Alma gris

Inquietudes

Las noticias sobre la casi destrucción de Ciudad Amarilla ya circulaban por todo el continente. Para muchos, aquello no era nada destacable; sucesos así no eran raros, especialmente para la gente del norte y de las tierras más allá.

Sin embargo, lo que realmente captó la atención no fue la ciudad en sí, sino dos palabras.

Dúo Fantasma.

Aquella pareja había sido el terror de la región sur y una molestia constante para el norte, pues muchas de sus víctimas mantenían vínculos con grandes sectas o ciudades importantes de esa zona.

En algún lugar del norte.

"Así que el Dúo Fantasma finalmente da la cara"

"¿Quién lo diría? Escondidos en una ciudad como esa"

"Eso lo hace más divertido. Cuando acabe con ellos, podré divertirme un poco sin que la guardia real me moleste"

"¡Por fin podremos vengar a nuestros hermanos!"

"Ya lo dijiste. Reúne a todos, nos dirigiremos a Ciudad Violeta"

"Nos tomará tiempo llegar"

"Eso no importa", un hombre fornido apretó los puños.

"¡Quiero sus cabezas!"

Las voces resonaban alrededor de una mesa manchada de sangre seca.

******

En otro lugar, dentro de un espacio oscuro y silencioso, una puerta se abrió.

"¡Hermana, tienes que ver esto!", exclamó una joven con armadura brillante mientras se acercaba a una mujer sentada en meditación.

La mujer abrió los ojos con suavidad y, sin mostrar expresión alguna, miró a su compañera.

"¿Qué pasa?", dijo con frialdad, sin un atisbo de emoción.

La joven no se inmutó; ya conocía bien la personalidad de la mujer frente a ella. Sin decir nada más, le entregó unos papeles.

La mujer los tomó y comenzó a leer.

Una leve sorpresa cruzó fugazmente sus ojos helados.

Tras varios minutos de absoluto silencio, devolvió los documentos.

"Interesante…", murmuró, "Por cierto, en Ciudad Celeste habrá un torneo de los discípulos de la Secta hoja caída en un año. Fui encargada de traer nuevos reclutas ¿Te gustaría venir conmigo?"

"¿Eh? Claro, pero…", la joven se mostró sorprendida. Sabía que su hermana tenía alguna relación con el Dúo Fantasma, por lo que esperaba una reacción distinta.

"No te preocupes, no tiene caso hacer algo... ella vendrá a mi de igual manera"

Dicho eso, volvió a guardar silencio.

La joven asintió y salió del lugar, aún algo confundida.

La noticia del regreso del Dúo Fantasma fue tendencia por varios días. Algunos lo encontraban curioso, otros tuvieron miedo. Y algunos, salieron de inmediato, directo al sur.

******

Pueblo Sordo.

Helia observaba unas cuentas con el ceño fruncido.

"Necesito contratar chicas lindas…", suspiró.

En ese momento, la puerta de la oficina se abrió de forma poco educada. Al ver quién entraba, Helia suspiró una vez más.

"¿Qué te trae por aquí, Krai?"

Un hombre rubio y apuesto se acercó con una sonrisa confiada y se sentó frente a ella.

"¿Acaso no puedo visitar a mi hermosa esposa sin motivo alguno?", respondió con picardía.

"Has venido tres veces hoy. ¿No tienes nada que hacer como alcalde del pueblo?", dijo ella, cansada. Su esposo podía ser realmente molesto a veces.

Krai agitó la mano despreocupado.

"Le dije a Ben que se encargara por mí, así que vine a verte", estiró los labios, esperando una respuesta apasionada.

Helia sonrió y se acercó, pero cuando estaba a punto de besarlo, colocó un dedo entre ambos.

"¡Ay!", Krai retrocedió al sentir un ardor intenso en los labios.

Helia retiró su dedo envuelto en llamas y sonrió.

"Me da pena el pobre Ben, trabajando todo el día por tu culpa. Mejor dale el puesto de alcalde y conviértete en su secretario"

"¿Cómo puedes ser tan cruel con tu amado esposo?", preguntó él, llevándose la mano a la boca con expresión dramática.

"Estoy de mal humor"

"Puedo verlo claramente"

"Las ganancias bajaron desde que ella se fue, así que necesito reemplazos"

"Era de esperarse", dijo Krai, volviendo a sentarse mientras se tocaba los labios quemados, "Pero las cosas no pueden estar peor que antes, ¿verdad?"

Helia suspiró.

"Es cierto, y es algo de la que siempre estaremos agradecidos", cuando ella terminó sus palabras, Krai sacó unos documentos y se las pasó a su esposa.

"¿Y esto?", preguntó con curiosidad al tomarlos.

"Lo que temíamos está pasando", Krai de repente habló con seriedad, "Aunque ya esperábamos algo así desde que ella decidió irse"

Helia ojeó los documentos con el ceño fruncido.

"Eso no significa que no hagamos nada. Le enviaré la información. Tenemos que estar pendientes de todos los movimientos"

"¿Y si... ella aparece?", preguntó Krai, un tanto asustado.

"Si aparece… solo podemos confiar en Mía," respondió Helia, aunque su voz carecía de total seguridad.

"... Mía, ¿eh?", murmuró Krai de forma extraña.

"Sí, Mía", Helia lo aclaró.

"Lo sé, no te preocupes", Krai se encogió de hombros, "Me voy entonces, intentaré ayudar a Ben un poco"

Tras verlo salir, Helia permaneció en silencio durante un largo rato. Finalmente, suspiró impotente.

"Espero que les vaya bien… por su propio bien"

******

"Di, ahh", dijo Mía, sosteniendo la cuchara en el aire con una sonrisa dulce.

"A-ahh…", Lucian abrió la boca, un tanto incómodo.

Habían pasado dos meses desde que aquella chica, a quien conoció de una forma bastante extraña, apareció en la mansión como una nueva criada enviada por su padre. Y no solo eso…

¡Se convirtió en su criada personal en poco tiempo!

Algo que lo dejó completamente descolocado desde el primer día.

En más de una ocasión le había pedido a su padre una criada personal, pero siempre se había negado. Según él, temía por la seguridad de cualquier persona que ocupara ese puesto.

Y ahora tenía una…

Y para colmo, era la misma chica que le había escupido en la cara.



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En el texto hay: romance, aventura, cultivación

Editado: 26.05.2026

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