"No me hagas sentir triste.
No me hagas llorar.
A veces el amor no es suficiente. Y el camino se pone difícil.
No sé por qué..."
Lana del Rey: Born to Die
...
Alice
El oscuro azul de sus ojos contrastaba con el marrón de los míos, tan profundos como el mar y tan fríos como el océano Ártico. Sabía que no podía cambiar la forma en que me miraban; que nunca sería parte de aquel mundo al que pertenecían... y probablemente jamás lograría entenderlos. Se sentía como fuegos artificiales que estallaban dentro de mí, revolviendo mi estómago. No entendía si eran causa de aquel estrago tan grande o si era por el hecho de que era él quien estaba aquí para redimirme de todo esto...
<< ¿Nunca te has enamorado?. Sé que está mal amarlo, sé que esto me puede destruir... pero no me importa. >> Recapitule las palabras de Karly...
<< No, yo no soy como ella >>
Levanté lentamente la mirada; mis lágrimas reflejaban las luces de las ambulancias a nuestro alrededor. Él volvió a pasar una de sus manos por mi mejilla.
— Solo te pido que no continúes con esto... —me susurró. Por un momento, solo nos vimos a nosotros dos ; no había nadie más a nuestro alrededor, porque ninguno de los que estaban aquí importaba justo ahora.
Él tomó mi mano, pero por primera vez no la jaló. Caminaba a mi par, ayudándome a salir de allí, llevándome muy lejos, donde el bullicio fue cesando poco a poco. Atravesaba entre las calles, esquivando y apartando a quienes pudieran estar en medio. No tenía ni idea de cómo había llegado hasta ahí... pero le agradecía internamente por llevarme lejos de aquella escena tan horrible.
Se veía tan imponente ante mis ojos. Caminando con seguridad. Ya no era el mismo Maxton, el insoportable que me llevó arastrada por todo el club. Tampoco el que me obligó a irme de aquel estacionamiento... no... se sentía diferente.
Mi pecho seguía subiendo y bajando descontroladamente . La química de mi cerebro se alteró hasta el punto de que las imágenes en mi mente comenzaron a verse borrosas, como un mal recuerdo que deseaba borrar. Caminaba sin sentir mis piernas; por primera vez no me molestaba ser llevada por él.
Maxton pareció notarlo y se acercó a mí. Inclino el cuerpo hacia adelante y me levanto en el aire. Yo enrosqué una de mis manos a su cuello mientras que las suyas sostenían mi cuerpo. Escuchaba, mientras él avanzaba, el sonido de su respiración, tan calmada a diferencia de la mía.
Vi a lo lejos un auto negro platinado clásico estacionado; ya sabía hacia dónde se dirigía esto... pero no me importaba; decidí confiar en sus decisiones ciegamente.
— Súbete. —Abrió la puerta para mí, me bajó hasta el suelo y me ayudó a entrar al auto. Mi cara estaba hecha un desastre; todo mi maquillaje se había corrido. El rímel de mis pestañas ahora no era más que una estera negra que bajaba desde mis ojos hasta mis mejillas.
No sé cómo me convenció... no, es que ni siquiera tuvo que decir algo. Yo obedecía a todo lo que él decía. Se sentía peligroso, pero, extrañamente, llamativo...
Era más que obvio que me gustaba lo riesgoso; todo esto se sentía así. Él era para mí como esa fruta prohibida para Eva. Sabía que tendría consecuencias negativas al final... pero la grieta ya estaba abierta.
Seguía odiándolo aunque ... ¡Diablos... ya ni siquiera sé en qué creer! Solo sé que esta es otra mala decisión que terminaré lamentando más tarde.
— Solo... sácame de aquí — susurre muy bajo, encogiéndome en el asiento.
Él metió la mitad de su cuerpo dentro del auto. Mi respiración dejó de fluir durante unos segundos, viendo cómo me ajustaba el cinturón de seguridad.
— Vas a estar bien, te lo prometo... — Su cara quedó justo frente a la mía. Sintiendo su cálido aliento rozando mi piel. Se inclinó un poco más hacia delante y...
Beso mi frente.
No estaba comprendiendo nada de lo que sucedía. Electrochoques comenzaron a circular por mis venas, como duros corrientazos de ansiedad mezclados con... más...
Mi cabeza decía no
Pero tal vez sí había algo más...
Cerró la puerta de un pequeño tirón, se subió a su asiento, encendió el auto y agarró el volante con una sola mano. Enterre mis uñas en el asiento, apretando la mano con fuerza contra el cuero que revestía los asientos lujosos.
Hoy se veía diferente... todo en él ya lo era.
<< ¿Qué hicieron con aquel monstruo llamado Maxton? >>
—¿A dónde vamos? — pregunté.
— A tu apartamento... — tenía la mirada fija en el camino. Había muchas personas en la calle; algunas recién llegaban con tal de ver aquel escándalo. Todos metidos en medio, las ambulancias y los carros de policía ya comenzaban a detener el tráfico.
Para nuestra suerte, Maxton se las ingenió para pasar con rapidez antes de que se formara más lío.
Yo miraba atenta viendo cómo todo alrededor de aquel auto parecía un caos. Pero dentro... se sentía como un reconfortante refugio del mundo.
Volví a mirarlo con el rabillo del ojo. Los mechones de su cabello estaban despeinados; se veía tan sexy cuando no parecía un abuelo estirado y obstinado... Su camisa tenía los mangas arremangados hasta la mitad de los brazos, dejando ver sus enormes manos y aquel reloj plateado que siempre usaba. Algunos de los botones de su camisa estaban desabrochados, dejando a la vista un pequeño pedazo de su gran y musculoso pecho.
Recuerdo aquel día en que lo vi usando la ropa deportiva del gimnasio. Era más grande y ancho de lo que imaginé; aquella camisa también le quedaba tan bien... dejando marcados sus abdominales y musculosos brazos a través de la ligera tela de látex. En aquel entonces lo vi con ojos de odio y de molestia... pero ahora...
<< Sigo odiándolo >>
#338 en Thriller
#147 en Misterio
darkromance celos posesividad, dark romance psicologíco, darkromance+21
Editado: 04.02.2026