All of us

Hotel scape

"En la victimología se habla de los tipos de victimización para describir cómo, cuántas veces y en qué contexto una persona sufre violencia o daño."

...

Alice

Aborrezco a Maxton con cada célula de mi cuerpo. La rabia que circula por mis venas hace que este sentimiento sea inexplicable, así que solo continúo mirando a la puerta con desdén. Rechinando los dientes y refunfuñando mientras hago cada respiración. Quiero gritar tan alto que tengan que llamar a la policía para sacarme de aquí.

— E-es un... — traté de decir, pero la exasperación tan grande que me carcomía no me permitía hablar.

No quiero nada; no quiero volver a pensar en él. El enojo era tal que lo único que podía hacer era... llorar.

Si, llorar.

Soy de esas personas que cuando no pueden más con algo, terminan llorando del coraje que sienten. No podía expresarlo, mucho menos desquitarme con él. Eso solo lo hacía peor.

Empecé a llorar encima de la cama, dando patadas en el colchón. Con mi rostro enterrado en una de las almohadas. Solté un grito que terminó ahogado entre las sábanas y el algodón. Y esto seguía siendo solo el comienzo...

<< No puedo más, no deseo seguir con esto >>

Mi vida se ha vuelto tan agrietada desde que todo empezó. Cometí muchos errores, pero el primero fue ir a esa cafetería para pedirle disculpas a Melanie y pedirle aquel café que terminó encima de ese inútil. Todo eso... me llevó hasta aquí.

He pensado más de una vez en qué habría pasado si nunca hubiera iniciado esto. Quizás Maxton no sería un idiota conmigo; tal vez nunca lo habría conocido. Pero las cosas solo sucedieron así, porque a veces la vida no se trata de lo que pudo haber sido... sino de lo que fue; y eso nadie lo puede cambiar.

Continué golpeando y pateando el colchón hasta quedarme sin fuerzas. Mi voz desapareció, mi garganta ardía y mis ojos estaban hinchados.

La presión fue tanta que dejé de ver la cama como un saco de golpes; me acomodé en medio hasta quedar acurrucada entre dos enormes almohadas. Enrosqué todo mi cuerpo en las blancas sábanas y, con la cara empapada de lágrimas, solo cerré los ojos, sintiendo cómo mi mundo se detenía por un instante; el ruido ya no molestaba y las palabras antes dichas se volvieron tan solo un recuerdo.

Nunca antes había deseado con tantas ganas estar muerta.

...

&&&

Tres horas después

Abrí despacio los ojos con el cuerpo completamente adolorido, como una piedra en medio de una calle pavimentada bajo el ardiente sol de una tarde a mediados de julio. Sudaba a gotas gordas; mis ojos estaban tan hinchados que a duras penas podía ver. Ni siquiera recordaba dónde estaba.

— M-mi... bolso. — Trate de localizarlo. Ahí tenía unas cuantas pastillas para el dolor de cabeza, junto con mi teléfono. Necesitaba pedir un taxi e irme de aquí lo antes posible.

Me desesperé buscándolo con la vista a lo largo de toda la habitación, pero con los ojos tan hinchados resultaba casi imposible. Mi nariz supuraba y mis mocos se me resbalaban hasta mi boca.

— No — recordé —. Mi bolso estaba en su auto. —Dije con la voz temblorosa.

No quiero volver a llorar, pero me siento tan frágil en este momento que cualquier cosa me afecta. Estoy rota; he sido expuesta. Confié en alguien por primera vez en mi vida que no fuera Melanie y terminé aquí. Abandonada a mi suerte en un hotel. Estuve derramando lágrimas hasta quedarme dormida, dentro de una habitación que no es mía... ¿y a quién le importo?

El mundo no se enteró, mucho menos se detuvo para ayudarme a superar mis dolores. Así de cruel es esta vida. Por tercera vez, el mundo sigue dándome la espalda, estando en mi contra. No le importa nada ni nadie. No se detiene para que tú salgas de tu agujero; de hecho, te pincha si lo haces.

¿Por qué, por qué a mí y no a todos ellos...?

— Quiero irme. — Tartamudeé con ese nudo atravesado en medio de mi garganta. Envolví mis manos en mi pecho, tratando de consolarme a mí mismo. — Quiero estar en casa con Melanie. Quiero estar cerca de ella... Quiero recuperar mi felicidad, aunque solo sea una mentira. Quiero fingir que todo está bien.

Piensa, Alice, no te rindas tan rápido.

— No, Maxton tiene razón. Solo soy alguien infantil. Una niña tonta que creyó que podía resolver un caso policial por su cuenta. —Me tragué mis mocos antes de que se me resbalaran por la nariz. No estoy ni siquiera cerca de hacerlo. Mi mejor amiga me odia, un asesino me persigue y me estoy volviendo loca...

Desearía desaparecerme tan completamente que ni siquiera yo me acordaría de mí. Sin sentimientos, sin recuerdos, solo yo y el vacío del olvido. No entiendo por qué ni cuándo comencé a desear desaparecer... pero solo quiero que este sentimiento me consuma.

<< Respira, solo respira >>

Inhala...
Exhala ...

Cuenta hasta tres... Cuenta hasta diez.

Mi respiración comenzó a acelerarse. Ya no puedo sentir los dedos de mis pies. Mi pecho sube y baja con tanta rapidez. Mi mente da vuelta; tiene tantas cosas adentro que no es capaz de pensar en una sola.

— N-no puedo... respirar— comencé a golpear mi pecho con fuerza. Manteniendo la boca abierta y tratando de agarrar un poco de aire, era imposible.

Lo golpeaba con fuerza, sin importar el dolor que me causara; el dolor era cada vez más intenso. Mi cuerpo se sentía helado. Mi vista se nubló hasta el punto de que pensé que iba a morir. Mis extremidades trepidaban; todo en mí se me hacía tan extraño y yo no entendía por qué.

Caí de lado sobre uno de mis brazos. Apreté las sábanas con las manos, enterrando mis uñas. Buscando, con desesperación, el aire que no llegaba a mis pulmones.

¡Respira, Alice, tienes que respirar!

¡Cierra los ojos, cuenta!

Hice exactamente eso. Cerré los ojos, deseando ser otra persona, daría lo que fuera por dejar de ser yo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.