"La obsesión no comienza con el deseo, sino con la idea de que alguien te pertenece... incluso antes de tocarlo."
...
Alice
Una vez más estoy dentro de este auto negro tan lujoso, sentada en el asiento delantero, viendo los árboles pasar a través de la ventana. Los minutos pasaron, y nada mas salir del campus, volví a la normalidad. Ya no estoy tan alterada. Odio admitirlo, pero él me tranquiliza... Mi cuerpo esta acurrucado en una esquina, con las piernas encima del asiento. No deseo voltearme hacia su dirección, solo disfruto del paisaje. Este pueblo no es tan malo después de todo; tiene ciertas vistas hermosas que parecen sacadas de una escena de una película vieja.
Nunca antes he ido tan lejos; la carretera se hace cada vez más estrecha, de solo dos carriles, uno para cada sentido. ¿Qué tan lejos puede vivir alguien? Pronto tendre la respuesta.
Chismeo un poco con el rabillo del ojo hacia Maxton. Maneja concentrado, con la vista al frente; una de sus manos esta en el bolante, mientras que la otra reposa junto a su pierna. Me quedo observándolo con intriga; se ve tan sexy manejando. Escaneo cada parte de su cuerpo; como sus pantalones se ajustan perfectamente a sus piernas a pesar de ser holgados. La camisa debajo de su saco está completamente tensa; parece más apretada de lo que debe, haciendo rehalzar sus pectorales. Su corbata bien atada al cuello. ¿Cuándo se volvió tan... hot?
—¿Qué tanto me miras? — dijo completamente serio. Concentrado en el camino.
— ¿Yo?
— Llevas cinco minutos mirándome fijamente.
Mi rostro se puso rojo; puedo sentir el calor en mis mejillas. Creía que todo este tiempo había disimulado al observarlo; al parecer no...
— Acércate. — Hizo un leve gesto con la mano, apenas moviendo los dedos, ordenándome acercarme, como si ya supiera que no iba a resistirme.
Me acomodo en el asiento, sentándome correctamente, quedando un poco más pegada a él.
Maxton gira lentamente su rostro, enseñandome esa maldita y sexy sonrisa de victoria. Lamió sus dientes mientras coloca su mano sobre mi muslo, apretando sus dedos y transmitiendo el calor de su cuerpo al mío.
— Mucho mejor. — hablo sobando mi muslo. Metía ligeramente la mano entre mis piernas, cerca de aquella delicada zona. Mi estómago da saltos de nerviosismo, pero aun asi yo no deseo apartarlo de mí.
— Es gracioso cómo te llenas la boca diciendo lo mucho que odias a la gente, el contacto físico y a mí... pero mirate ahora. Vulnerable ante mi toque, podría hacer lo que quiera contigo y aun así lo disfrutarías...
— ¿Q-que?
— Nada Graham. — solto una pequeña risita mientra sigue conduciendo.
— No me llames Graham — exigi, cruzándome de brazos—. Ya te lo había dicho: odio escuchar mi nombre en tu boca.
Mentirosa...
— Cierto... — hizo una pausa manteniendo esa sonrisa. — tu prefieres tener mi lengua rozando la tuya.
Me quedo paralizada sin saber qué responder a eso. Un calor enorme me invade; esta conversación se esta subiendo un poco de tono.
— ¿Que... quetan lejos vives? — trato de recuperar la compostura.
— Ya casi llegamos. ¿Por qué?... ¿Quieres bajarte para que deje de tocarte?
— Yo... no...
— JAJAJA. — Se carcajeó abiertamente, metiendo un poco más la mano entre mis piernas; yo las mantengo cerradas, apretándolas un poco. Siento un cosquilleo que sube y bajaba por todo mi cuerpo. — ¿Por que no te gusta que te diga Graham? yo me siento original. Todos te llaman Alice, pero para mí eres 'Mi Graham'.
— N-no me gusta; siento como si me estuvieras regañando. Sigues siendo mi profesor... Además, eres mayor que yo...
— A mí me gusta.
— A mi no. — me muerdo los labios aguntando las ganas de sonrerir.
—¿A ti qué cosa te gusta... aparte de mí, digo...?
Muerdo aún más fuerte el interior de mis mejillas. No voy a darle ese privilegio de escuchar lo que quiere; no lo haré.
—¿Alguna vez has tenido novio, Graham? — pregunta muy despreocupadamente. Mis ojos se abren de par en par ante esa pregunta tan repentina.
¿Por qué diablos quiere hablar de estas cosas justo ahora?
— No lo sé, dime tú — volteé los ojos — ya que según tú llevas muchísimo tiempo vigilándome.
— Solo me interesa saber si alguien más que yo te ha tocado. Pero viendo el rojo en tu cara, parece que no... Eso me gusta. ¿No me digas que ese fue tu primer beso?
Me quedo callada, sintiendo el calor volver a subir por todo mi cuerpo. Mi silencio fue la respuesta a su pregunta.
— Ja,ja,ja —rió con tristeza —. Ya lo sabía, igual fuiste un poco torpe cuando intentaste seguirme el ritmo — Acarició mi piel con suavidad, usando la misma mano que tiene metida entre mis piernas. — Te ves linda cuando te avergüenzas de lo que digo, aunque no está mal tener fantasías... yo también las tengo... ¿Deseas que algo más pase entre nosotros?
— ¡CÁLLATE Y MANEJA!
Él volvió a carcajearse. Voltee mi rostro por completo hacia el otro lado. Si antes estaba apenada, ahora soy capaz de explotar de tanta vergüenza.
Él continuó conduciendo; para mi suerte, no volvió a hablar; solo mantenía su mano sobre mi pierna, apretándola de vez en cuando. Yo me dediqué a seguir mirando el paisaje, preguntándome mentalmente, con impaciencia, cuándo íbamos a llegar.
...
&&&
Unos veinte minutos después, Maxton se desvió a un camino aún más estrecho, como si fuera una calle privada, incluso introdujo un código para que dos gigantescas rejas se abrieran permitiéndonos el paso.
Tal vez planea matarme en medio del bosque en donde nadie jamas me encontrara, y yo soy solo una estupida que cayo en otra de sus mentiras...
Pero mi paranoia se detuvo en el instante en que vi una enorme casa de dos pisos. Tenía una estructura moderna, con paredes cuadradas y cimientos asimétricos. Completamente pintada de blanco, con ventanas de cristal nublado y una entrada de piedra.
#374 en Thriller
#160 en Misterio
darkromance celos posesividad, dark romance psicologíco, darkromance+21
Editado: 15.02.2026