Alma de Ibuprofeno

Capítulo 7

Estaba examinando las fotografías que había tomado junto con Leo. La profesora Bárbara, nos mencionó que la próxima clase iba a revisar la primera parte de nuestro portafolio. El castaño se encontraba a un lado de mí, mientras que Víctor y Axel se hallaban enfrente de nosotros. A pesar de que intentaba de ignorar los comentarios que me habían dicho sobre Leo, no quería estar sola con él, así que le pedí a Víctor que se quedara con nosotros. Los dos chicos tan solo se la pasaban hablando entre ellos y en ocasiones revisaban su celular.

—¿Qué te parece esté? —Preguntó Leo mientras pasaba de fotografía.

—Está bien.

Íbamos seleccionando las fotografías que más nos agradaban.

Nos encontrábamos en una de las mesas que se hallaban en el área verde, aquel día estaba haciendo algo de calor, así que decidimos trabajar en el exterior. El ambiente que se generaba en el lugar era relajante, ya que uno de los edificios nos proporcionaba sombra, haciendo que trabajáramos bien.

A pesar de que el clima era cálido, Leo tenía puesto una sudadera, en mi mente tan solo se preguntaba ¿acaso, él no tenía calor?

De repente, sentí como alguien me golpeaba en la pierna, esto provocó que volteara a ver a Víctor. Antes de poderle reclamar, él me hacía algunas señas para que viera a una dirección exacta. Confundida, guie la vista, me percaté que en el sitio se encontraba Jacobo, él se hallaba hablando con algunas personas. Víctor quería que fuera con el chico, yo comencé a mover la cabeza especificando de que no iría.

Víctor me lanzo otra patada, de igual manera, yo hice lo mismo. Los dos nos comenzamos a dar patadas uno al otro, provocando que la mesa se moviera. Víctor tomo su celular y escribió un mensaje, que, a los pocos segundos, llego al mío, en él decía «sí no vas a hablar con él, le voy a gritar para que venga». Miré de nuevo a Víctor y negaba desesperadamente con la cabeza, no quería que Jacobo viniera hacia nosotros, no me sentía preparada para hablarle sin trabarme o sin sonrojarme.

Víctor se preparó para gritar, pero antes de que lo hiciera, lancé una última patada, esta vez con mayor fuerza, estaba molesta por lo que planeaba hacer.

—¡Ay! —exclamó Axel mientras se agachaba para poder tomar su pierna.

—Lo siento Axel, no era mi intensión golpearte —me disculpe mientras me llevaba las manos a mi boca a causa de la impresión.

—Y el loco es otro —susurro Leo acompañado por un suspiro. El castaño tomó sus cosas y comenzó a guárdalo en su mochila y se levantó del asiento—. Me tengo que ir, después nos vemos.

—Espera Leo —comentó Axel—, tengo que entregarte algo.

El chico sacó varias cosas de su mochila, entre ellos, una sudadera y un libro, pero lo que más me llamó la atención, fue el manojo de llaves que sacó de el. Abrí los ojos lo más que pude, cuando me percaté que el llavero tenía, una figura de un Pikachu. Sentía como la ansiedad se iba apoderando de mí.

Sin pensarlo más de una vez, le di una patada a Víctor, desconcertado, me observo, al igual que él me había hecho para que volteara a ver en dirección en donde se encontraba Jacobo, le señale en donde se encontraban las llaves de Axel, gracias a su expresión, me percaté que él no tenia idea de lo que le quería decir, desesperada, tomé mi celular y le mande un mensaje.

Nora: mira las cosas de axel.

Víctor volteo a ver, él levantó la vista con rapidez y comenzó a negar, lo hacía de una manera discreta para que nadie se percatara de su acción. Leo tomo el libro que le extendió Axel para luego retirarse del lugar.

Axel volteo a vernos, en su rostro se podía apreciar que se encontraba confundido.

—¿Por qué se estaban dando patadas? —Preguntó el chico.

—Por nada importante —contesté, no quería que supiera de nuestra actitud infantil.

—Axel, ¿en dónde compraste este llavero? —Pregunto Víctor tomando a la figura.

—Me lo regalaron.

—†—

Víctor me acompañó hasta el apartamento. Los dos íbamos hablando acerca de lo curioso del llavero de Axel, los dos llegamos a la conclusión de que se podía tratar de una simple casualidad, pero no era suficiente para quitarnos la intriga.

—Pero, ¿no crees que es una curiosidad muy rara? —Pregunté con intriga.

—¿A qué te refieres?

—Cuando le contamos a Axel acerca de Damián, de las pistas. No se burló y además de que él fue el quien nos dijo acerca de que pudiera tener algo de color amarillo.

—Debes de estar alucinando, pudo ser una simple coincidencia —Víctor guardo silencio por un rato.

Intenten de tranquilizarme y olvidar el tema por completo, pero la expresión de Víctor provocó que me sintiera más ansiosa de lo que estaba, en su mirada noté que se encontraba analizando lo que discutíamos.

—Nora, si Axel es Damián, ¿Por qué crees que él todavía no lo admite?, ¿qué es lo que está escondiendo?

—No lo sé. Todo esto es raro.

Los dos intentábamos de buscar alguna explicación. Si en realidad se trataba de que Axel era Damián, ¿por qué no lo decía?

—Tengo una idea —comentó Víctor—. Puedo hablar más con Axel e intentar de sacarle la información.




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