Alma & EspÍritu (libro 3)

8

Reí irónicamente. ¿Acaso Chris creía que yo iba a apoyarlo en su loca idea de darme su vida? Definitivamente no.

—Cassia, yo seguiré viviendo. No hay riesgos. —insistió Chris mirando a la nada.

—Si que los hay—interrumpió Brook cruzando los brazos—. Hay un 70% de probabilidad de que el hechizo falle y ambos mueran, así que no habrá tal hechizo.

—¿Y que hay del otro 30%? No puedes ignorarlo.

Ellos estuvieron discutiendo por unos minutos más, hasta que finalmente ambos callaron. Chris se había quedado a dormir en la casa de Brook las últimas cuatro noches, y ésta no sería la excepción. Al parecer hubo un grave problema en la casa de Chris. Los tres dormimos tranquilamente, y me di volví a sentir aquella calma y seguridad que no sentía al estar con Frederick.

Al día siguiente, Chris preparó el desayuno. Sin embargo, él y Brook seguían discutiendo sobre el hechizo.

—De verdad, Brook. No va a ocurrir nada malo.

—Claro, sólo puede que ambos mueran, pero supongo que eso no es nada malo. —respondió totalmente sarcástico.

Mientras seguía escuchando la discusión entre Brook y Chris, un fuerte dolor de cabeza apareció en mí, debilitandome de una manera terrible. Caí al suelo aún y cuando estaba inconsciente y vi como Brook se acercó preocupado hacia mí. La puerta de su casa se abrió de golpe causando que los tres pusiéramos nuestra atención en ella.

El dolor de cabeza me tenía casi inconsciente, pero pude ver algo claramente: alas de fuego. Frederick estaba furioso y entró a la casa de Brook. Yo permanecía en el suelo y después todo se hizo más difícil de entender. Mis ojos se cerraban cada dos segundos al igual que mi respiración. Apenas y prestaba atención a lo que ellos decían.

—Ella ahora es de nuestra familia. —escuché a Frederick.

—A eso que ustedes tienen no se le puede llamar familia. —se defendió Brook.

Mis ojos se cerraron, hice un esfuerzo enorme para volver a abrirlos, y cuando lo hice, vi que Brook y Frederick me observaban fijamente. El rostro de Brook expresaba temor, mientras el de Frederick demostraba solamente algo de preocupación.

—Va a morir—dijo Frederick mientras me miraba—. Él así lo ha decidido.

—¿Quién? —preguntó Chris.

—Mi padre.

Supongo que ese fue el final, porque sentí como mi corazón dejaba de hacer su función. Sentí como mi alma se iba a otro lugar. Sentí como dejaba de ser yo, de nuevo. Vi la mirada de Frederick por un segundo, quien ahora si expresaba temor. Después de eso mis ojos se cerraron.



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En el texto hay: misterio, angelesydemonios, amor

Editado: 08.12.2018

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