Momo estaba tendida en el suelo, respirando agitadamente.
Se había reído tanto que terminó quedándose sin fuerzas.
"....."
Lucian la observaba inexpresivamente, con los ojos vacíos.
Después de casi cinco minutos, Momo finalmente consiguió levantarse, aunque todavía estaba un poco mareada.
'P-Por lo que dijiste... esas luces se transformaron en pequeñas llamas de diferentes colores, ¿no?'
"¿Al fin recuperaste la cordura?"
'T-Todavía me falta el aire, así que hablaré contigo por aquí'
"Debió de ser muy duro para ti"
'Uff, sí que lo fue, pero también es tu culpa'
"¿Mía?"
'Sí, por haber contado algo tan gracioso'
"....."
Momo tomó una profunda bocanada de aire antes de continuar.
'Cuando la llama verde desapareció, las otras entraron en tu cuerpo, ¿verdad?', preguntó, queriendo confirmarlo ahora que estaba más tranquila.
"Sí..."
Lucian desvió la mirada, incapaz de soportar la idea de volver a encontrarse con los ojos de Momo.
'Pero no noté ningún cambio en Wendy después de eso. Todo parecía normal, incluso después de que se fuera'
De pronto, los ojos de Momo brillaron al pensar en algo.
'¡Imagínate esas llamas de colores ahora mismo!'
"¿Eh? ¿Por qué?"
Al darse cuenta de que Momo había dejado de burlarse de él por lo del sueño, los ojos de Lucian también se iluminaron un poco.
'Algo de tu sueño se manifestó en la realidad, o al menos eso parece. Y si es así, ¡entonces quizá puedas hacerlo de nuevo!'
'¡Vamos, inténtalo!'
La expresión de Momo rebosaba de curiosidad.
Lucian vaciló, pero decidió intentarlo. Cerró los ojos y se concentró, tratando de recordar aquellas llamas de colores.
"....."
Pasaron un par de minutos sin que él sintiera algo.
Finalmente, Lucian se cansó y abrió los ojos.
Lo primero que vio fue a Momo, completamente inmóvil frente a él.
Sin embargo, la expresión de la pequeña loba le puso los pelos de punta.
No parpadeaba. Tenía los ojos clavados en su pecho... como si acabara de ver aparecer un par de tetas de la nada.
Lucian bajó la mirada, confundido.
Y allí estaban.
¿Eran tetas?
Ojalá lo fueran. Así sería mucho más fácil de explicar.
Pero no.
Suspendidas en el aire, justo frente a su pecho, danzaban la llama roja y azul que había visto en su sueño.
La única que faltaba era la verde.
"¿Qué... demonios?"
Lucian se quedó sin palabras. Aunque estaba asombrado por la aparición de aquellas llamas, lo que más lo desconcertaba era otra cosa.
¿Qué había sido aquel sueño?
¿Había sido realmente un sueño?
¿O acaso...?
Una multitud de preguntas se agolpó en su mente. Todo resultaba tan extraño, tan irreal, que incluso empezó a sospechar que seguía dormido y se encontraba atrapado en otro sueño.
'Por tu cara, puedo adivinar lo que estás pensando. Y te lo digo desde ahora... no estás soñando'
Lucian respiró hondo. Lo mejor que podía hacer era dejar de darle vueltas a cosas que no entendía.
'¡Tócalas, rápido!'
Momo parecía tan emocionada que apenas podía contener su curiosidad.
"¿Y si me quemo?", preguntó Lucian, poniendo los ojos en blanco.
'Así sabremos si queman o no, ¿verdad?', respondió Momo, como si fuera lo más evidente del mundo.
"¿Y si me convierto en cenizas con solo tocarlas?"
'Estarás por siempre en mi corazón'
"Me vas a hacer llorar..."
Lucian negó con la cabeza ante la desvergüenza de Momo. Sin embargo, en el fondo, no sentía miedo.
Aquellas llamas habían surgido de él. No tenía sentido que le hicieran daño... ¿verdad?
Además, tampoco le habían hecho daño en su sueño.
Con movimientos lentos y cautelosos, acercó los dedos a las llamas.
"....."
Y, al igual que en aquel sueño, no sintió absolutamente nada al tocarlas. Sin embargo, de alguna manera, podía manipularlas con una facilidad sorprendente.
Las movió de un lado a otro, las hizo girar y las entrelazó en el aire, como si estuviera ofreciendo un pequeño espectáculo de luces de colores.
'¡Ahora déjame tocarlas!', exclamó Momo en su cabeza, incapaz de contener su entusiasmo al comprobar que no parecían peligrosas.
Con una sonrisa divertida, Lucian acercó la llama roja al hocico de Momo. Su actitud caprichosa le hacía recordar a Wendy y a...
"....."
Lucian negó con la cabeza y sonrió. La imagen de una niña extraña pero tierna apareció en su mente por un momento.
Sin saber lo que pasaba en la mente de Lucian, Momo levantó una de sus patas delanteras y tocó la llama roja ahora sin dudarlo.
"No siento nada..."
Su voz estaba cargada de decepción, incluso habló con normalidad esta vez. Había esperado sentir algo, aunque solo fuera una pequeña vibración o un leve cosquilleo.
"¡Ahora la otra!", ordenó, con un brillo peculiar en los ojos.
"A la orden, mi reina", respondió Lucian con teatralidad, acercándole la llama azul.
Momo también la tocó. Después volvió a tocar la roja, luego la azul otra vez... y así continuó durante un buen rato, jugando con ambas como si fueran burbujas de luz.
Incluso llegó a tocarlas al mismo tiempo, alternando entre una y otra sin mostrar señales de cansancio.
'¿Le gustan tanto?'
Lucian la observó con sorpresa. Nunca había visto a Momo tan fascinada por algo. Parecía una cachorrita jugando con su juguete favorito.
Sin embargo, después de un par de minutos repitiendo lo mismo, Momo se detuvo.
No dijo nada.
'¿Ya se aburrió? Qué tierna'
Lucian sonrió para sus adentros. La escena le resultaba bastante adorable.
"De verdad es extraño...", murmuró Momo finalmente.
Su expresión había cambiado. Fruncía el ceño mientras contemplaba las llamas, como si intentara recordar algo que se le escapaba.
"¿Qué pasa?", preguntó Lucian al notar su repentino cambio de actitud.
Editado: 31.10.2026