles de baño usados. El tamaño de su mano abarcaba todo el largo de mi cara. El fuerte olor hacía que mi estómago se revolviera.
— Creo que aún tienes mucho trabajo que hacer. Quien sabe y la tonta de Lily te mintió... quizás ella estaba cuidando su propia espalda a la hora de hablar contigo.
Susurraba a mi oído todas aquellas palabras que me hacían dudar.
<< Lily no mentiría... ¿o si? >>
<< Quizás estaba amenazada, y el ya había anticipado todo esto... >>
Un pinchazo me hizo retorcerme, al punzar más el cuchillo contra mi espalda. Se me escapó un pequeño gemido de dolor al sentir como se encajaba en mi piel de manera continua.
— Lily mintió, o quizás yo lo estoy haciendo. Piénsalo dos veces a partir de ahora antes de avanzar. — traté de soltarme de su agarre, pero eso solo hizo que el cuchillo se encajara más. Era lento y doloroso. Su grotesca mano tapaba mi boca, ahogando todos mis intentos de ser salvada. — Shhhh, se nada sirve. — Sé buena y saca la bolsa.
No tenía opción. Tocaba hacer lo que pedía. Podía percibir el cuchillo dentro de mi piel, como una astilla encajada en el dedo pequeño del pie. Doloroso e incómodo.
Mi mano temblorosa se acercó hasta el congelador, haciendo exactamente lo que pedía y sacando una bolsa de plástico negra, la cual estaba amarrada de la punta con un pequeño lazo rojo.
— Escúchame Alice. Quieres una pista, yo te daré una pista.
Las ganas de llorar me estaba invadiendo. Mis piernas ya las había perdido en el proceso, no podía sentirlas. No se como es que aún sigo de pie.
— 'Dónde el ruido se ahoga los gritos y la luz baila sin mirar al suelo. Un lugar lleno de cuerpos, pero vacío en atención. Ahí entre pasos y sombras, uno dejará de bailar' — continúa pasando mi boca, ahogándome con ese olor fétido. Era un gesto tan sádico y misógino. Me sentía asquerosa solo por esto. La sangre me hervía, pero el miedo me paralizaba. — Eres buena resolviendo misterios, espero que también lo seas con los acertijos.
Dejé de sentir la presión del cuchillo contra mi espalda. Pensé que se iría, creyendo así que por fin podía derrumbarme por completo.
Pero antes de eso, el aún tenía algo más que hacer.
— Me llevo esto, como recuerdo de que estuve aquí. De que sé donde vives, con quién estás, qué haces. — Se detuvo un segundo antes de seguir, quitando por fin su asquerosa mano de mi rostro. — La nota era solo una advertencia, esto ya es una amenaza.
Lo escuché dar dos pasos hacia atrás, liberándome por fin de la presión que sentía. No tuve el valor de voltearme a ver. Solo me quedé aquí parada. Mi espalda ardía, y un líquido caliente se resbalaba por ella con lentitud. La puerta se abrió muy despacio, para luego ser cerrada de un golpe en seco.
Mi cuerpo en este momento es un manojo de nervios. Justo cuando sentí la puerta cerrarse me derrumbé en el suelo, cayendo hacia atrás. Soltando un grito ahogado que llevaba ratos aguantando dentro de mi garganta. Pasé mi mano temblorosa por mi cabello con suavidad, en donde fue más que obvio que uno de los mechones había sido cortado a lo brusco por el.
Melanie no se tardó en aparecer en la cocina. Su cara era de espanto. Se sorprendió al verme tirada en el suelo.
Agarraba todo mi cuerpo con ambas manos entrelazadas con mis rodillas con ellas hasta quedar hecha una bola en el suelo; temblaba tanto que ya ni siquiera sabía si de verdad lo hacía.
Un chico alto de cabello oscuro la acompañaba. Se encontraba parado detrás de ella, mientras miraba todo a su alrededor de manera extraña. Como si no le importara, fingiendo que yo no estaba ahí.
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Editado: 15.02.2026