Alma gris

Toc Toc

"¿Quiénes son ellas?"

"Conozco a Mía, pero es la primera vez que veo a las demás"

"¡Son tan lindas!"

"Quisiera tener hijas así de lindas, pero con mi marido es imposible"

"Estoy a tu lado, ¿sabes?"

"¿Serán nuevas en la ciudad?"

"No me ignores"

Lucian soltó un largo suspiro.

Nunca se había sentido tan humillado en su vida.

Después de casi estirarlo hasta matarlo, el trío finalmente se dio cuenta de lo que le pasaba. Entonces hicieron un acuerdo: Momo lo tendría como mascota mientras Mía los seguiría.

Lulu solo quería estar con Lucian.

Lo curioso es que Momo decidió salir en su forma humana, y Lulu solo siguió su ejemplo.

Al parecer, aprendieron a ocultar sus partes de bestia, luciendo así como niñas normales y corrientes.

Aunque, claro, sus apariencias de muñecas obviamente llamarían la atención.

Pero eso no era lo importante para Lucian, sino lo que tenía en su cuello.

Un collar para mascotas.

¿No era un poco... demasiado?

¡Él nunca la trató así!

"Salir en estas formas se siente realmente diferente", Momo respiró hondo. Sus profundos ojos azules miraron con burla a Lucían, "¿No lo crees también, Pochi?"

Lucian apretó los dientes.

Fue demasiado flexible con ella.

La próxima vez ganará y le hará algo vergonzoso.

¡Definitivamente!

"No creo que le guste que lo llamen así, señorita Momo", Mía vio claramente cómo la expresión de Lucian era tortuosa.

"Entonces lo estoy haciendo bien", se rió entre dientes, disfrutando el momento, "Estoy segura de que se acostumbrará con el tiempo"

Parecía que se olvidó de que solo era por un día.

Mía suspiró abatida, luego pareció recordar algo y preguntó:

"¿Dónde está Lulu?"

Los tres se detuvieron en seco, miraron por todos lados y no había rastro de ella. Pero se dieron cuenta de que, en la distancia, había una pequeña multitud reunida.

"Eres tan linda"

"Tus padres deben ser muy afortunados"

"Toma, un pan recién salido del horno"

"Ten unos dulces"

"¿Cuál es tu nombre?"

"Lulu es Lulu", respondió Lulu después de recibir alegremente los regalos, "Lulu les agradece"

"Qué lindo nombre"

"Su forma de hablar también es linda"

"¿Dónde están tus padres?"

"La mamá de Lulu se fue lejos", dijo sin pensarlo mucho mientras masticaba los caramelos, "Lulu solo tiene a su papá, también otras chicas que están con él"

"....."

La gente a su alrededor se quedó en silencio por un momento.

¿Acaso era un caso de niño abandonado?

Tiene a su padre, pero no le presta atención y solo buscaba mujeres.

Los ojos de todos se oscurecieron.

¿Quién será ese maldito que deja a su linda hija y se va por ahí con mujeres a divertirse?

"Pequeña, dinos el nombre de tu padre"

"Sí, queremos hacerle una visita amistosa"

"Hablaremos con él para que pase más tiempo contigo"

Palabras dulces salían de sus bocas, pero sus ojos mostraban otras cosas. Incluso uno preparó una cadena.

Lulu parpadeó, pensando que eran personas muy agradables.

"El papá de Lulu es Lu-"

"¡Esperen!"

Mía y Momo intervinieron, jalando a un Lucian nervioso por unos cuchillos que vio.

"¡Es un malentendido!", explicó rápidamente Mía, "Ellas son parientes del señor Hargen, solo están de visita por un tiempo", también señaló a Momo.

"¿Del señor Hargen?"

"Pensé que no tenía parientes cercanos"

"Tiene sentido. El señor Hargen es muy guapo, es obvio que sus parientes también lo sean"

"Esa otra niña también es muy linda"

Entonces todos fijaron su mirada en Momo, quien sintió escalofríos en su espalda.

Los ojos de la multitud brillaron, lanzándoles preguntas y regalos también.

"¿Cuál es tu nombre?"

"¿Qué edad tienes?"

"Toma, un caramelo"

"¿Tú y esa otra pequeña son hermanas?"

Los ojos de Momo giraron como un remolino por la atención repentina que estaba recibiendo. Mientras Mía intentaba calmar a la gente, Momo soltó sin querer el collar de Lucian.

Los ojos de Lucian brillaron. De inmediato aprovechó el momento y salió corriendo, sin sentir la más mínima culpa de dejarlas abandonadas en ese tornado.

Después de correr sin rumbo fijo, respiró tranquilo.

Agradeció de todo corazón a esas personas raras. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que se había metido en un callejón.

Aunque había vivido en la ciudad toda su vida, no la conocía demasiado. Antes solo iba y venía de lugares específicos; rara vez visitaba sitios como ese.

Con curiosidad, decidió explorar. Así también mataba el tiempo que quedaba de su tortura.
Aunque era pleno día, el callejón parecía ajeno al sol... húmedo, frío y estrecho.

Un lugar perfecto para maleantes.

¿Y si se encontraba con personas malas?

Lucian se rió de sí mismo. Sería demasiada coincidencia.

"¿Un perrito?"

Justo cuando giró en una esquina, un hombre de apariencia gentil apareció.

Lucian lo miró.

Parecía joven, como alguien en sus veinte. Llevaba ropa simple; su alegre sonrisa lo hacía parecer una persona normal que solo andaba por ahí.

Pero Lucian pudo sentirlo de alguna manera.

Ese tipo era alguien peligroso.

Como antes, no sabía por qué se sentía de esa manera, pero estaba seguro de algo...

Tenía que huir.

Lucian se volteó de inmediato, pero el tipo lo jaló de su correa.

"Parece que me tienes miedo", el hombre puso una expresión triste, "No soy alguien malo, aunque dudo mucho que sepas de qué hablo", lo tomó en sus brazos.

"Ahora que recuerdo...", el hombre puso una expresión pensativa, "Había una joven y dos niñas contigo"

Las orejas de Lucian se movieron.

"Eran muy lindas", una sonrisa tierna se dibujó en su cara, "Me gustó más la de pelo castaño, pero las otras dos eran igualmente lindas. Cuando acabemos con lo nuestro, me divertiré con ellas", sus ojos mostraron un brillo lujurioso por un segundo.



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En el texto hay: romance, aventura, cultivación

Editado: 20.07.2026

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