Alma & EspÍritu (libro 3)

3

Ni siquiera yo me lo podía creer, acababa de comerme el corazón de un conejo. ¿En qué me he convertido? Ahora me siento un monstruo.

—Escucha Cassia, lo necesitabas. De lo contrario lo más seguro es que morirías. Por favor, ¿qué esperabas? ¿Comer dulces y caramelos siendo un demonio?

Aveces odiaba la forma de ser de Frederick. Todo se lo toma a broma aún si se trata del tema más serio del mundo. El bosque comenzó a sentirse frío y yo no quería estar aquí por más tiempo.

—Necesito que me expliques como es que soy un demonio. ¿Cómo es que no me di cuenta antes? —pregunté.

Frederick comenzó a caminar por la calle dejandome detrás. La noche se hacía cada minuto más fría y a pesar de que ahora se supone que soy una criatura de la noche, no podía evitar sentir algo de miedo.

—Es difícil explicarlo—responde Frederick sin parar de caminar—. Tú y yo somos sólo un error que surgió de ángeles y demonios.

—Bueno, si no me lo explicas ahora, me iré por ahí a algún lugar desconocido.

Él se detuvo, se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia mí lentamente. La luz de la luna apenas me permitía ver su rostro y no parecía estar muy contento. Cuando estaba lo suficientemente cerca de mí se detuvo.

—Haz lo que quieras. —pronunció tan lentamente que sonó tétrico. Después siguió su camino. Yo, decidida me di la vuelta al lado contrario del que fue Frederick y comencé a caminar por mi propia cuenta. No sabía en realidad a donde me dirigía.

—¡Hey! Deja tus tonterías y vuelve acá. —gritó Frederick desde donde estaba. Él camino que ambos habíamos recorrido era extenso y por lo mismo teníamos que gritar para escucharnos.

—No lo haré al menos que me expliques lo que me está pasando.

—Cassia, seamos realistas. No sobrevivirías una noche ahí afuera.

—Pues eso no debe importarte. Me acabas de decir que haga lo que quiera y lo que quiero ahora es alejarme de ti.

Seguí avanzando en mi camino pero la voz de Frederick me hizo detenerme de nuevo.

—Bien, entonces nos vemos mañana en tu funeral.

Cada uno siguió su propio camino. Después de unos minutos caminando, Frederick ya no estaba cerca. Pude escuchar el sonido de unas ramas moviéndose con intensidad. Después escuché pasos aproximarse a mí y lo único que pude hacer fue rogar porque esos pasos fueran de Frederick.



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En el texto hay: misterio, angelesydemonios, amor

Editado: 08.12.2018

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