" Cuando las estrellas de todos brillan más que tú… es tiempo de irse. Y si tú eres el único que queda bailando mientras ellos están en el suelo... es hora de irse"
Lana del rey: Paris-Texas
...
Alice
No sé qué me pasa; solo sé por qué estoy triste… o al menos quiero creerlo. No sé qué extraño, pero todo a mi alrededor se siente con una leve nostalgia, triste, vacía y sola.Me entretengo mirando por la ventana mientras el viento mece las hojas caídas de los árboles. Mi cabeza se siente un lío a mi alrededor… Mi mundo entero lo manifiesta. Lo percibí como algo desorganizado, regado, con un toque melancólico y hambriento de la verdad.
El apartamento se siente tan vacío y extraño... pero... ¿Qué cosa ya no lo era en esté punto?
Habíamos cruzado la delgada línea entre: asesinato sin importancia y asesino serial suelto y peligroso…
Y eso era jodidamente atemorizante. Aún más para mí.
Melanie no habló conmigo durante todo el trayecto. Solo se despidió de Preston antes de bajar del auto. No entendía por qué se comportaba así. Se había vuelto insensible; no podía reconocerla. Pensé que todo volvería a ser normal entre nosotras luego de que me fue a buscar al hotel. Pero al parecer me equivoqué.
Agarré mi bolso con ambas manos y saqué todo lo que tenía dentro. Me sorprendí al revisar mi teléfono y ver que no hubo ni una sola llamada perdida de ella durante todo ese tiempo, a pesar de que se presentó en el hotel como "La salvadora divina" e incluso tuvo una charla motivadora conmigo antes de que llegara el club.
Mi mente me acusaba de algo que ni siquiera yo había causado...
¿Mataron a Lily por mi culpa?
Tome una respiración lenta y calmada. Necesitaba fingir que todo estaba bien. Quería volver a ser normal. Extraño los días en que solo tenía que preocuparme por qué ropa iba a usar mañana. Extraño cuando yo solía amar el otoño y odiar a la gente que me rodeaba... Extraño tanto ser yo. Deseo salir y no solo de aquí.
Salir de mí, de mi cuerpo, de ser yo. Cuando estoy afuera, no siento, no pienso y tampoco extraño nada de lo que ya no existe en mí. Deseo hacer un millón de cosas, pero mi cuerpo no cede; quiero comer, quiero correr con los brazos abiertos, sintiéndome libre, pero al final no hago nada... yo nunca hago nada.
Soy un desastre, un fracaso.
¿Qué es este vacío que me inunda?... No lo sé... nadie sabe.
—¿Desde cuándo tienes dos teléfonos? — escuché a Melanie decir mientras abría la nevera, sacándome por completo de mis pensamientos. Me quedé observándola desde el sofá.
Baje la vista hacia mis manos. Mis ojos estaban cansados y mi cara pálida.
— Es para… una tarea —mentí, volviendo a meter el segundo teléfono en mi bolso.
— Como sea… —volteó los ojos —. Esto es genial… —sonrió de lado a lado.
— ¿Qué es genial? — pregunté distraída. —¿Qué encontrarán otro cadáver dentro de la universidad?
— No… —habló como si acabara de decir la cosa más tonta del mundo. — ¿No te conté? —Se volteó hacia mí aguantando una lata de refresco entre sus manos. Su sonrisa era amplia. — Anoche... — mordió la esquina de su labio, aún sonriendo. — Preston y yo... bueno, solo pasó.
Me quedé observándola, como si me acabara de hablar en un idioma extraño. No entendí absolutamente nada de lo que dijo.
— ¿Qué pasó? ... ¿Casi mueren?
Ella volteó los ojos y abrió la lata con la boca.
— Me acosté con él — dijo, como si fuera la cosa más obvia del mundo—, encogiéndose de hombros. — Tuvimos sexo...
Mi cara no sabía con exactitud qué expresión poner después de tan... inesperada confesión.
— Ah... ¿ok? Me alegro por ti...
— ¡Sí, verdad! —dijo, dando un salto de emoción. —Él me ama; yo lo amo. Somos tan felices. Cuando estoy con él, siento que no hay nadie más a nuestro alrededor. Nada importa más que nosotros dos.
— Lo sé... — susurre decepcionada.
— ¿Qué dijiste? — ladeó un poco la cabeza, dándole otro sorbo a su refresco. ¿No estás feliz?
— Sí... bueno, hubo otro asesinato en el campus. Esté sería el cuarto; nadie hace nada al respecto. Teóricamente, estamos en el centro del huracán... A la policía no le importa, de hecho, a nadie...
— O Sea. —Hizo una pausa. — ¿no estás feliz por mí?
— Yo... Mell... Hay un asesino; no se puede confiar en nadie.
— ¿Estás insinuando que Preston podría ser el asesino? — dijo con la voz entrecortada.
— No, yo... no dije eso
Toda felicidad en su rostro desapareció. Su cara se tornó fría; me miró entrecerrando los ojos. La desconocí por un momento.
— A ti solo te importa tu estúpida investigación, la misma que te dije que no hicieras. ¿No puedes alegrarte por mí al menos una vez? Siempre eres tú y tus cosas — habló con frialdad —. Nunca te alegras por mí; nunca hacemos lo que quiero. Siempre es 'Alice y sus problemas'. Nunca es "Melanie". Por una vez en mi miserable vida, puedo ser feliz y tú no quieres alegrarte.
¿Qué clase de pesadilla es esta?
Por favor, despiértenme...
Melanie me miraba con rencor. Como si la que hubiera matado a alguien hubiese sido yo. No sabía que se sentía así...
— Solo tenías que alegrarte por mí. No te pedía una fiesta con globos y payasos, ya que tú nunca te alegras por nadie que no seas tú. Con una sonrisa habría bastado, ya que tú odias a todos y sé que eso también me afecta a mí. Me ocultas cosas y me mientes a la cara.
La atmósfera se había tensado de un segundo a otro. La verdad, no sé qué está pasando; solo quiero una respuesta en este momento y saber si todo está bien...
— ¿P-por qué estás siendo tan... cruel?... solo porque dije que había un asesino suelto.
— ¡ESTAS OBSESIONADA, ALICE! ¡YA TE LO DIJE! — me gritó en la cara. Deja esas tonterías a un lado. Vive. Tú. Vida. — dijo palabra por palabra
<< ¿Quién eres y qué hiciste con mi mejor amiga? >>