" Con cada pista, una pieza de mí muere. Creo que él disfruta de ver el dolor en mis ojos. Cuando estoy con el menos viva estoy, pero... esta muerte lenta y desgarradora nunca antes se había sentido tan bien..."
...
Alice
Mis pies se movieron por sí solos, desplazando a Maxton a segundo plano. Salí disparada del salón. Llevaba ratos sintiendo que alguien me observaba de lejos; primero creí que se debía a todo lo que ocurría dentro de aquel salón.
No voy a negarlo, tengo nuevos sentimientos encontrados con respecto a...
— ¡No... eww! — sacudí la cabeza de un lado a otro, borrando de mi mente aquellas palabras que estaba a punto de decir.
<< ¡Lo oído, lo detesto! >>
Corrí detrás de él por todo el pasillo; llevaba su típico traje negro de siempre y cubría su rostro con el cubrebocas. Casi me caigo de las escaleras tratando de alcanzarlo cuando salió por la puerta trasera. Pero una vez más, como una broma cruel del destino... jugó conmigo.
Maxton no tardó en llegar. Se acercó a mí de un modo muy poco sutil. Literalmente me abrazaba en este momento, pasando su brazo por encima de mi hombro. Su cuerpo no solo era grande, sino que también se sentía cálido. Una extraña sensación me vino, y no solo porque el culpable de todo esto había vuelto a escapar.
De alguna forma, el brazo de Maxton, envuelto en mi... me transmitía... seguridad. Me sentí protegida por un instante. Como si él... me estuviera dando apoyo.
Eso era nuevo en Maxton, cuando el ni siquiera puede sentir.
—¿S-sí lo viste? —Dije observando hacia el estacionamiento vacío. Buscando alguna prueba de que lo sucedido era real.
— ¿La persona que nos observaba a través de la puerta? —dijo en un tono muy neutral. Su brazo se apoyaba cada vez más sobre mi hombro, pegando mi cuerpo al suyo otra vez.
Pensé que por primera vez me daría la razón. Necesitaba a alguien de mi lado, por lo menos una vez. Si no, terminaría aún más loca de lo que ya estoy.
— El... el es...
— Probablemente era alguien que nos estaba espiando como un dichoso chismoso. Podrían correrse rumores sobre nosotros dos, aunque no dudo que ya existan... Eso no está bien; tampoco es ético considerando que soy tu profesor. — Me cortó sin dejarme acabar la frase. Hablaba tan desinteresadamente, que una vez más me hacía quedar como la tonta. — Aunque nada de lo que hemos echo hasta ahora se consideraría correcto...
— No, no es eso. — sacudí mi cabeza — Me refiero a que él...era. — traté de hablar pero Maxton, seguía interrumpiéndome.
— ¿Quieres que se esparzan rumores sobre nosotros? Pues bien... aunque no me molestaría... pero a ti... ¿que no me odiabas o algo así?
— ¿¡Yo!? — fruncí el ceño toda desconcertada. —¡Sí! —Traté de empujarlo lejos de mí con mi cuerpo.
Él se rió ante mi inútil intento de alejarlo, cuando era más que obvio que ahora mismo solo necesitaba su apoyo. El cual probablemente nunca me daría.
Era un idiota... ¡Pero Dios!...
Elevé ligeramente la vista para observar su rostro. En él se reflejaba esa sonrisa llena de picardía; mordía la esquina de su labio. ¿Acaso pensaba que esto era parte de alguno de sus juegos?
— ¡No me refiero a eso!... Él era el asesino.
—Tú y tus cosas, pequeña policía. — Apoyo su barbilla sobre mi cabeza. Ambos nos quedamos mirando hacia el estacionamiento vacío.— Tal vez solo sea un chismoso, ya te lo dije. — se encogió de hombros con mucho desinterés — Eres muy paranoica. Vámonos, hace frío.
— ¿Cómo me llamaste? — hice una mueca. — ¡Así me llamaste también en el club!. — Los recuerdos de aquella noche invadieron mi mente como golpes secos, uno detrás del otro— ¡AHORA LO RECUERDO TODO!. — Me voltee frente con frente a él, por fin sacándome de su agarre — ¡Si sabes algo!
Agarró mi mano de la muñeca, ignorando todo lo que decía. Era algo muy común en él fingir que no sabía nada cuando probablemente era quien tenía más información.
Empezó a caminar mientras me jalaba del brazo, como aquella noche.
<< Tú no deberías de estar aquí esta noche >>
<< Dime, pequeña policía... ¿De verdad crees que vas a resolver esto tú sola? >> Recordé sus palabras exactas.
— ¿Por qué me llamaste «pequeña policía»? ¿Por qué me dijiste aquella noche que se suponía que yo no debería estar ahí?
— Haces muchas preguntas, Alice. Cuando estás asustada, te ves más bonita... porque así no hablas. Tal cual hiciste en el salón. ¿Necesitas que me vuelva a poner cerca de ti, rozando mi mano sobre tu piel y diciéndote todas las cosas que odio de ti?... Tal vez así te calles un rato...
— ¡Eres un imbécil! ¡SUÉLTAME! — comencé a forcejear con él, hincando mis pies lo más que podía en el piso, tratando de tenderlo—. ¡SIEMPRE HACES ESTO! ¡Me controlas y manipulas a tu antojo!
— ¿Quién te dijo eso? — La calma en sus palabras solo me estresaba más. — ¿Ves cómo si tengo razón? Cuando estás envuelta entre mis brazos, no te quejas tanto. Hasta parece que... — hizo una pausa. Mis dientes rechinaban de molestia. — Te gusta...
— ¡CÁLLATE Y RESPONDE! ¿¡POR QUÉ NO QUIERES RESPONDER!?
— Dime, Alice. Antes de que sigas haciendo un escándalo público en medio de un edificio de clases. — Por fin se detuvo frente a la puerta del salón, pero su mano aún agarraba la mía. — ¿De verdad me odias? O es que en verdad tratarás de disfrazar las ganas que tienes de que esté encima tuyo... regocijándote, diciendo que me odias...
— ¡Ya déjame!— Mis ojos estaban totalmente abiertos. Sentía mi cara ardiendo; probablemente estaba roja. — N-no me cambien el... tema — balbuceé un poco.
— Ves. — Usó su mano libre para ponerla sobre mi cabeza, dando palmaditas encima de ella. — Te pones nerviosa cuando estoy cerca. No creo que me odies al cien por ciento. Tal vez formo parte de algún deseo oscuro que escondes hasta de ti misma para no aceptar la realidad. Pero sé que está ahí...
#338 en Thriller
#147 en Misterio
darkromance celos posesividad, dark romance psicologíco, darkromance+21
Editado: 04.02.2026