"Estar drogado no te exonera de ser un posible testigo. Si tienes información, será mejor que la digas... a menos que quieras ser el siguiente..."
...
Alice
Muchas veces me miraba en el espejo con desagrado; no me gustaba en lo que me había convertido luego de iniciar esta investigación. Amaba lo que hacía... no lo que me imponía.
Ya no tenía tiempo ni para comer, mucho menos para arreglarme. Amaba cómo antes pasaba horas pensando en qué maquillaje me pondría o en qué peinado usaría.
Eran las cinco, así que tenía tiempo suficiente para arreglarme.
Iría a hacer justicia, pero también a dejar un impacto.
...
Busqué uno de esos pantalones de cuero falso que tenía al fondo de mi closet. No me gustaba vestir de negro, pero debo admitir que esos pantalones resaltaban mi figura. Lo combiné con una blusa de estampado de leopardo y llevé un abrigo de pelo blanco por encima, ya que el clima afuera no iba de la mano con mi idea de usar una blusa de tirantes. Usaría también unas botas negras de tacón cuadrado, no muy altas, pero sí lo suficientes como para que se notara la diferencia de altura, y me dejaran correr en caso de que fuera necesario.
Dentro de mi bolso metí mi teléfono, un spray de pimienta y un pequeño taser que la misma Melanie me había regalado. Y, por último, pero no menos importante... me llevaría el mismo cuchillo que había encontrado aquel día en la primera escena del crimen.
Acabaría esto con lo mismo con que lo empezó.
Cerré la puerta con llave y me aseguré de dejar alguna pista que solo yo supiera para notar si alguien había entrado. Poniendo un pequeño trozo de papel entre el cerrojo de la puerta. Si alguien más que yo lo abriera, el papel caería al suelo.
Objetivo:
-Encontrar a las próximas posibles víctimas: Karly y Elizabeth.
-Localizar al asesino entre la multitud una vez que esté con ellas.
-Perseguirlo hasta atraparlo.
-Acabar de una buena vez con esto.
...
Lo que no sabía es que sería más complicado de lo que pensé, considerando que jamás en mi vida había ido a un partido de fútbol. Nunca imaginé que tanta gente estaría ahí, ni que habría tanto bullicio solo por observar cómo un par de idiotas persiguen una pelota. Es casi imposible detectar a alguien entre... no lo sé... dos mil personas.
Yo sola me las ingenio para meterme en problemas creyendo que serán fáciles de resolver. Pero esto no impedirá que localice a esas dos chicas. Cueste lo que cueste.
Comencé a moverme entre la multitud, empujando, jalando y casi arañando a varias personas que se encontraban metidas en el medio. No conocía a un noventa y nueve por ciento de las personas que estaban aquí; y el otro uno por ciento se trataba de... bueno: una ex amiga y su novio. El odioso de mi profesor de historia y algunas chicas que ya pasaron a mejor vida...
Todos saltaban de la emoción. Algunos gritaban y otros tenían pequeñas bocinas que amplificaban el sonido, haciendo que pitaran como el silbato de un tren en marcha.
<< Es horrible estar aquí. >>
Ahora entiendo por qué un día, Melanie y yo, decidimos que lo mejor para nuestra vida universitaria sería nunca salir a reuniones que implicaran más de dos personas... o sea nosotras.
<< Tal vez ella está aquí. >> Pensé con la esperanza de encontrármela.
Ahora tiene una nueva vida. Un novio, tal vez nuevas amigas...
Si alguien me hubiera dicho al principio del semestre que ahora estaría sola en un partido de fútbol, rodeada de todas y cada una de las personas que juré odiar a muerte. Que mi mejor amiga tiene novio y decidió cambiarme por él. Para colmo, estoy siendo perseguida por un asesino que me asecha y probablemente se burla de mí.
No... yo no me creería nada de eso, de hecho... aún sigo procesándolo.
Es tan irónico como mi vida ha cambiado en tan solo unos meses... tanto que llega a ser escalofriante.
Una cara conocida llamó mi atención; estaba en las gradas más alejadas, a diferencia de las otras, que estaban llenas de personas. Se encontraba rodeado por un grupo de otros hombres que celebraban a la par con él. Dando saltos y gritando en apoyo al equipo.
Caminé tapándome los oídos con ambas manos hasta llegar a él.
— ¡PRESTON! — me acerqué gritándole al odio.
Ni siquiera se inmutó. Continuó dando brincos.
— ¡PRESTON! — lo agarré del hombro, sacudiéndolo como un sonajero. Todo su cuerpo se tambaleaba; apestaba a alcohol y marihuana. —¿¡DÓNDE ESTÁ MELANIE!?
— ¿¡QUIÉN ES!? — Abría y cerraba los ojos, probablemente tratando de encontrar un punto fijo en el que me viera bien.
— ¡ALICE!
Nos gritábamos para poder hablar. Justo ahí se giró, dejando lo que estaba haciendo a un lado para mirarme.
—¡OH, HOLA, ALICE! —Sacudió su mano, saludándome. Dio una arcada hacia adelante como si quisiera vomitar.
Instantáneamente lo solté, dando un paso hacia atrás.
— ¿¡DÓNDE ESTÁ MELANIE!? — repetí
Él se quedó pensativo unos minutos, tosiendo casi atragantado. Su semblante cambió por completo, como si hubiera recordado algo muy malo. De la nada me miró con confusión.
— ¿MELANIE? — giró la cabeza a un lado — ¡MELANIE! — miró hacia el otro lado— ¡OH DIOS MÍO, PERDÍ A MELANIE!
Comenzó a desesperarse como un loco. Llamaba a Melanie a gritos. Miraba en todos lados. Entonces noté cómo no solo apestaba a vodka y marihuana, sino que también sus ojos estaban más rojos de lo usual.
— ¿¡PERDISTE A MELANIE!?
— ¡ESTABA AQUÍ CONMIGO! — su voz sonaba desesperada; ya no sonreía ni saltaba.— ¡TENEMOS QUE ENCONTRARLA! ¡ALICE, AYÚDAME A ENCONTRARLA! — Ahora era él quien me agarraba a mí de los hombros para sacudirme.
Si había algo que tenían los Hernes, era su habilidad tan buena para arrastrarme y llevarme a donde quisieran ellos. Preston hizo exactamente lo mismo que su hermano. Tomó mi mano, la jaló y me llevó a raz con él hasta un lugar más apartado en la parte trasera de las gradas. No tenía ni la más mínima idea de si él sabía dónde estábamos, aunque probablemente ni él mismo sabía quién era en estos momentos.
#338 en Thriller
#147 en Misterio
darkromance celos posesividad, dark romance psicologíco, darkromance+21
Editado: 04.02.2026