All of us

Look at me

" Las mujeres tienen mas probabilidad de ser victimas de violencia. Los hombres tienen mas probabilidad de participar en actos de terrorismo en el ámbito intimo"

...

Alice

Salimos del edificio por la puerta trasera. Nadie solía usarla, solo profesores con acceso a los estacionamientos premium o discapacitados.

Maxton, caminaba recto. Seguro de sí mismo, con ambas manos metidas dentro de sus bolsillos. Ni siquiera llevaba una mochila, no la necesitaba. Ponía sus cosas dentro de uno de esos aburridos bolsos de cuero.

Su cabello siempre estaba bien peinado. Su rostro lavado. Por alguna razón percibía un perfume inusual. Como de rosas... rosas marchitas mezcladas con madera.

A la vista de todos se veía tan perfecto. A mi alcance... parecía un misterio. Al principio solo era alguien más para odiar; otro tonto con el que tuve la mala suerte de coincidir. Pero pensándolo más a fondo, el tenía algo más. Eso me intrigaba acerca de Maxton Hernes...

Como si... escondiera algo...

— ¿Dónde está tu auto? — Pregunté mientras avanzaba detrás de él.

Había algo extraño en el aire. No solo por el hecho de yo, Alice. Estaba saliendo de una clase acompañada de Maxton. Quien había proclamado como " la persona que más odio en el mundo"

<< Se sentía como algo más... >>

— Vamos a tener que caminar un poco... — Dijo al salir del edificio, sosteniendo la puerta para mi.

— ¿Está muy lejos?

— Más o menos, se encuentra en el estacionamiento de profesores, cerca de la cima de la colina.

Trague en seco al escuchar eso... la cima de la colina, el mismo lugar por el cual anduve días anteriores y... me lo topé a él.

Ahora sabía que no mentía.

Mis ojos aún ardían, con restos de lágrimas secas en ellos. Saque una de mis manos del bolsillo de mi abrigo. El clima estaba helado. Sequé todo rastro de lágrimas visible y fingí que el rojizo de mi cara se debía al clima frío.

— Muévete o harás que cambie de opinión. — cada paso suyo era tres míos. Algo que hacía bastante difícil para mí que le siguiera el ritmo.

— Te agradecería si caminaras más despacio. — acomodé el bolso sobre mi hombro.

— No es mi culpa que no te hayas desarrollado bien mientras crecías. — dijo sin mucho interés, aún caminando con las manos dentro de sus bolsillos.

La calle estaba vacía, y estaba muy agradecida por ello. No quería que nadie nos viera juntos o podrían esparcirse rumores raros.

— Camina más despacio. — volvió a reprochar.

— Si no te gusta, busca una escoba, móntate y sal volando — dijo eso en un tono irónico. Burlándose de mí.

— Nunca debí haber aceptado esta invitación tan... rara.

— Ya es tarde. Mi auto está a la vuelta de la esquina.

Continué caminando en silencio mientras me dedicaba a observar los árboles alrededor de la avenida. Las hojas estaban esparcidas por todos lados, adornando así la calle entre tonos rojizos y naranjas.

Me llamaba demasiado la atención saber que tipo de autos manejaría un estudiante como él, con tantos títulos y que ni siquiera tiene una paga como profesor docente...

— Era de esperarse... — susurré cuando ambos nos detuvimos frente a un corvette negro deportivo. Volteé los ojos, por supuesto que sería uno de estos.

— Espérame aquí. — se dio media vuelta para quedar frente con frente a mi. Volviendo a posar esos fríos ojos sobre los míos. Podía decirse que combinaban con el clima. Eran igual de helados y vacíos que el invierno.

Lo observé adentrase dentro del pequeño pasillo que usualmente quedaba entre los autos entre los estacionamientos.

<< ¿Por qué había aceptado venir? ¿Que estoy haciendo ahora mismo aquí? ¿Debería irme y dejarlo solo? >>

Esa extraña sensación, pasó a convertirse en un picor detrás de mi oreja. Como si alguien estuviera mirando fijamente a ahí que ardía.

<< Vete... no vayas con el>>

Muchas preguntas invadieron mi mente, y por un segundo creí saber la respuestas para todas ellas: irme de aquí.

Pero una promesa es una promesa, y aunque no deseara cumplirla, el me obligaría a hacerlo.

<< Qué tonta eres >>

— ¿Puedo abrirte la puerta, Alice, o es que eso también está prohibido para mí?— en tan solo un minutos, ya había regresado. Esta vez no cargaba el bolso y mantenía una mano extendida hacia mi, esperando que la tomara.

Con ojos de rechazo, la miré con desprecio y solo eso fue suficiente para hacerle saber que no; no necesitaba de su ayuda para subirme en un auto.

Puedo ser muy testaruda a veces, yo misma lo admito. Pero un café no me va a comprar, ni hará que finja que me agrada por el resto del semestre.

— Bien, solo trato de ser amable. Por favor, súbete.

Camine hasta la puerta del copiloto de aquel corvette. Dándole un tirón para abrirla. El auto comenzó a pitar de forma descontrolada y yo sin saber que hacer.

Volteé a mirarlo, sin ningún tipo de gracia en mi rostro. Èl me juzgó con la mirada como si acabara de hacer la estupidez más grande del mundo.

— ¿Qué haces? ¿¡Quieres que me demanden!?

— Tal vez deberías de abrir las puertas de tu auto, no lo sé, idio... — me mordí la lengua antes de decir lo último.

Nota mental dos: Maxton, era igual, o más odioso, roñoso, testarudo e insípido que yo. Eso no lo hacía más agradable para mí.

Me hacía darme cuenta de lo idiota que puedo ser yo misma a veces.

— ¿Quién te dijo que ese era mi auto?

— ¿No lo es? ...

— Yo nunca usaría eso... — habló con desprecio, refiriéndose al auto.

Al otro lado, se encontraba estacionado un auto al cual lo clasificaremos como: 'auto de élite'. Algo que ni soñando usaría un profesor, mucho menos un alumno.

<< Un Rolls Royce negro platinado clásico.>>

— ¿Ese... es tu auto ? — lo señale

— Solo móntate.

Trate de disimular lo sorprendida que estaba, sin preguntar nada. Hice exactamente lo que me pidió, subirme al auto. Fingir que no estaba dentro de medio millón de dólares con ruedas.




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