"Los cybercrimes son difíciles de disminuir ya que muchas de las victimas no lo reportan como un crimen, solo lo toman y lo afrontan con dificultad. El cyberbulling también cuenta como crimen e incluso puede llegar a provocar muertes..."
...
Alice
No recuerdo muy bien lo que pasó esa noche, solo se desde ese día he tratado muchas veces de olvidarlo.
Mi pecho subía y bajaba mientras que las lágrimas se escurrían por mis mejillas.
Golpeaba su cara en busca de una señal, algún indicio que me hiciera tranquilizar los nervios.
Mi cuerpo estaba tan frío como el suyo.
Mientras miraba a sus vacíos y tristes ojos.
<< ¿Por qué lo había hecho? >>
<< ¿Por qué no llegue a tiempo? >>
Todo era su culpa...
Cada una de las decisiones que tomó a lo largo de aquel período se redondeaban a seis...
— ¿P-por qué nunca me dijiste nada? — solloce con la voz cuarteada. — ¿Por qué tú me lo ocultaste? ¿Por qué decidiste sufrir en soledad?
Un leve golpe en la puerta delantera...
No podía dejar que entrara...
Creerían lo mismo que yo...
La puerta volvió a sonar, esta vez los golpes eran continuos, casi desesperados por entrar.
Mi pecho subía y bajaba con rapidez. Todo a mi alrededor comenzó a dar vueltas. No tenía ni idea de que hacer.
Mi cabeza comenzó a palpitar.
<< Quizás fue en este momento en donde todo empezó. >>
Las oleadas, los escalofríos, todos y cada uno de esos desmayos. Las insoportables punzadas en mi cabeza como agujas siendo enterradas una a una.
Eran fragmentos...
La puerta se abrió de un golpe.
Entro desesperado en busca de lo mismo que yo.
Todo nuestro mundo se derrumbó en un dos por tres. La sangre corría, las lágrimas bajaban, nuestros corazones estaban detenidos.
Ninguno entendía cómo fue que pasó esto.
Ambos nos miramos a los ojos.
Fue la última vez que lo hicimos en persona...
Yo estaba lastimada, el ni siquiera parecía estar vivo.
Todo nuestro mundo se vino a bajo.
Como una pesadilla viviente. Deseé despertar más del mil veces. Esperé que todo fuera una broma, una vil mentira.
Pero era real, tan real que me aterraba.
— Despierta, Alice. Ya ha sido suficiente.
— Quiero quedarme aquí, quiero volver a sentir el frío de sus huesos aunque sea por una última vez...
— Solo vete, y olvida una vez más todo lo que has vivido.
...
— ¿Alice? — Escuché una voz lejana.
Mi pecho estaba quieto, pero mi corazón se sentía demasiado acelerado. Podía percivir sus latidos dentro de mi boca.
— ¿Alice? — repitió. — ¿estas llorando?
Mi cuerpo se movía de un lado a otro, pero no era yo quien provocaba esos movimientos.
Abrí los ojos despacio, apretándolos como si en verdad no quisiera hacerlo. La luz blanca del techo me golpeó la vista, haciendo que mis pupilas ardieran. Volví a cerrarlos de un tirón
— ¿Estás despierta? — seguía hablando. Pero ya no sonaba tan lejano. Era... familiar. Con un tono áspero y frío...
Me moví un poco mas, tratando de buscar una posición en donde la luz no volviera a golpearme tan fuerte. Entonces abrí los ojos.
Ya no estaba en el resort hermoso, lleno de naturaleza y preciosa arquitectura. Me encontraba acostada en una cama bastante grande y muy... cómoda...
— Hasta que al fin despiertas. — lo escuché hablar detrás de mi. Soltó un largo suspiro como si estuviera aliviado. — ya estaba pensando en llevarte al hospital, aunque los paramédicos dijeron que te pondrías bien en unas horas. Dos para ser exacto.
Me volví a girar lentamente, pero esta vez para el lado opuesto. El mismo de donde provenía la voz.
Ahí estaba, sentado en un pequeño sofá a un lado de la cama. Con una pierna cruzada encima de la otra. Sostenía un libro con ambas manos mientras que lo ojeaba usando unos diminuto lentes rectangulares de marco dorado.
— ¿Te sientes bien o necesitas algo? — Preguntó una vez más. Levantó la mirada de aquel libro. Tan fría y sin vida como siempre. — Llevas todo este tiempo llorando. No has parado de hacerlo ni siquiera estando dormida. Pensé que te dolía algo, comencé a preocuparme...
Puso el libro encima de una pequeña mesa de noche, justo al lado de la gran cama en donde yo me encontraba acostada. Se levanto y caminó hasta una mesa en donde habían unos cuantos vasos de cristal junto una pequeña botella de vidrio con agua. Él, llenó uno de los vasos hasta la mitad y caminó de regreso hasta quedar frente a mi otra vez.
— Toma, bébela. Tal vez la necesitas. Los paramédicos dijeron que todo estaba bien, solo tenías jaqueca. Quizás por mucho estrés últimamente. Pero puede que te hayas deshidratado, así que tómala. — extendió su mano, sosteniendo el vaso con firmeza. Esperando a que yo lo agarrara.
Por alguna razón hice lo que dijo. No me quejé, o dije algún comentario pasivo agresivo. Me acomodé sobre la cama hasta quedar sentada, puse una almohada pegada al espaldar de la de la misma, para así quedar más cómoda cuando me recostará, y procedí a agarrar el vaso con ambas manos.
No sabía exactamente dónde estaba, pero al menos tenía una idea de lo que me sucedió.
— Te desmayaste en medio del restaurante. — dijo con total normalidad mientras volvía a sentarse en el sofá. Me inquietaba un poco el hecho de que se veia tan calmado — Llame a la ambulancia, los paramédicos dijeron que te pondrías bien en un par de horas, que tu estado se debia a : Decaimiento físico y mucho estrés encima. Probablemente no estas ni siquiera comiendo o durmiendo bien. Y que lo mejor sería que descansaras.
No sonaba preocupado, tampoco creería que lo estaba. Pero era demasiado... considerado, todo esto que estaba haciendo.
Esto me irrita...
Maxton, no es así...
— Te traje a una de las habitaciones en el hotel. Ya sabes que es mío así que no preguntes cosas estúpidas como: ¿Por qué lo hiciste?¿Esto es otro de tus juegos, verdad?. Así que resérvate tu charla de: mujer fuerte, independiente, trabajadora y necia para otra ocasión. Ya se que eres todo eso y mucho más. — puso una expresión aún más seria de la que ya tenía mientras hablaba. Dándome a entender que le irritaba mi comportamiento. — Así que por favor, no preguntas estúpidas. No insinuaciones a que soy un violador, acosador, depredador sexual, pedofilo, egocéntrico, engreído, ridículo, estúpido, niño rico presumido o malcriado. Solo toma el agua y vuelve a dormir si así lo deseas.