"Todos los chicos me dicen mentiras, pero tú no. Tú solamente abres otra cerveza y pretendes que aún estás aquí... Sé que está metido en problemas, pero amo a ese hombre como nadie puede"
Lana del Rey: How to Disappear
...
Alice
Ambos se me quedaron mirando fijamente. La sonrisa en el rostro de Karly se había desvanecido. Su... novio, por así decirlo. Se pegaba a ella tratando de imponer autoridad. Deseando intimidarme con toda su aura oscura.
<< Ja, amigo. Créeme que eso ya no me asusta >>
Yo los miraba con cierto paralelismo... preguntándome si así nos veíamos Maxton y yo, cada que él decidía romper el espacio entre nosotros.
Me parecía un poco cliché eso en los hombres. La manera en que deseaban tanto poseer el cuerpo de una mujer que lo hacían propio. Haciendo cosas como estas, invadiendo el espacio personal de la otra persona.
Por suerte, eso no me pasó a mí... al menos hasta donde yo sé, él y yo nos odiamos mutuamente.
<< Te pones nerviosa cuando estoy cerca. No creo que me odies al cien por ciento. Tal vez formo parte de algún deseo oscuro que escondes hasta de ti misma para no aceptar la realidad. Pero sé que está ahí... >> Es extraño cómo memorice palabra por palabra lo que me dijo esta mañana...
— Como sea — sacudí la cabeza — Hacen muy linda pareja — Sonaba tan falsa como Lily. — ¿Creen que pueda hacerles una entrevista... es para el club de reportaje y...
— No — Heyloft me cortó de inmediato.
Ahora no solo se veía como la versión alternativa y más malvada de Maxton, sino que también es igual de insoportable.
— Son solo un par de preguntas...
— No —volvió a decir en el mismo tono seco.
No importa dónde esté o con quién, Maxton logra venir a mí de alguna manera. Se manifiesta como un fantasma que me hostiga sin piedad.
Karly no hablaba. De hecho, se veía un poco incómoda porque su cuerpo no estaba completamente pegado al de él. Mientras Heyloft intentaba hacer que ella se uniera al suyo. Como obligándola.
<< Este chico es una red flag andante >>
— Yo...
— Si no vas a comprar nada, mejor vete.
Uno de mis ojos quería temblar de tanto enojo. Llevaba aquí, si acaso, cinco minutos, pero "Maxton oscuro" ya había hecho que pareciera una insoportable eternidad. Todo gracias a su mal genio.
— Quiero un... hot dog —señalé a la vitrina.
Él, por fin, soltó a Karly. Quien, aun sin decir nada, se acercó a la vitrina y comenzó a preparar mi pedido. Más que su novio, parecía su raptor.
<< Y tal vez lo era >>
Irónicamente, todo coincidía con el perfil del asesino. La altura, su tipo de cuerpo. La ropa negra que estaba usando. Su estilo todo gótico/rockero. No quería sacar conclusiones apresuradas, pero este chico no ayudaba en absoluto. Con cada mirada que le dirigía a Karly, siguiendo todos y cada uno de sus movimientos como si los controlara desde su mente, más me hacía creer que él era el culpable.
La forma en que me trató también me resultaba demasiado extraña. ¿Por qué fue tan grosero con alguien que ni siquiera conoce? A menos que sí me conozca... ¡porque él es el asesino!
Un juego de miradas se dio entre nosotros. Instalando en el aire ese ambiente tan peligroso, pero a la vez atractivo. Nos observábamos sin parpadear. Él se lamía el piercing del labio. Mientras yo tenía la cara completamente seria.
— Aquí tienes — dijo en un tono muy bajo, completamente diferente a como antes había iniciado esta conversación—. Disfrútalo.
Heyloft seguía observándome. Pero yo ya estaba más que preparada para situaciones como esta.
— Voy al baño. —Habló con Karly. Se dio la vuelta por completo, ignorando todo lo sucedido como si nada. Salió por la parte trasera de la carpa y, poco a poco, empezó a alejarse.
<< No siento que Karly sea su próxima víctima >>
—¿Disculpa, es tu novio? — me atreví a preguntar ahora que no estaba.
— ¿Qué has oído? — Su rostro y el de Elizabeth tenían cierta similitud. No por el parecido, sino porque ambas habían hecho exactamente la misma expresión de nerviosismo al hablar conmigo.
— Nada. — Me encogí de hombros. —Hacen linda pareja.
— No mientas. —Trancó su rostro
— Digo la verdad.
— Todos dicen que es malo para mí... — Ella bajó su rostro al suelo, como si se sintiera mal al respecto. — Mis amigas murieron; estoy sola. Mi familia me odia... pero él... es el único que he apoyado en todo esto.
<< Dios mío, este chico es todo un psicópata >>
Utiliza a las chicas a su antojo y las manipula emocionalmente. Luego las encierra en jaulas con barrotes invisibles, privándolas de su libertad, de sus emociones e incluso de sus propias opiniones. Todo para, al final, terminar cortando sus alas de una forma tan cruel, haciéndolas sufrir con cada toque que da al desplumarlas... hasta que, de una sola, las asesina...
—Está bien, no tienes que sentirte mal al respecto — volví a mentir, fingiendo darle apoyo emocional—. ¿Por qué dices que es malo para ti?
—Sé que esto está mal, pero... —hizo exactamente el mismo gesto que Elizabeth mientras hablaba con ella. Miro hacia todos lados, cerciorándome de que no hay nadie escuchando. Apretaba sus manos a los costados y rascaba con uno de sus dedos un pequeño cuero que sobresalía de su pulgar. — Él era novio de una de mis amigas... ella murió...
— Entiendo... no te voy a juzgar. — hablé en el tono más bajo y tranquilizante que conocía.
— ¿Nunca te has enamorado?. Sé que está mal amarlo, sé que esto me puede destruir... pero no me importa. Quizás vive por sus drogas y para que le den amor, pero... de todas las que tenía, me eligió a mí; me apoyó cuando mis amigas murieron. ¿Entonces quién es más mujer? ¿Ella, que está muerta... o yo? Sé que no puedo cambiarlo; tal vez tiene una forma extraña de ser y de demostrar cariño. —Se detuvo por un instante. Un sollozo se escapó de su boca. Quería llorar. — Tal vez sea un mal tipo y haya hecho algunas cosas malas en el pasado. ¡Pero él me ama!
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Editado: 04.02.2026