" Un corazón roto no justifica actos de crueldad ni falta de empatía. Solo refuerza la idea de que cuando alguien carece de humanidad contigo está repitiendo patrones del pasado... algo que tú también harás en el futuro con alguien más"
Antes de leer:
Este capítulo contiene contenido sensible, como bullying, autolesión, abuso sexual, suicidio, ataques de pánico en público y ansiedad. Puede resultar incómodo para algunos lectores. Se recomienda discreción.
...
Alice
Elizabeth se veía seria. No lloraba, ni siquiera parecía tener ganas de hacerlo. Sus palabras se incrustaron en mi piel como microagujas que me picaban constantemente. Ansiosa por saber la verdad.
Ella no es tan inocente como aparenta.
Ninguna de ellas lo es...
— Todo comenzó a principios del semestre. Habíamos regresado de las vacaciones de verano. Nuestros cuerpos estaban bronceados, y nuestras mentes aún deseaban un poco más de adrenalina. — Inicio sin tartamudear. — No sé bien con exactitud qué sucedió, nunca me quisieron contar la verdad. Y cada cosa que creo saber, sé que solo son mitades inconclusas de esa trágica historia de la cual yo fui partícipe sin siquiera saber los hechos con exactitud...
Prestaba atención observándola firmemente.
— Lily y Elle amaban salir de fiesta. Pasamos el verano juntas en una cabaña en la playa. Nos metíamos en líos; era divertido. Queríamos una prueba de lo que era la vida real, por eso lo hicimos. Bailábamos, nos drogábamos. A veces me sentía un poco mal por eso, pero luego Lily llegaba y me obligaba a seguir haciéndolo. Se creía la jefa del grupo... y en algún momento lo fue. Todas seguíamos sus órdenes al pie de la letra.
Es idea mía... o siento como si me estuvieran observando...
Podría ser él mirándonos desde algún punto ciego, pero no puedo detener a Elizabeth, no ahora que por fin está dispuesta a hablar.
— Cuando regresamos al campus tras nuestras locas vacaciones, todas sentíamos el mismo vacío. Algunas lo llenaron con más fiestas y drogas, otras con sexo... Tal vez fue ahí cuando comenzaron a excluirme del grupo. No deseaba seguir con eso.
Sobe levemente la parte trasera de mi cabeza. Algo me molestaba: sentí ese pesar que causa una mirada cuando está fija en ti.
— No fue el alcohol, tampoco las drogas o el sexo sin control... ya nada les llenaba a esas dos...
— ¿Lily y Elle?
Asintió.
— Había algo maligno que vivía dentro de esas chicas. Una especie de veneno que acabó envolviéndonos a todas... Ya he hablado de cómo les gustaba molestar a las personas, pero era algo simple. Se burlaban y hacían comentarios desagradables sobre quienes hablaban. Nada era en serio... hasta que un día sí lo fue.
Siento que nos están escuchando...
— Una chica...
—¿Una chica? —Levanté una ceja.
—Sí, tomaron una nueva víctima para sus burlas: una chica de primer año. Decían que estaba en una de sus clases de matemáticas. La primera vez que escuché acerca de ella creía que solo sería otra burla pasajera...
—¿Y lo fue?
Negó lentamente con la cabeza. Mordió la esquina de su labio con culpabilidad.
— Al comienzo solo eran comentarios entre ellas dentro de nuestro grupo. Hablaban de lo molesta e irritante que era; mencionaban cosas como: que solo hacía las cosas para caerles bien a los demás, que no tenía personalidad y tampoco amigos . Suena a drama de high school; yo también lo vi así. Era bastante inmaduro que dos chicas de tercer año universitario hablaran tan mal de alguien que acababa de ingresar al campus. No tengo idea de cómo o cuándo todo ese odio se expandió, pero...
— ¿Qué tan malo pudo ser...?
Elizabeth hizo una mueca, sacando los dientes. Indicando que era bastante grave.
— Mmm... bueno... conocí a la chica. No mucho, pero sí lo suficiente como para saber que no era nada de lo que Lily y Elle especulaban. Al parecer ella lo sabía y al principio no le daba importancia... luego ya no solo eran comentarios encerrados en un cuarto por cuatro paredes y seis bocas... sino que eran públicos, pasivo-agresivos y muy mezquinos.
— Supongo que la odiaban. Pobre chica...
Asintió: — No se tardaron mucho en pasar de comentarios a daño físico. La misma chica que antes no parecía darle importancia a esos comentarios... ahora estaba siendo hostigada públicamente. Una vez, Lily se la topó en una fiesta y la golpeó dentro del baño sin razón aparente. La tironeó del cabello hasta encerrarla dentro de uno de los cubículos, metió su rostro dentro del inodoro y terminó escupiéndole en la cara. Ese día estaba muy drogada, pero no justificaba ninguna de sus acciones. Yo quedé atónita, sin saber qué hacer ni qué decir.
Mis ojos se abrieron a más no poder. ¡Dios mío, odio a Lily! No me importa si está muerta, se lo merecía...
— Por eso digo que quizás tiene sus razones...
—¿Crees que esa chica sea quien mandó a matarlas a todas por venganza?
— No... — hubo un silencio de parte de ella. Su vista se clavó en mí con cierta incomodidad — La historia aún continúa...
Esa sensación de ser vigilada sigue. Busco con la vista algún indicio de lo que podría ser alguien observándonos... pero no parece haber nadie...
—Sabía que Lily había sufrido abuso doméstico toda su vida por parte de su padrastro; no le gustaba hablar acerca de eso, pero... él solía violarla... — volvimos a quedar en silencio las dos. El aire se sentía más pesado de lo usual. — mientras que su mamá no hacía nada para protegerla. Fueron años de tortura para ella. Solo estaba repitiendo el mismo patrón que alguna vez había vivido, ahora con gente inocente, lastimando a quien no debía. — Hizo una pausa para tomar aire; su voz tembló un poco —. Vi cómo aquella chica se deterioraba lentamente, como una flor que se marchitaba poco a poco. Antes sonreía; se veía feliz. Hasta que un día... Lily descubrió que se autolesionaba y se valió de esa información para meterse en su cabeza y continuar torturándola. Mostrando sus cicatrices ante toda su clase, burlándose de lo "patética y débil" que era.
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Editado: 15.02.2026