Alma oscura

Capitulo 3

Mi corazón latía, no tenía otro pensamiento que Seher en mi mente, me la imaginé sola enfrentandose a la vida con dificultades, en ese momento pensaba en miles de cosas. 

– Tomen asiento, nos dijo el señor Dossantos – Y cuéntenme ¿Hay algún problema? 

Deslize los resultados en su escritorio 

– Necesitamos saber que tan buena es esa clínica donde usted dice que le pueden salvar la vida a mi amiga, dijo Estrella, parece que hubiera leído mi mente 

El señor Dossantos miró el papel, frunció los labios y me miró con dolor 

– Lamento mucho su estado, lo sabremos de inmediato

Estrella y yo nos miramos, mi cuerpo temblaba. El señor Dossantos le tomo una foto a la hoja y la envío, lo veíamos caminar de un lado a otro hablando por su teléfono celular, nosotras estábamos nerviosas... 

– Les diré lo mismo que dijo mi amigo, él es especialista en este tipo de cáncer, a hecho muchos 

– Discúlpenos señor, interrumpió Estrella dejándome helada – No queremos saber que tanto ah estudiado su amigo, ¿Hay alguna esperanza? 

La cara de sorpresa que tenía el señor Dossantos se borró 

– La hay. Una pequeña, pero la hay tendrías que viajar lo más pronto posible 

– No importa si pierdo uno de mis seno señor Dossantos, solo quiero vivir un poco más, dije sintiendo una pequeña luz en medio de mi tormenta

– Usted decidirá, me dijo mirándome a los ojos 

Supe que trato de decir, mi mirada se encontró con la de Estrella, trague en seco y asentí 

– Ella no irá sola, metame en su cuenta de gasto señor Dossantos, usted disculpe mi atrevimiento pero Rosario no tiene a nadien más que su hija y yo, dijo Estrella sosteniendo mi mano 

El asintio en respuesta

– Las entiendo perfectamente, haré todo apartir de este momento, solo que ¿Puedo confiar en su palabra? 

Lo vimos dudoso, nos miramos nuevamente

– Usted cumpla con que a mi hija no le pasará nada al lado de su hijo, le dije mirándolo a los ojos. 

Estaba destrozada, me sentía la peor madre de este mundo, mis lágrimas salieron y sentí el fuerte abrazo de mi amiga 

– Todo saldrá bien, me susurro. 

– Eso no lo dude no le pasará nada. Afirmó estrechando su mano, la tomé  cerrando un trato de vida, mi vida y la felicidad de mi hija a cambio de un tratamiento. 

No sabía si lo que estaba haciendo, ¿Estaba bien?, no quería morir, no quería dejar sola a la única persona que tengo en mi vida, mi hija, mi niña, mi Seher. 

Mi amiga y yo nos miramos. 

– Vallamos a casa, dijo en voz baja.

Asentí en respuesta. 

Mi corazón latía fuertemente al tiempo que me sentía muerta en vida... 

 

Sergey

 

Ese cuerpo era perdición, esa mujer era demasiado hermosa, Hirraz era puro fuego en pasión. 

Su piel era suave, tersa y se veía delicada. 

Miró la hora en su reloj de pulso color dorado 

– ¡1:30!, Se levantó de mi cama con prisa 

– ¿Pasa algo?, Le pregunté

Ella sonrió al tiempo que volteo los ojos en blancos

– Es obvio ¿No?, Mi vuelo sale a las dos 

– No te preocupes, te mandaré con uno de los choferes hasta tu casa, le ofrecí

Ella asíntio en respuesta acomodando su blusa 

– Te lo agradezco

– ¿Cuando volverás?, Pregunté curioso 

– No lo sé aún, pero de que regreso, regreso, respondió mirándome a los ojos. ¡Adiós hermoso nos vemos! 

– Te acompaño, salimos juntos de mi habitación y ordene que la llevarán a dónde ella dijera. 

– ¡Me imagino que ahora sí debes de tener apetito!, Escuché a María, lo dijo por mi invitada

Sonreí y asentí apoyando sus palabras

– Estás en lo cierto, súbelo a mi habitación me pondré algo de ropa, le dije, había salido con una toalla alrededor de mi cintura... 

 

Seher 

 

Lavaba la loza en compañía de Lupita, habíamos hecho el almuerzo más rápido de este mundo. 

– Ya que me quedaré aquí creo que deberías de prestarme algo de ropa, no pienso ir así, bufó 

– Toda la que quieras, apoyé, seque mis manos con una toalla – Vamos a mi habitación... 

Subimos corriendo al segundo piso 

– ¡Me encanta la decoración de tu habitación!, Dijo Lupe 

Yo sacaba del armario la ropa 

– ¡Mira este vestido!, Es muy bonito no lo eh usado, es muy, no sé, escotado en la parte de alante. 

Ella sonrió y me lo quitó de las manos  

– ¡Haber yo veo!, Pues está divino, me lo probaré, dijo llena de emoción. 

Bajo su pantalón, di la espalda y seguí rebuscando en mi armario, vi otro vestido algo más discreto y me volteo 

– Mira este otro, ¿Que te parece?, Me sorprendí al ver su espalda, me acerque con rapidez para verla más de cerca – ¿Que te paso en tu espalda Lupita? ¿Porque tienes esos moretones? 

Ella ase espanto y me miró sorprendida, tenía los ojos abiertos como platos 

– Es... 

– No me lo ocultes, dime la verdad, dije molesta 

Sus ojos se llenaron de lágrimas y se sentó en mi cama 

– Cuando papá está borracho me golpea porque le recuerdo a mi madre. 

Cubrí mi boca con mis manos, no podía creerlo, sabía que algo andaba mal, había muchas cosas de ella que me estaban dando señales y yo no las había captado

– Por eso no querías que fuera a tu casa, por tu padre, te golpea todo el tiempo, me senté a su lado y la abrace fuerte – No estás sola, me tienes a mí 

– ¡Seher!, Baja que tengo que hablar contigo, gritó mamá 

– ¡Ya bajo!, respondí – Espérame aquí, puedes seguir mirando y escoger que nos ponemos hoy, ayúdame con eso, le dije para animarla un poco, limpié sus mejillas y bese su coronilla – Ya regreso... 

 

Baje corriendo las escaleras y me sorprendí al ver a la tía Estrella una muy vieja amiga de mi madre 

– Hola princesa, dijo al verme 

– ¡Tia!, Tenías tiempo que no venías a casa  

Ella frunció el ceño 

– ¡Por Dios niña! ¿Una semana sin venir te parece un siglo?, Bufó




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.