Alma de un corazón ansioso.

Carta de amor al viento.

Una brisa surca mi camino.

Es agradable, fresca, pero a la vez distante.

Me acompaña sin preguntas, sin quejas o molestias.

Yo la sigo, lento, constante, con una sonrisa que parece no cansarse.

Mirando hacia adelante sin vacilar,

tarareo una suave melodía que me acompaña a mi destino.

Un lugar... con una persona en particular.

Al principio fue un conocido.

Cruzamos palabras unas cuantas veces.

Me mostraste una sonrisa y supe que no quería ser tu amigo.

No cuando podía pasar horas hablando contigo.

No cuando quería saber más de ti.

Fue ahí cuando lo decidí: quería estar en tu vida.

Acompañarte, cuidarte.

Y, si me lo permites, amarte.

La brisa se esfuma, pero ya no es necesario seguirla.

Estás aquí, frente a mí.

Mirándome con aquellos ojos azules tan brillantes como profundos.

Me saludas y sonrío, sintiendo mi corazón latir más fuerte.

Como si quisiera que lo escucharas llamarte.

Y es cuando pienso por un leve momento:

no podemos ser amigos,

porque comencé a enamorarme de ti.

Pero no pienso rendirme.

Soy perseverante, insistente.

Así que espero que mis sentimientos puedan llegar a tu corazón hoy y siempre.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.