Momo apenas podía creer lo que veía. Hace solo un momento, Lucian se encogía ante unas pocas palabras de su padre, con la cola entre las piernas como un cachorro asustado.
Pero ahora.
Era como si estuviera frente a su peor enemigo.
Hargen frunció el ceño, incapaz de creer lo que veía.
"¿Eres consciente de lo que haces? Probablemente ella sea un enemigo"
Aun así, la intención asesina de su hijo seguía envolviéndolo como una tormenta contenida.
"Ella no ha hecho nada", dijo Lucian con una voz áspera y distante, como si no estuviera hablando con su padre, "Incluso si de verdad ella tiene algo que ver, estoy seguro que no era su intención"
"¿Cómo estás tan seguro de eso?, puede que te esté engañando", Hargen no parecía querer ceder.
"Confío en ella", replicó Lucian, firme como una roca, "Y ni tú ni nadie me hará cambiar de opinión"
Su determinación era evidente, imposible de ignorar.
Ambos se sostuvieron la mirada, esperando que el otro diera un paso atrás.
Momo observó a Lucian en silencio.
Solo se había quedado con él porque no tenía a dónde más ir. También su aroma le hacía sentir en casa, aunque sabía que eso no duraría para siempre.
Desde el principio sabía que, tarde o temprano, tendría que marcharse. Debía encontrar a sus padres. Pero al verlo alzar la voz por ella, incluso sin pruebas, una calidez inesperada le inundó el pecho.
'No te preocupes', susurró Lulu en su mente, pegándose a ella como si intentara consolarla, 'Papá no dejará que te hagan daño'
'... Sí ', asintió Momo con suavidad, deseando que todo terminara sin llegar a más.
Entonces, de repente y frente a todos, Hargen esbozó una sonrisa maliciosa y cruel.
"¿De verdad crees que podrías detenerme si decidiera lastimarla? Parece que has olvidado con quién estás hablando"
Sus ojos no mostraban ni una pizca de compasión por Momo.
"Es cierto... no puedo detenerte", Lucian bajó ligeramente la mirada, "Pero si te atreves a tocarla... encontrarás mi cadáver en tu puerta"
El silencio que siguió fue más cortante que cualquier espada. Nadie podía creer lo que acababan de escuchar.
Excepto Lulu. Ella solo inclinó la cabeza y sonrió, segura de que todo era parte de un plan.
Pero los demás no creían eso.
Lucian hablaba en serio.
"....."
Hargen lo miró con tristeza. Jamás imaginó escuchar algo así salir de la boca de su hijo.
Al final, solo soltó un suspiro de pena y alzó las manos.
"Me rindo"
"....."
Lucian no respondió, sus ojos siguieron clavados en él, cargados de desconfianza.
Hargen mostró una sonrisa incómoda. Le resultaba difícil soportar esa mirada hostil de su propio hijo.
Entonces levantó un dedo.
"Primero: nunca tuve la intención de lastimarla. En serio. Solo quería asustarla un poco y ver si ocultaba algo"
"....."
Hargen alzó otro dedo, esta vez con una sonrisa más cálida.
"Segundo: aún si quisiera hacerle daño, contigo a su lado, me es imposible"
El corazón de Lucian se calmó, pero enseguida fue reemplazado por un profundo remordimiento.
"Yo... de verdad lo siento... por decir tal cosa", dijo con pesar.
Hargen soltó un suspiro de alivio antes de acariciar la cabeza de su hijo con una sonrisa indulgente.
"No te preocupes, es normal que los hijos discutan con sus padres de vez en cuando. Es parte de crecer"
Brian y Lisa soltaron un suspiro de alivio al saber que todo se calmó. Ninguno de los dos podía interferir aunque quisieran. Después de todo, era un problema de padre e hijo.
Hargen retrajo su mano y le guiñó un ojo a Lucian.
"¿Hasta cuándo piensas estar encima de ella?, parece incomoda"
Lucian se sobresaltó al recordar a Momo. De inmediato se alejó de ella y se disculpó.
"¡Perdón!", se sintió avergonzado de olvidarla por un momento cuando todo eso pasó a causa de ella.
Momo no parecía molesta, e inconscientemente desvío la mirada, sin mirarlo a los ojos.
"Gracias...", dijo con una voz suave, casi como un susurro.
Lucian sonrió con picardia, "¿Ahora sabes lo genial que soy?", levantó ligeramente la cabeza, con los ojos brillando de orgullo.
"No lo arruines"
"Lo siento"
Ignorando a Lucian, Momo volvió la vista hacia Hargen. Este le dirigió una sonrisa algo incomoda. Luego se inclinó ligeramente ante ella en señal de disculpa.
"Siento haberte asustado, pero el saber que mis hijos están involucrados en algo desconocido... me obligó a tomar decisiones cuestionables"
Lucian, al recordar su amenaza de antes, sintió una punzada en el pecho. Se había excedido. No podía imaginar cómo se sintió su padre al escuchar esas crueles palabras.
"Lo entiendo", dijo Momo con voz serena, "Es natural que un padre se preocupe por sus hijos. Si hay un posible culpable cerca, sería extraño no reaccionar", después de decir eso, miró a Lulu, "Y a decir verdad, hay algo que tengo que decir... soy igual a Lulu"
"¿Mmm? ¿En qué sentido?", preguntó Lisa. Ahora que el conflicto de padre e hijo terminó, finalmente puedo hablar a gusto.
Momo no respondió de inmediato. En cambio, se volvió hacia la pequeña criatura en la cabeza de Lucian.
"Lulu, di algo"
"....."
"No en tu mente"
Todos alzaron una ceja, confusos. Lulu, por su parte, parpadeó un par de veces, algo desconcertada. Luego, abrió su pequeño pico y, con total naturalidad, dijo algo.
"Algo"
"¡¿Qué?!"
"¡¿Cómo?!"
"¡¿Cuándo?!"
"¡¿Por qué?!"
Los gritos de asombro brotaron al unísono.
Después de todo, era una regla casi universal que tanto las bestias mágicas y demoníacas solo pudieran hablar lenguaje humano al alcanzar cierto nivel de cultivo.
Sin sorprenderse por sus reacciones, Momo empezó a hablar: "Como pueden ver... en este caso escuchar, tanto Lulu como yo somos bestias mágicas que pueden hablar, así como también...", miró a su compañera y asintió.
Editado: 08.01.2026