Alma gris

Compasión robada

"Entonces... ¿asumes que puedo hablar con ella solo porque hablo contigo?"

"¿No es así?", preguntó Lucian, alzando una ceja, "Las bestias mágicas pueden hacer eso, ¿no?"

Momo puso los ojos en blanco.

"¿Qué crees que son las bestias mágicas?"

"Solo sé que son parecidas a los magos, ya que están ligadas a un elemento y... ¿no están tan locas como las bestias demoníacas?"

"Tú lo has dicho", mientras hablaba, Momo se acercó a Lulu, "Pero la capacidad de una bestia mágica para comunicarse mediante palabras depende de que alcance cierto nivel de cultivo"

Lucian miró fijamente a Momo.

"Pero tú eres más débil que yo"

"Ja, en tus sueños", respondió Momo, dispuesta a burlarse de él recordándole las marcas de mordiscos que le había dejado en el cuerpo. Sin embargo...

'... ¿Dónde están?'

Momo miró por todas partes, pero no encontró ni rastro de las marcas.

Hargen tampoco se había percatado de ello.

Tenía la cabeza llena de preocupaciones y, además, estaba demasiado feliz de ver a Lucian recuperado como para prestar atención a otras cosas.

Sin saber lo que pasaba por la mente de Momo, Lucian estuvo a punto de preguntarle si era una bestia mágica especial. Pero, al recordar el estado de Lulu, decidió dejar esas dudas para más tarde.

"Olvidemos eso... ¿puedes ayudarla o no?"

"Sí"

"Entiendo... supongo que no se puede hacer nada... ¡¿Puedes?!"

La esperanza de Lucian, que ya estaba a punto de desvanecerse, volvió a encenderse de golpe.

Momo sonrió con orgullo.

"Tal vez no pueda hablar con ella como lo hago contigo, pero podemos comunicarnos a través de sus emociones"

"¿Emociones?"

Lucian inclinó la cabeza, sin comprender del todo.

Momo colocó suavemente una pata sobre la cabeza de Lulu.

"Cuando toco a alguien, puedo sentir sus emociones. No es exactamente como escuchar sus pensamientos... Es más como si lo que siente se transformara en palabras que solo yo puedo entender. Y también puedo hacer lo contrario. Transmitir mis propias emociones para que la otra parte comprenda lo que siento"

Lucian abrió los ojos con sorpresa.

"¿Desde cuándo puedes hacer eso?"

Sin duda, las bestias mágicas son asombrosas.

"Je, pues... ¿eh?"

Momo estaba a punto de responder con arrogancia cuando, de pronto, parpadeó, como si acabara de darse cuenta de algo.

¿Desde cuándo podía hacer tal cosa?

Al mirar a Lulu, simplemente había sentido que podía hacerlo. Ni siquiera se había detenido a cuestionarlo.

Era algo tan natural como respirar.

"¿Qué pasa?"

Lucian la llamó al notar su extraño comportamiento.

"¿Eh?... no, nada. Ya voy a empezar, así que no me molestes"

Momo sacudió la cabeza, sin pensarlo demasiado.

Ahora no era momento de preocuparse por otras cosas. Lulu tenía prioridad.

Al verla cerrar los ojos y permanecer en silencio, Lucian sonrió.

'Parece que puedo dejar a Lulu en sus manos'

Ahora que estaba más tranquilo, recordó la carta que Wendy le había dejado. Quizá fuera un buen momento para leerla.

La tomó y se alejó un poco de ambas antes de abrirla.

<Para mi querido hermano, cuando leas esto, significa que ya me habré ido... espera. Eso suena como que me he muerto. Quise decir que ya me habré ido de la ciudad>

<¡No te confundas!>

Lucian sonrió suavemente. Era como si pudiera escuchar su voz justo frente a él.

<Quiero agradecerte por ser un hermano maravilloso. Siempre recordaré con cariño los momentos que pasamos desde muy pequeños>

<Es más, incluso los estoy recordando mientras escribo esto, jejeje>

La sonrisa de Lucian se hizo más grande.

<Cuando llegaste inconsciente a la mansión, me asusté mucho. Pensé que te había pasado algo grave… y no estaba tan equivocada. Al ver que no despertabas, cada vez me sentía más inquieta. Ya había renunciado a ir a Ciudad Celeste para quedarme contigo, pero entonces me hablaste>

"....."

<Me dijiste que no pare y siguiera adelante>

Los dedos de Lucian temblaron ligeramente.

<Al principio me molestó un poco que dijeras lo mismo que mamá>

<Pensé que tú también me abandonarías de la nada>

"....."

<Pero gracias a eso que me enseñaste, y que duele mucho por cierto... me di cuenta de que todo lo que dices o haces, ya sea antes o ahora... lo haces pensando en mí>

<Y te repito por si no lo escuchaste mientras estabas dormido>

"¿Eh?"

<Te quiero muuucho>

"....."

<Jejeje, ahora que sé que lo leíste, es un poco vergonzoso>

Lucian sonrió de felicidad. La calidez que sentía en su pecho crecía, mezclada con la tristeza de la despedida.

<Por cierto, sé que no pudimos tener esa... cita. Pero la próxima vez que nos veamos, tendremos taaantas citas como quieras>

El corazón de Lucian dio un vuelco.

<Con cariño>

<Tu querida Wendy>

Las palabras de la carta resonaron en su mente. Sin poder evitarlo, las lágrimas comenzaron a brotar lentamente de sus ojos.

Cada frase le recordaba el tiempo que habían compartido juntos, y un cálido sentimiento le envolvió el corazón, como si Wendy estuviera a su lado.

En ese momento, las citas habían dejado de importarle. Con volver a verla, le bastaba.

"¿Desde cuándo habla como mamá?"

Lucian quiso reírse, pero entonces se dio cuenta de que todavía quedaba una parte de la carta por leer.

<Posdata>

<Cuídenme a Lulu. Sé que puede resultarle difícil cuando me vaya, pero piensen en ella como otro miembro de la familia>

<¡Incluso pueden considerarla mi hija! Jejeje>

Lucian se secó las lágrimas.

Lo de Lulu iba a ser complicado.

Miró a Momo y se sorprendió al ver que también tenía lágrimas corriendo por el rostro.

¿Otra vez?

Recordó la ocasión anterior, cuando la había visto llorar mientras pensaba en su madre. No esperaba que volviera a hacerlo estando despierta, sobre todo sabiendo que él estaba allí.



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En el texto hay: romance, aventura, cultivación

Editado: 31.10.2026

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