Alma & EspÍritu (libro 3)

6

¡¿Por qué demonios hiciste eso?! -reproché a Frederick. Gracias a él ahora estoy en el infierno. Gracias a él me he convertido en un monstruo.

-Si esperas que me disculpe, déjame decirte que eso no va a pasar. Aunque... No lo hice por ti, me refiero a que ni siquiera te conocía.

-¿Entonces por qué lo hiciste? -estaba realmente furiosa. Quería golpear todo lo que veía a mi al rededor y mi instinto de demonio me decía que debía asesinar a Frederick. Intenté contenerme, y respirar profundo, pero en verdad nada de eso funcionaba.

-Por Leah y por Brook. Necesitaba vengarme de ellos, y sabía que la única manera de herir realmente a Brook, era hiriendote a ti. No sé si esto te sirva de algo, pero puedes remplazar la disculpa que estás esperando por un: La intención no era herirte a ti. -dijo sin tener siquiera un poco de vergüenza.

Sentí tanto odio en ese momento que al darme cuenta ya había estampado mi mano en la mejilla de Frederick de una manera increíblemente fuerte. Supongo que mi mano sintió más dolor que el que su mejilla sintió, pero al menos había desahogado mi coraje. Su mejilla comenzó a ponerse roja y era muchísimo más fácil de notarse en la blanca piel de Frederick. Entonces comprendí que mi fuerza no era la misma, ahora era más fuerte y el color rojo en la mejilla de Frederick podía probarlo.

Tocó levemente su mejilla y su mirada cambió totalmente. Sus ojos azules ahora eran totalmente rojos. Noté que su mandíbula estaba muy tensada mientras apretaba fuertemente los puños de sus manos.

Frederick no estaba enojado, no. Él estaba furioso. Ha matado a muchos ángeles y no dudo que ahora lo intente conmigo. Había prometido asesinarme siendo un ángel de cristal, sin importarle nada, y al recordarlo, el miedo se apoderó de mí.

Se acercó lentamente a mí mientras seguía con esa mirada tan aterradora.

-Vete. No puedo asesinarte, porque es contra las reglas. Así que por tu bien y por el mío, vete. Si sigues aquí olvidaré por completo esa maldita regla. -dijo de la manera más seria y furiosa posible.

No dudé un segundo y me alejé de ahí. No sabía a donde ir, me sentía realmente mal. Era como si todos los peores sentimientos tuvieran una reunión en mi corazón. Mientras caminaba sin rumbo y mis lágrimas caían poco a poco por mis mejillas, pensé en como podía deshacerme de todo esto. Finalmente opté por ir al único lugar en Dines donde podía sentirme segura: La casa de Brook.



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En el texto hay: misterio, angelesydemonios, amor

Editado: 08.12.2018

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