Alma de hierro

Capitulo 16

Entrenamiento con lanza

__ Esa es la idea __ le susurré y me aleje un poco, después seguí mí camino.

Un semana después...

Empezamos a formarnos cómo siempre aquí había un horario estricto seis de la mañana, se tienen que levantar ni hora más ni menos nos arreglamos a las siete de la mañana tenemos que hacer nuestras actividades domésticas, ya a las ocho es la hora del desayuno de la nieve a once de la mañana es él entrenamiento hasta la doce del día y así sucesivamente.

Los reclutas mayores juntos con los sargentos nos enseñaban a blandir la espalda, cómo atacar y proteger.

Meredith tomó su espada y con un esfuerzo sobrehumano logró levantarla.

__ Meredith, tienes que hacer más ejercicio o sino no podrás dominar la espada y todos mis esfuerzos por enseñarte será en vano __ habló él capitán Roger, él joven que me trató a éste maldito lugar.

Estaba sudando frío él sudor en mis manos se me hacía incómodo mientras sostenía la espada.

__ Lo estoy haciendo, estoy haciendo todo lo que me dijiste __ replique, con la voz quebrada por él cansancio.

__ No es suficiente, así que dejá de ser una niña malcriada y llorona. Y haz lo que te pido __ me gritó.

Lo miré desafiando con la mirada.

__ Quita esa cara, y levanta la maldita espada sin caerte __ me insulto.

Tomé un impulso y con la fuerza que jamás pensé que tendría levanté la espada dando un paso hacia atrás y me puse en posición de ataque.

__ Viste que sí puedes lo que pasa es que eres una perezosa __ me ánimo.

__ ¡ Cállate! .

Corrí hacia él para atacarlo y él me esquivó y no sólo eso. Me puso el pie tropecé y me caí.

Me arrastré en él suelo y levanté la mirada rechine los dientes de puro coraje mientras él me veía desde arriba.

__ Tienes destreza lo admito, pero eres demasiado impulsiva haces y dijes las cosas sin pesar __ me explico __ No sabes caminar y ya quieres correr. Pero qué patético.

__ Hago mí mayor esfuerzo __ le dije.

__ Pero no es suficiente... Sólo sabes decir eso pero sabes lo que te falta, pasión y disciplina, no es solo entrenar y hacerlo bien. Tienes que preguntarte porque no lo hago bien.

__ ¿ Y que quieres que haga? __ le pregunté.

__ ¿ Quiero que dejes de victimizarte por todo ? __ me regaño.

__ No lo hago __ lo niego.

__ En serio, la semana pasada te quedaste durante del entrenamiento que no querías estar aquí y que viniste a la fuerza.

__ Me trajiste a éste lugar la fuerza __le hablé, sonando razonable.

Él me miró y soltó un bufido.

__ Lo vas a negar __ le dijo.

__ No __ me respondió.

__ Pero ves a tú alrededor los demás niños no anda llorando cómo tú lo haces __ me recriminó.

__ ¿ Qué no los escuché hacerlo eso no significa que no lo hagan? __ le hablé __ Pero a tí no te importa nada de eso.

Él dió un paso hacia mí y se agachó hasta quedar a mí nivel mientras yo me sacudía mí ropa.

__ Mered, aprende una cosa no todos tienen que saber lo que te está sintiendo desde aprender a guardarte esa tipos de cosas y también... Aprender a no hablar de más y desafiar a un superior ni otro hombre.

__ ¿ Porque lo dices? __ le pregunté.

__ Te lo digo porque en estos momentos se está popularizado la casa de brujas__ me contestó __ Así que es mejor que vayas por la sombrita.

Su advertencia dejó a Meredith pensativa, no sabía que era eso de la caza de brujas; en su país eso no existía las mujeres eran tratadas con respeto pero en este lugar era muy diferente a su hogar.

A volver del entrenamiento mientras Meredith pasaba, escuchó los murmullos de los reclutas.

__ ¿ Porque él caballero Róger había recogido a esa niña cómo recluta? __ preguntó uno de ellos.

__ No ven, ¿ Porque es una bruja? __ le respondió otro.

__ Mí padre dice que las brujas hechiza a los hombres para que hagan lo que quieran __ dijo otro __ Dicen: que las mujeres demasiado hermosas o muy feas son consideradas brujas.

__ Es verdad.

Los otros sólo me miraban con asco, otros con asombro, otros eran miradas raras.

Yo seguí mí camino hasta encontrarme con ellos: Adrián, Pablo, Alexander y Horacio.

Ellos me esperaban cómo siempre eran los únicos que me trataban bien, en éste lugar aparte de Alférez Róger. Los demás me evitaban pero no sabía él verdadero ¿ Porque?.

__ Meredith, vamos al campo de entrenamiento a practicar __ dijo Pablo.

__ Otra vez__ me queje, pero de igual forma fuí.

Pablo es un chico, su cabello es castaño oscuro, ojos oscuros y piel cobriza. Adrian por otra parte tiene él cabello ondulado y azabache, sus ojos era de un lindo color esmeralda y piel clara.

Y Alexander él es un chico de personalidad noble y gentil su cabello es rubio como el oro, ojos miel y piel pálida.

Pero se ellos tres a quien a mí me gusta es Alexander.

Al llegar al campo de batalla Alexander nos lanzó a cada uno una lanza.

__ Tenemos que mejorar __ dijo, mientras rompe la lanza con la rodilla __ O seremos el hazme reír de todos y jamás podremos salir de aquí.

___ De qué nos sirve salir, si ellos cuando nos graduamos de aquí nos lanzará a pelear con las bestias y monstruos que consigan __ me queje, sosteniendo la lanza de tanto apretarlo mis nudillos se volvieron blancos.

Los demás desviaron la mirada.

__ Aunque así fuera. Meredith nosotros tenemos que dar lo mejor de si __ habló Adrián.

Los demás asintieron aprobando su respuesta, yo no dije más sabía que tenía razón pero...

__ Está bien.

__ Bien, ahora prepárense __ añadio Adrián, acercándose hacía nosotros con la lanza.

Él se acercó hacía mí él me iba a golpear, por puro instinto desvíe el palo con mí lanza mantuve la fuerza en mis muñecas e brazos y le lancé una patada en su muslo izquierdo.

Él se arrodilló con sólo una pierna y le di un puñetazo, los demás corrieron hacía mí giré la lanza en el aire con mí muñeca puse un pies adelante y otro atrás, golpeé la lanza de uno. Él otro me golpeó en las costillas.



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En el texto hay: libertad, dolor, sobrevivencia

Editado: 23.10.2026

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