" Mis amigos no caminan; ellos corren. Pintamos las rosas de rojo con la sangre que gotea en el jardín. Este sueño, que es matar, me hace sentir vivo. Hace que me sienta a salvo"
...
Alice
Tres días después
9:30 pm
Camino sin rumbo por las sombrías calles del campus. Las mismas que tienen manchas de sangre en cada esquina. Por primera vez sé qué estoy buscando: paz mental. Necesito ayuda; me estoy perdiendo a mí misma. No soy capaz de reconocerme cuando me veo en el espejo, preguntándome muchas veces si esto es el infierno.
Mis pensamientos están abarrotados de dudas y mi habitación está llena de pruebas vacías. Mientras más busco respuestas, más pierdo la claridad. La mente se me nubla y mis ojos solo piden llorar.
Abrazo mi cuerpo frío, caminando por el húmedo césped; no está mojado sino congelado. Lleno de pequeños témpanos de hielo formados por escarcha en el suelo.
Me siento como si estuviera embrujada o maldita. Sé que es mi culpa haber acabado aquí; lo he repetido tantas veces que he perdido la cuenta.
Las luces son tenues; los edificios están vacíos. Nadie quiere abrir los ojos y reconocer lo que pasa; eso me enferma. ¿Por qué parece que soy la única que lo nota?
— Todo esto es una especie de venganza bien planeada... pero... ¿qué tiene que ver Maxton?
Saco mi teléfono del bolillo y comienzo a escribir el mensaje con un nudo en el pecho.
Para Mell:
Perdóname por todo lo que te he hecho. Nunca quise que esto pasara, tal vez sí tenías razón cuando dijiste que soy una mala persona. Sé que tu intención nunca fue herirme sino hacer que abriera los ojos. Si soy una mala amiga, no pude protegerte una vez y ahora ni siquiera tengo certeza de quién soy. Por favor, háblame, responde a mis mensajes. Quiéreme, aunque sea, una última vez...
Suspiré; enviando aquel mensaje sabiendo que no respondería...
Continúo avanzando, deseando dejar de pensar al menos por un segundo. No hay ningún carro circulando a esta hora. Los últimos días se han sentido pesados; no he comido ni dormido. Mi cuerpo se niega a hacerlo porque mi mente solo se centra en encontrar al responsable de todo esto.
— Ya tiene lo que quiere, ¿por qué seguiría asechándome? —Y tengo razón al preguntarme eso. Tal vez no desea matar a Elizabeth ni a mí. Puede que ya haya cumplido su cometido y por fin nos deje en paz, pero... no creo poder soportarlo . La agonía, los desvelos y los traumas en mí ya son demasiado grandes como para una redención.
Mis pies se mueven despacio, calculando cada paso. Todo esto se siente tan falso como una pesadilla de la que pronto despertaré.
<< Ding. Ding. Dong >>
Me detengo en seco
El reloj no suena a estas horas.
<< Ding. Ding. Dong >>
Volví a escucharlo desde lejos, al igual que aquel día...
—¿Sabías que cuando un reloj se detiene, te está indicando la hora exacta a la que murió? — sentí esa respiración caliente detrás de mí.
— T-tu... — me paralice.
— Alice, no sabes cuanto disfruto esto — su gruesa voz hace eco en mis timpanos — Es una lastima que aun sigas lejos de la verdad, aunque... tengo que admitir que lo de la cafeteria fue todo un show — arrastraba su lengua, siseando entre palabras — Me gustaría saber que mas hay dentro de esa retorcida cabeza, ya que no soy el único que se las ingenia para hacerle daño a quienes ama...
— ¿Q-que...?— tartamudee. Siento el crujir de mis huesos bajo mi piel.
—¿Aún no te preguntas por qué no le llegan los mensajes a tu amiguita...? — enrosco su mano a mi cintura. Pegando mi cuerpo al suyo. Había cierta similitud con el de... — No creo que te haya bloqueado.¡Vamos a llamarla! ja,ja,ja.
Se reía a carcajadas cínicamente. Su aliento tenía un fuerte olor a tabaco; siempre me había repugnado el aroma de la nicotina.
Metió su mano en mi bolsillo y volvió a sacar mi teléfono. Lo coloco frente a mi cara y busco el número de ella como si nada.
Un timbre...
Dos timbres...
Tres timbres...
Comencé a sudar frío al ver que no respondía. Tal vez solo me está ignorando... no quiere que la moleste a esta hora.
— Ups, vas a tener que encontrar a tu amiguita antes de que yo lo haga. Mi objetivo principal nunca has sido tú. Sé que dentro de esa jodida cabeza... — lamio la punta de mi oreja. Agarrando con una de sus manos mi nuca, apretándola fuertemente— ...En el fondo deseas que te mate porque esa es la única forma que tienes de escapar de todo esto. Disfruto de tu sufrimiento más de lo que puedes imaginar... y la única manera que tengo de destruirte no es asesinándote, sino a ella... y si en verdad la amas, vas a tener que dejarla ir...
— No... no le hagas daño. — Mis ojos se aguaron. — ¡¿Matame a mí si quieres, qué más te da?! ¡Yo soy el estorbo en medio de tu camino, no ella! ¡Déjala en paz! —apreté ambos puños contra los costados de mi cuerpo.
— Nada en este mundo te haría sufrir tanto... ni siquiera tu propia muerte. En cambio... — pauso sus palabras.
Vi cómo relucían las luces a través del filo de la navaja con la que jugueteaba frente a mis ojos. Meneándola de un lado al otro. Lentamente la acercaba más a mis ojos. No podía moverme; él estaba detrás, acorralándome con su enorme cuerpo.
Sentí el toque frío del metal filoso contra mi rostro y cómo deslizaba sobre mi mejilla. Enterraba despacio la filosa punta. Todo mi cuerpo temblaba; su mano cubrió mi boca; así no podría gritar.
— Es ella... o tú... — mi rostro ardía y mi estómago saltaba de la ansiedad.
La sangre se impregnó en sus dedos. Abriendo de lado a lado las fibras de mi piel, dejando expuesta la carne que había debajo. Mi mejilla palpitaba, dando punzadas; cada una dolía más que la otra. Cerré los ojos con fuerza dejando que las pesadas lágrimas brotaran por sí solas. Los gritos se ahogaban en mi garganta, tapados por su grotesca mano.
#374 en Thriller
#160 en Misterio
darkromance celos posesividad, dark romance psicologíco, darkromance+21
Editado: 15.02.2026