Alma gris

Buen momento para estar vivo

Cuando todos se marcharon, Lucian quedó tendido boca arriba sobre la cama. Lulu descansaba sobre su frente, pequeña y cálida, mientras Momo permanecía en el suelo, distante, como atrapada entre pensamientos.
El silencio reinó entre los tres.

Lucian se revolvía en su incomodidad, queriendo romper esa tensión.

"¿Por qué me defendiste?"

Pero Momo se adelantó, su voz apenas un murmullo.

Lucian abrió la boca, pero no supo qué decir.

Todo pasó muy rápido. Ni el estaba seguro de sus propias acciones.

"¿En serio no lo sabes?", habló Lulu como si fuera algo obvio
"Es porque papá te quiere"

"....."

"....."

Lucian forzó una sonrisa. No sabía cómo había tomado Momo esas palabras, pero gracias a Lulu, finalmente supo qué decir.

"Lulu tiene razón", al empezar a hablar, sintió que también decía algo obvio, "Cuando te vi siendo intimidada... me llené de rabia, y antes de darme cuenta... ya estaba enfrentándome a mi padre... incluso le dije algo de lo que me arrepiento"

"....."

"Pero...", su voz se hizo más fuerte, "No me arrepiento de defenderte, para bien o para mal, ahora eres parte de mi vida. Recuerdo que antes dijiste que demostré tener el valor de querer defender a los que quiero... debiste sumarte en ese grupo"

"¿Yo también estoy en ese grupo?", dijo Lulu al darle un pico en su frente con suavidad.

"Me ofende que preguntes eso, es obvio que si", Lucian le sonrió.

"¡Si! ¡Papá me quiere!", Lulu agitó sus alitas con entusiasmo.

Momo miró de reojo al par, y su corazón se calentó.

Familia.

Un lazo que pensó que tardaría en volver a tener.

Recordó la vez en que su mundo fue nada más que sombras. No podía sentir, ni ver, ni siquiera pensar con claridad; solo el frío vacío que devoraba su conciencia.

Parecía estar muerta.

Cuando por fin despertó, estaba cayendo. Y frente a ella, un humano tembloroso la miraba.

Él le había dicho que regresara con su familia en ese momento, pero...

¿Dónde estaba esa familia? ¿Por qué estaba sola? ¿Qué era ese lugar de oscuridad?

Varias preguntas rodaron su cabeza en ese momento. Y cuando el humano se fue, no pudo evitar seguirlo, no tenía opción, no quería estar sola... no quería regresar a esa oscuridad.

Con el tiempo, descubrió lo que podía hacer. Magia de luz, telepatía, transformación… habilidades que conocía de forma instintiva.

Al saber de lo que era capaz de hacer, pensó en irse cuando tuviera el nivel suficiente para protegerse.

Incluso se enteró un poco del por qué de sus habilidades. Pero después de todo lo que ha pasado, solo ha confirmado algo que ya sabía desde un principio, pero había ignorado.

No quería estar sola.

¿Realmente está bien quedarse? ¿Y si ella realmente es la causante de lo que está pasando? ¿Cómo se sentirán si decide irse?

Momo quería preguntarle esas cosas a Lucian... pero al ver como estaba haciéndole cosquillas a Lulu, decidió tragárselas. No tiene por qué ser ahora.

De repente, se puso de pie y se acercó a la cama de Lucian.

"Oye, dame un poco de espacio", parecía una orden.

"¿Eh?... claro", Lucian, un poco desconcertado, se movió a un lado de la cama.

Momo saltó y se acostó, un poco cerca de él.

Lucian sonrió, y estiró su mano para intentar acariciarla.

"Grrrr..."

"....."

Lucian puso una mueca y retrajo su mano.

'Sigue siendo la misma'

Negó con la cabeza y acarició a Lulu, que ya dormía acurrucada a un lado de su cuello.

Entonces cerró sus ojos.

"....."

Pero después de un par de minutos los volvió a abrir.

'Aún lo siento'

Miró su ventana.

Desde hace un tiempo empezó a sentir como si alguien lo observara. Al inicio no le prestó atención, ya que creía que era su imaginación, pero desde entonces esa sensación no desaparecía.

'De verdad que las cosas extrañas no paran de aparecer'

Lucian suspiró, y se forzó a dormir, ignorando esa sensación con todas sus fuerzas.

A las afueras de la mansión, en la cima de una casa, una figura se encontraba sentada e inmóvil. Gracias a la oscuridad y a sus ropas negras, era difícil darse cuenta de que alguien se encontraba en ese lugar.

Tras su máscara de plata, y mirando a una dirección en específico, un leve susurro se escuchó.

"Si Yia viera esto, se sentiría celosa"

*******

A la mañana siguiente, Lucian despertó con Momo profundamente dormida sobre su pecho. Sonrió al verla, enternecido por lo adorable que podía ser en muchos sentidos. Tentado por acariciarla sin permiso, se detuvo al notar que comenzaba a moverse, y cerró los ojos fingiendo dormir.

Momo abrió los suyos, se percató de su posición y saltó al suelo de inmediato. Con una expresión seria, habló con voz firme:

"¿Hasta cuándo más vas a dormir?, no desperdicies el día"

'Esta chica...', Lucian se río entre dientes. Luego agarró a una Lulu dormida con cuidado, "Es cierto, entonces vamos a comer, después iremos a comprar más ropa"

"¿Más ropa?", Momo alzó una ceja, "La última vez dijiste que era suficiente"

"La última vez no sabía que podían convertirse en humanas, por lo que yo mismo los elegiré esta vez", Lucian se palmeó el pecho.

"....."

"Por cierto", sus ojos brillaron, "¿Cuándo me mostrarás tu forma humana?"

"No tienes por qué saberlo", después de decir eso, salió de la habitación sin mirarlo.

"Al menos dime cómo te vez", Lucian hizo un puchero.

"Eso no pasará", la voz de Momo se escuchó de lejos.

"¿Eh?... ya... es de día?", la somnolienta Lulu habló con pausas.

"Así es, ¿quieres comer algo?", preguntó Lucian con una sonrisa.

"¡Si, tengo hambre!", gritó emocionada.

Lucian asintió y la puso en su cabeza, algo ya común para él.

Al salir de su habitación se encontró con una criada.

"Melt, ¿no te interesa pasar toda tu vida a mi lado?", Lucian sonrió con picardia.



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En el texto hay: aventura, harem, cultivación

Editado: 09.02.2026

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