¡BAM!
Un puño cargado de furia se estrelló contra ella. Esta alcanzó a cubrirse con los brazos, retrocediendo solo un paso hacia atrás antes de alejarse de un salto.
Hanz bajó la mirada a su puño tembloroso y frunció el ceño.
La mujer ya estaba sobre él, descendiendo con un violento golpe de hacha usando la pierna.
Hanz levantó los brazos para bloquear.
¡BAAM!
Sus rodillas se hundieron en el suelo, que se resquebrajó al instante. El impacto recorrió su cuerpo como una descarga; los huesos le vibraron hasta lo más profundo.
'¡Muy pesado!'
Apretó los dientes, sorprendido por la fuerza de esa maldita. Sin pensarlo dos veces, el fuego brotó de sus brazos y la obligó a retroceder.
"¡Nos matarán si nos quedamos aquí!"
"¡Esto es todo un fracaso!"
"¡¿Quién demonios es esa mujer?"
"¡Me suena de algo, pero no me acuerdo!"
El pánico se desató. Los presentes huyeron en desbandada; morir atrapados en ese fuego cruzado sería una muerte miserable.
Hanz respiró hondo y forzó la calma. Recorrió la sala con la mirada.
Ya no quedaba nadie.
Solo el cuerpo de su hijo, tendido en el suelo.
Debía sacarlo de allí. Aún podía salvarlo.
"¿De verdad te preocupa tu hijo?"
Esta vez, la mujer no atacó. En su voz había una burla apenas disimulada.
"....."
Hanz guardó silencio, sin apartar los ojos de ella.
"No lo entiendo", continuó, ladeando la cabeza, "Es basura sin talento. En serio no puedo creer que te preocupes por algo así"
"Sabes, estuve pensando... ¿por qué no tienes más hijos? Después de todo, mujeres no te faltan"
"....."
"Será que... ¿no puedes?"
Los dientes de Hanz crujieron, como si fueran a romperse en cualquier momento.
"¡Oh! ¡Con que es eso!", finalmente dio en el clavo.
"No te duele perder a tu hijo", asintió con certeza, "Te duele quedarte sin linaje"
La respiración de Hanz se volvió irregular, pesada. Sus ojos, inyectados en sangre, no se apartaban de ella.
"Ahora me arrepiento de haber hecho que coma a tus nietos", dijo con un suspiro, negando lentamente con la cabeza.
"Es una gran tragedia"
"¡Cierra tu maldita boca!", ya no podía soportarlo.
El fuego respondió a su furia.
Un enorme puño ardiente se formó al instante y salió disparado hacia ella.
Era tan grande como el que Héctor había usado aquella vez… pero su poder era muy distinto.
Hanz estaba seguro de que lo esquivaría. Tenía la capacidad para hacerlo.
Entonces lo vio.
Ella extendió el brazo hacia el cuerpo moribundo de Héctor.
De pronto, este salió disparado del suelo, como si una fuerza invisible lo hubiera reclamado, y fue a parar directamente a sus garras.
"¡Espera!"
No hubo vacilación.
Atrapó la cabeza de Héctor y, en un solo movimiento, la lanzó al interior de aquel calor abrasador, apartándose al instante.
Hanz solo pudo mirar.
El cuerpo de su hijo fue devorado por las llamas hasta desaparecer por completo, sin dejar rastro alguno.
"¡AAAAAAHHHHH!"
Un rugido desgarrador escapó de su garganta.
"Te lo dije"
La mujer apareció frente a él.
"No te distraigas en una pelea a muerte"
Su puño se estrelló contra el rostro de Hanz.
El impacto lo lanzó por los aires, atravesando muros y destrozando paredes antes de caer pesadamente al suelo.
La mente de Hanz estaba en blanco, incapaz de pensar con claridad. Con la visión temblorosa, miró al frente.
Una figura vestida de negro avanzaba hacia él sin detenerse.
Cada paso hacía que su corazón latiera con más fuerza.
Su vida estaba en peligro. No había duda.
La mujer se detuvo a poco más de un metro. No atacó. Simplemente lo observó en silencio.
No… observaba su mano.
"Dime algo... ¿dónde conseguiste ese anillo?"
Señaló el anillo dorado en su dedo.
La pregunta hizo que Hanz recuperara un poco de lucidez.
Alzó la cabeza y la miró con fiereza.
"¿De verdad crees que te lo diré?", escupió, "¿No se supone que ibas a matarme? ¿O eres solo un perro que ladra y no muerde?"
Ella suspiró con fastidio.
Sin responder, dio un paso al frente, como si fuera a terminar con todo de una vez.
Entonces se detuvo.
Una sonrisa torcida apareció en el rostro ensangrentado de Hanz.
Un mal presentimiento la atravesó.
Intentó retroceder.
Demasiado tarde.
Hanz golpeó el suelo con todas sus fuerzas.
¡BOOOOOOOOM!
La explosión estalló como un cataclismo.
La mitad de la ciudad fue tragada por la onda expansiva.
Escombros y fragmentos ardientes salieron disparados en todas direcciones, encendiendo el resto de la urbe. El fuego abrazó casas, edificios y calles por igual.
Lo que quedaba de la ciudad, ahora era un infierno en llamas.
"¡Jajajajajaja!"
La carcajada de Hanz fue completamente desquiciada.
Él mismo había difundido la información de su Puño Llama.
Pero nadie conocía la verdadera naturaleza de su técnica.
Puño explosivo.
Cualquiera que creyera tener ventaja por conocer sus habilidades recibiría una sorpresa mortal. Si hubiera logrado golpearla de lleno, no quedaría ni un rastro de ella. Pero esto bastaba.
Ella estaba demasiado cerca.
Aunque no hubiera muerto al instante, debía estar gravemente herida.
Había ganado.
Con una sonrisa cruel, observó los alrededores.
Entonces algo no encajó.
No había gritos.
No había pánico.
No había miedo.
Nada.
Recordó de pronto que, desde que la pelea había comenzado, no había visto a nadie más… aparte de los que huyeron.
¿Dónde estaba la gente?
Miró con mayor atención.
No encontró el cadáver de esa perra.
Mientras buscaba desesperadamente, el suelo bajo sus pies tembló levemente.
Hanz bajó la mirada inconscientemente.
Y se encontró con un puño.
Editado: 15.04.2026